Urgen las autopistas | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Editorial

Urgen las autopistas

 


Existe la esperanza que después de varios meses de total parálisis en su construcción, se puedan reiniciar los trabajos de las carreteras Oaxaca-Puerto Escondido y Oaxaca-Tehuantepec. Hay que recordar que ya son muchos años de promesas para terminar con estas dos magnas obras, pero por diversos motivos no se concluyen.

Mientras la carretera a la Costa se realizará para permitir su recorrido en dos horas a través de 104 kilómetros con un ancho de 12 metros, con una velocidad ponderada de 100 kilómetros por hora, y un aforo inicial de 4 mil vehículos por día, la segunda tiene una longitud de169.5 kilómetros, de los cuales 95.0 serán a través de la modalidad de Proyecto de Prestación de Servicios (PPS).

Sin embargo, pasan y pasan los días y suman meses y años sin que se decida avanzar en estas obras, sin que se observe disposición de la propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), como tampoco de las empresas contratadas para su construcción.

Mucho se ha dicho que los trabajos se reiniciarán con el compromiso de redoblar esfuerzos para concluirlos en el tiempo establecido, con una transparente aplicación de los recursos en tiempo y forma. Lo dramático es que pasa el tiempo y no se observa la voluntad política para hacerlo, ya que a menos de un año de que se termine el actual sexenio tampoco se habrá avanzado nada.

Antes de terminar 2017, la constructora ICA decidió ceder los derechos a terceros para concluir por fin las dos autopistas. La empresa solicitó formalmente ceder los derechos de la concesión de Barranca Larga-Ventanilla, que busca conectar los Valles Centrales de Oaxaca con Huatulco, a nombre del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), que ahora como concesionario, licitará las obras faltantes para su conclusión.
Desde 2016 ICA regresaría esa concesión de 30 años. Lo mismo ocurriría con la carretera que irá de Mitla al Istmo de Tehuantepec, pero fue hasta 2017 que lo hizo.

Sobre la carretera Mitla-Istmo de Tehuantepec, asignada a la constructora en 2010, pero en desarrollo desde hace 18 años, SCT confirmó que tendrá como nuevo concesionario a Ideal, de Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim, que ya era socio en este proyecto.
Mientras tanto, los anhelos de alcanzar una mejor conectividad del puerto industrial de Salina Cruz con el centro del estado y regiones aledañas, lo cual impulsará el desarrollo económico de la región y de las comunidades ubicadas en su zona de influencia, sigue siendo un sueño.

 

Transparencia en obra pública

 

Ante la falta de claridad en la asignación de obra pública por parte de la Secretaría de las Infraestructuras (Sinfra), crece el clamor popular para exigir claridad y transparencia sobre las formas de contratación que ha llevado la dependencia, así como la justificación en aquellos casos en que no se ha hecho por licitación, los montos y las empresas a las que se les adjudicaron.

Existe una honda preocupación entre los oaxaqueños, porque a diferencia de otros gobiernos, hoy se desconoce cuáles son las obras prioritarias de la actual administración. En el sexenio pasado se presumieron obras a través del Programa Platino, que al final fue un fracaso, pues los proyectos Paso Ancho, Paso de la Reyna, el Libramiento Sur y el Circuito Interior, jamás se convirtieron en realidad.

La obra pública se ha estancado sensiblemente sin que haya visos de solución, atrás quedaron las pretensiones de una planeación integral, cohesión social y desarrollo humano, desarrollo regional, transparencia y participación ciudadana, sustentabilidad y competitividad. Es indudable que los objetivos se siguen persiguiendo, aunque con la molestia e irritación de los constructores locales, quienes insisten en que las obras de mayor envergadura se han repartido entre empresarios de otras partes del país.

Hoy los constructores se siguen quejando que 90 por ciento de los contratos se asigna a empresas locales, pero en contraste, los dineros destinados a las mismas equivalen al 10 por ciento del total presupuestado. De ahí la exigencia para que la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental lleve a cabo auditorías a los recursos presupuestales provenientes por los servicios de supervisión de obras, cuyas observaciones se encuentran en proceso de solventarse.

Pero más allá de buenas o malas cuentas, opacidad o falta de transparencia, abusos o discrecionalidad, los oaxaqueños desean que los trabajos iniciados no se queden a medias. Si en el pasado inmediato se detectaron pagos a obras jamás emprendidas, sin que hasta el momento alguien haya respondido por ello, la ciudadanía mantiene una permanente vigilancia a que no haya impunidad ni corrupción en la obra pública.
Los oaxaqueños esperan que los vicios detectados y castigados en anteriores administraciones no se repitan, por eso se necesita transparencia y absoluta rendición de cuentas para evitar que la obra pública sea para beneficiar a unos cuantos, en franco detrimento de lo que tanto se dice.