Seguridad, clamor ciudadano | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Seguridad, clamor ciudadano

 


El martes 27 de febrero, por la madrugada, sujetos desconocidos asaltaron el domicilio del conocido empresario oaxaqueño, Francisco Silva Cancino, propietario de varias y exitosas franquicias en la capital oaxaqueña. Según las primeras indagatorias de los elementos de investigación, los delincuentes penetraron en su domicilio de Diagonal Margaritas, en la Colonia Reforma, en lo que fue interpretado como un asalto. Los criminales lo asesinaron y presuntamente se habrían llevado una caja fuerte, además de un vehículo que apareció pocas horas después incinerado en un solitario paraje. Se trata, a simple vista, de un grupo de criminales profesionales no de improvisados. El crimen de Paco Silva se dio a pocas hora de que se reuniera el Grupo de Coordinación Oaxaca, que conforman la SEDENA, Policía Federal, Procuraduría General de la República (PGR), Secretaría de Seguridad Pública estatal, Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y otras dependencias locales, luego de que el domingo pasado apareciera en calles de la ciudad, un cadáver desmembrado con una cartulina, en la que se señalan a conocidas personas involucradas con organizaciones sociales y de mercados. Los restos pertenecieron a un sujeto de 25 años de edad, presuntamente dedicado al narcomenudeo.

Insistimos: nuestro constante reclamo en lo que se refiere a la inseguridad en estos segmentos editoriales, no es una fijación personal ni mucho menos, un tema fortuito: es producto de una escalada constante y permanente de crímenes, ejecuciones, pero sobre todo, de tropiezos y justificaciones de los responsables de la seguridad pública en Oaxaca. Luego del crimen de Silva Cancino nos platican la historia de que en la entidad no operan cárteles y grupos criminales, cuando a la vista de todos, la inseguridad que prevalece en todo el estado es producto, precisamente, de las acciones de la delincuencia organizada. En todo caso el tema no es si existe o no. La cuestión es que en Oaxaca hay un reclamo generalizado de la sociedad, exigiéndole al gobierno de Alejandro Murat condiciones mínimas de vida. Generó hilaridad entre los diversos sectores sociales que luego del hallazgo del cadáver desmembrado, se hayan organizado volantas y operativos de disuasión y revisión en el Mercado de Abasto, justamente porque los nombres que mencionaron en su cartulina los responsables presuntos del desmembramiento del cadáver encontrado, son de personas que se ubican por ahí.

S-22: Manipulación y demagogia

 

Ayer miércoles 28 de febrero, la ciudadanía volvió a revivir los latigazos de la impunidad con la que operan algunos grupos que fueron en el pasado y lo son ahora: intocables. Nos referimos a maestros de la Sección 22, conocidos con el apelativo de “Los Pozoleros”, que comanda Othón Nazariega Segura, uno de los mentores que estuvo preso en cárceles federales por diversos delitos, pero que extrañamente fue liberado, presuntamente por los buenos oficios del entonces poderoso es Subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava. Pues bien, con el ardid de que el gobierno de Alejandro Murat no ha procedido a la reparación de decenas de escuelas que resultaron afectadas con los sismos del pasado mes de septiembre, dicho personaje siniestro, a través de sus testaferros, ha presionado a los padres y madres de familia para que participaran en los bloqueos que montaron ayer, partiendo la ciudad prácticamente en dos, es decir, desde la gasolinera que se ubica en la Calzada Porfirio Díaz y Avenida Juárez, hasta la calle Manuel Ruiz. Esto es, la ciudadanía que acude a su labor en el centro de la ciudad o hacia el sur, fue materialmente acorralada por más de diez bloqueos.

La pregunta es: ¿acaso los padres y madres de familia que participaron fueron por su voluntad? La respuesta es no. A través de oficios y circulares fueron presionados a participar y con ello evitar sanciones en las escuelas en donde estudian sus hijos (as) o pagar multas. De esa manera operan estos vaquetones maestros que, hoy en día, ya representan para Oaxaca y los oaxaqueños, un lamentable lastre. El día de ayer fue de perros para la ciudadanía. Hay en la un hartazgo generalizado. La exigencia el gobierno estatal es que se imponga la ley para garantizar el libre tránsito, sin embargo, en tiempos electorales eso es imposible. Por parte del Congreso del Estado, hay tal abulia de los y las diputadas, que difícilmente una iniciativa para regular o acotar este tipo de presión de grupos y chantaje, puede caminar. Los oaxaqueños así como los organismos empresariales, debemos organizarnos para exigirle al gobierno actuar y, sin afectar la paz social, ir sobre los manipuladores y demagogos, detrás de estos atropellos al ciudadano, obedeciendo intereses claramente políticos. No hay que olvidar que una vertiente de “la lucha magisterial”, es la de servir de sicarios de intereses ajenos.