La ciudad de la esperanza | El Imparcial de Oaxaca
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La ciudad de la esperanza

 


Cuando la naturaleza nos ha recordado y demostrado en estos últimos cuatro días que puede tocarnos con su poderosa mano en cualquier momento debemos asumir la responsabilidad hacía nosotros mismos, hacia la comunidad y principalmente hacia nuestros niños.

Los talamontes continúan acabando con los montes de la Sierra Norte y de la Sierra Sur que son patrimonio de los oaxaqueños, de todos, no de sus gobernantes; con la deforestación del 90% que causan y la intensificación de cultivos agrícolas en lugar de reforestar el ecosistema no podrá sostener a nuestros hijos y nietos que irremediablemente sufrirán de más escasez de agua y alimentos.

Es un hecho y lo sabemos, que nuestros nietos, hijos y nosotros mismos no tendremos agua, alimentos y combustibles en los próximos años a menos que los gobiernos, tanto el federal, del estado, el municipal e incluso los de las agencias municipales implementen y adopten hoy mismo políticas de protección ambiental teniendo presente la sentencia del poeta romano Publio Siro: “Quien sólo vive para sí, está muerto para los demás.”

Estar unidos y conmovidos por la necesidad urgente de crear una ciudad nueva llena de esperanza para nuestros niños, ya que el futuro colectivo les pertenece a ellos y mediante nuestras acciones podrán heredar una ciudad libre de indignidad e indecencia ocasionada por la pobreza, la degradación ambiental y los modelos no sustentables de desarrollo.

Para asegurar el bienestar de las generaciones futuras debe haber una administración eficiente y racional de los recursos naturales, de tal manera que sea posible mejorar la vida de la población actual sin comprometer la calidad de vida de las generaciones futuras o causando daños ambientales irreversibles.

La participación y colaboración de todos, niños, jóvenes y adultos son claves.

El incremento en la demanda de alimentos, agua potable y combustibles podría acelerar la desaparición de bosques, peces y reservas de agua dulce y provocar brotes de más enfermedades.

La 11 Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (COP21/CMP11) se celebró en París (Francia), desde el 30 de noviembre hasta el 11 de diciembre de 2015. Fue organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Se consiguió alcanzar el llamado Acuerdo de París.

El tema más importante para el mundo es la destrucción de la Tierra por la mano del hombre. Es un tema que preocupa a casi todos, y debe preocuparnos, en serio a los oaxaqueños, porque vivimos en esta Casa.

Parece ser que los oaxaqueños que vivimos en la capital no tenemos memoria. Hemos olvidado que hace veintiún años, el humo de los incendios forestales nos impedía ver el cerro de San Felipe o el cerro de Monte Albán o los demás cerros.

El 3 de junio de 2015 Hermosillo registro una temperatura de 49.5 grados centígrados de calor. Esta temperatura la hizo la ciudad más cálida del mundo. En el trascurso de lo que va del año hemos tenido temperaturas superiores a 40? grados centígrados.

Los depredadores siguen arrasando con el 90% de los bosques sin que ninguna autoridad los detenga.

Antes del huracán Gilberto todavía nos protegían los bosques y la fuerza de los huracanes no llegaba al Valle. El presidente Echeverría les quitó las concesiones a los empresarios madereros y las entregó a los comuneros que no son empresarios.

“En todas las carreteras que comunican con la ciudad de Oaxaca se ven camiones que llevan la madera a los aserraderos que existen en la zona conurbada; esto es la mayor causa de fenómenos perturbadores que padecemos en este momento, lluvias, incendios, sequias, inundaciones, deslaves y hundimientos de suelos.” Me escribe Raymundo Herrera.

Por su parte, Hipólito Avendaño me escribe: “La tala en la Sierra Sur del Estado, en los distritos de Sola de Vega y Juquila fue salvaje, lo observé en mis diversas visitas a algunos amigos de esos Distritos. Tengo entendido que hasta antes del sexenio de Echeverría le exigían a los concesionarios de la explotación forestal que por cada árbol que tiraban sembraran dos, a partir de Echeverría ya no lo hicieron. Esto ha propiciado en mayor número los incendios al faltar humedad y al desaparecer los riachuelos y ríos.”

Esto es consecuencia de la corrupción sin límite, de la ignorancia y de la avaricia de las autoridades del ramo en los tres órdenes de gobierno.
El Papa Francisco, en su Encíclica Laudato Si, Sobre el Cuidado de la Casa Común hace un llamado urgente a limpiar nuestra casa común -el único hogar de la humanidad-, resguardándola tanto de los gases de efecto invernadero como de las causas estructurales que someten a la mayor parte de la raza humana a condiciones infames de vida.

Enfatiza la necesidad de transformar los estilos de vida, de producción y de consumo, para resolver la crisis del clima.

En su Encíclica Laudato Si, reconoce que “hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático”. Y “numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana”.

Divulgada el 18 de junio de 2015, la carta papal define el clima como “un bien común, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana”, luego, el clima no debe ser objeto de lucro ni blanco de la depredación y la avaricia.

En el documento que ha sido denominado “la Carta Magna de la ecología”, el pontífice critica el afán de lucro del modelo económico dominante que ha convertido al mundo en “un montón de porquería”, y redefine el significado del mandamiento no matarás al subrayar que “un veinte por ciento de la población mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las futuras generaciones lo que necesitan para sobrevivir”.

Desde Santa María Oaxaca
castilan1o@yahoo.com