Sindicatos parásitos | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Sindicatos parásitos

 


De nueva cuenta el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (STEUABJO), ha puesto a la administración universitaria y a la ciudadanía, contra la pared. Desde la semana pasada, con el pretexto de la revisión de su pliego anual de peticiones económicas, se ha dedicado a cerrar vialidades, generando repudio entre la población. No se trata sólo de presentarse ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCyA), como lo hace cualquier gremio. La idea es utilizar el chantaje y la presión para conseguir las anheladas dádivas, con las que cada año sangran el magro presupuesto universitario. Es el método que se ha convertido en Oaxaca en una institución para presionar a las autoridades, tomando como rehén al ciudadano común y corriente, al automovilista, al transportista, al pasajero. El caso del STEUABJO es patético: refleja los peores vicios de un sindicato, desde su creación hace más de cuarenta años. Los especímenes que ahí sobreviven, son remanentes de sus ancestros que también pervivieron del presupuesto de la UABJO. Es decir, los vicios se van pasando de generación a generación y es, asimismo, uno de los más beligerantes y facciosos de cuantos existen en Oaxaca.

Desde el año pasado, el rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, Eduardo Bautista, tocó las puertas del Congreso federal y el estatal para exigir más presupuesto para la UABJO. Uno de sus argumentos fue que el presupuesto asignado no corresponde a la cantidad de alumnos que atiende la institución. Sin embargo, uno de los motivos por los que siempre encuentra las puertas cerradas es, justamente, porque parte del presupuesto que en otras circunstancias debería ser destinado al mejoramiento académico o la investigación, se desvía hacia la voracidad de los sindicatos que materialmente exprimen a nuestra Alma Mater de una manera brutal. No hay palabras para descalificar las formas tan burdas y torpes que utilizan dichos gremios para gozar de privilegios, aún a costa de poner en peligro la vida académica de cerca de 30 mil estudiantes, muchos de ellos provenientes de las diversas regiones, que han llegado a tocar las puertas de la UABJO en busca de mejorar su estatus económico y formarse como los profesionistas del mañana. Es una lástima que tenga frente a sí a sindicatos parásitos y facciosos, como es el caso del STEUABJO.

 

Contra poderes oscuros

 

La hebra que ligaba a ciertos grupos de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), con grupos criminales, identificados con los cárteles de la droga como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) o el Cártel del Golfo, se va descubriendo. La semana anterior fueron detenidos al menos tres operadores del recién detenido Marco Antonio Cruz, ex Secretario de Finanzas de dicha central obrera en la entidad. La vinculación a proceso de los mismos, devela un mecanismo que busca poner las cosas en claro, habida cuenta de que durante mucho tiempo, el grupo ligado a dicho dirigente se convirtió en un verdadero poder fáctico en Oaxaca. Era en verdad una afrenta a la ciudadanía de a pie, verlo entrar en cualquier restaurante copado por camionetas con sujetos armados, en un número impresionante, que no lo tiene ni el ejecutivo estatal. Muchos nos preguntamos las razones para permitir dicho derroche de poderío, en una entidad que, se dice, es cuna del derecho mexicano. Tal vez por ello, ya en prisión le estén cargando más delitos, como es el asesinato de un joven que fue golpeado, baleado y macheteado. Sin embargo, tal parece que parte de la estructura sindical en la que participaba el aludido, sigue tal cual. Organizaciones de taxistas, moto-taxistas, camioneros y demás, siguen manejados por intereses oscuros y hasta criminales.

El gobierno estatal, con el auxilio de la Federación, pero particularmente de las Fuerzas Armadas, debe ir a fondo para desmantelar la estructura criminal de la citada Confederación. Hay que entender que la misma extendió sus tentáculos como las células del crimen organizado. En un santiamén y con una llamada telefónica, el dirigente del sector transporte puede paralizar la entidad, al ordenar cierres carreteros. El pasado viernes, un grupo de moto-taxistas, ligado a ciertas organizaciones bloqueó la Carretera Internacional 190, a la altura de Jalapa del Marqués para demandar como siempre, más prebendas y concesiones. Son estos poderes fácticos los que mucho han dañado a la entidad. Oaxaca no puede remontar sus niveles de atraso y pobreza, justamente por la forma tan burda en la que unos cuantos sujetos han tomado para sí una falsa lucha social, que explotan a placer afectando los derechos de terceros al libre tránsito. Y el transporte concesionado es la cloaca en la que los grupos criminales encubren sus operaciones ilícitas.