La muerte de las empresas oaxaqueñas | El Imparcial de Oaxaca
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La muerte de las empresas oaxaqueñas

 


Es un título por demás tendencioso y con miras a poner los ojos en él, desde luego, nadie podría ver que esto fuera una realidad, a menos que, las formas de hacer negocio de otras zonas, estado e inclusive países, devorarán a los negocios locales, para convertirlos en una extensión de ellos, ¿será posible que algún día ocurra?
Vamos a poner el ejemplo de una empresa familiar oaxaqueña y pequeña con años de ofrecer sus servicios en Oaxaca, la llamaremos “comidas oaxaqueñas” cuyo producto a vender es el servicio, acompañado desde luego por el bien denominado comida, (aclaro desde luego que el nombre es ficticio, pero que refleja lo que te encuentras en muchas empresas oaxaqueñas, hoy).
“Comidas Oaxaqueñas”, es un negocio que tiene más de 20 años en el ramo restaurantero, atiende al mercado local, nacional e internacional, sólo que después del 2006, sus ventas han caído considerablemente y ha visto como negocios parecidos sucumben ante la poca afluencia de comensales, los dueños piensan que una de las causas son los gastos operativos como la renta, el gas, la energía eléctrica y los sueldos lo que han dado al traste con los otros negocios; comentan que, “en días pasados se veía en la calle japoneses, americanos y europeos que se acercaban al negocio con la intención de probar cosas nuevas y llevarse experiencias a sus países, para regresar con un nuevo ejército de turistas a probar una de las mejores cocinas del mundo, la Oaxaqueña, ya si no les era posible asistir, al menos recomendarles a los demás la increíble experiencia de comerse una tortillota, rellena de carne llamada Tlayuda”, casi de manera melancólica lo cuenta la dueña del establecimiento, al mismo tiempo que ve, ya sin rencor y con un dejo de quién ha perdido la esperanza, a los manifestantes que tapan su negocio con sus lonas y pancartas, evitando que los clientes se quieran acercar; a muchos los tiene “de abonados”, pero no vende lo de antaño.
Los pocos comensales que nos acercamos, es porque ya tenemos tiempo de conocerla y sabemos de su habilidad para preparan esas delicias culinarias, muchos la consideramos una digna representante de la comida Oaxaqueña, pero eso no alcanza para seguir en el negocio, pronto va a cerrar, -es una pena y una tristeza ver que esto le ocurra, tan sabroso que cocina y además los precios son justos- exclama un amigo que nos acompaña.
Muchas de las veces, pensamos que las desgracias son ajenas a nosotros, que uno de los factores que nos hace perder el nivel de economía en nuestras empresas es, lo que ocurre en Oaxaca, manifestaciones, paros, bloqueos, entre otros, pero no todo está en ello, también hay elementos que son internos y que deberíamos de considerar, permítame comentar algunos de ellos.
La mayoría de los establecimientos oaxaqueños, esperan que los clientes vayan a sus negocios, es como una escena de las películas antiguas donde “alguien se sienta atrás de una vitrina a ver quién pasa”, si esa persona se atreve a entrar, se le atiende cordialmente, pero, si el prospecto, no sabe lo que quiere, casi lo educamos para que la próxima vez, vaya con la idea y no nos haga perder el tiempo; estamos en el 2018, donde las economías globales, se mezclan y se pierden identidades de los productos que compramos. En Oaxaca, muchos negocios aún esperan a que los prospectos te volteen a ver y se interesen en entrar a tu negocio, ¿Por qué?, ¿qué acaso, somos los únicos negocios que ofrecen esos productos y según la ley de la oferta y la demanda, te tienen que buscar y les darás al precio que quieres?, la verdad es que no lo creo, lo que tu vendes, lo encuentran hasta en internet y sabes qué, más barato, mejor presentado y te atiende una persona que se sabe tu nombre, lo último que compraste y da seguimiento para comprobar la satisfacción que tuviste de haber comprado un producto con ellos.
El negocio “Comidas Oaxaqueñas”, es parte de esta forma de vender, los que atienden, están adentro, viendo tristemente como pasa la gente y a veces ni se dan cuenta que existen.
Otro de los puntos a considerar, es la atención que le das a los comensales en ese negocio, esos pocos que entraron sin una invitación y que están sentados ahí esperando ser atendidos, ¿qué recibimiento les das?, mínimo, ¿el espacio donde están sentado ya está limpio?, ¿está iluminado?, ¿huele bien?, ¿tiene colores que inciten a comer?, ¿la música es apropiada para el local?, ¿el mesero o mesera, los recibe de manera cordial?, ¿te sabes sus nombres?, ¿tienen redes sociales?, ¿qué dicen de ti?, ¿sabes que les pareció la comida?, ¿puedes darle un poco más de lo que esperan?, ¿se fueron satisfechos?, ¿o sólo te quedaste confiado o confiada que pronto van a regresar?, muchas incógnitas para el que quiere que sus consumidores regresen, no les des respuesta y acostúmbrate a lo que pase, con el “ojalá y regresen”.
Un ejemplo real, nos sucedió en uno de los negocios que están a las orillas del zócalo, por la calle de Guerrero, hace unos meses por la noche, asistimos familiares y su servidor a pasar un rato agradable para cenar en uno de ellos, como éramos cinco personas y vimos que había varias mesas desocupadas en ese restaurante, tratamos de juntar dos mesitas para estar cómodamente cenando, pero el mesero nos dijo que sólo podíamos usar una mesa, porque estaban esperando, a más comensales, desde luego nos levantamos y nos fuimos de ahí, ¿saben cuándo regresaremos?, ¿sabe el gerente, los nombres de quienes quedamos inconformes con sus servicios?, ¿puede hacer algo al respecto?, ¿el dueño del negocio, ha visto cómo se atiende a sus clientes?, y miren a mí me sirvió esa anécdota, porque la doy en las conferencias, sobre lo que no se debe hacer y los procesos tóxicos que diario ejecutamos y que no alcanzamos a medir sus consecuencias.
La lucha encarnizada por llenarse de consumidores y clientes, es brutal, las empresas trasnacionales lo saben y lo ejecutan a través de sus franquicias, las empresas Oaxaqueñas, deberíamos tenemos la oportunidad de conocer mejor al mercado, de saber que quiere y la tendencia a sus nuevas necesidades y deseos, para ir un paso delante de las demás empresas internacionales, nacionales y locales, o ¿usted prefiere dejar que la suerte decida lo que pase con su empresa o su marca?
*Mercadólogo y profesor con más de 25 años de experiencia.