El Día de la Prensa | El Imparcial de Oaxaca
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Carpe Diem

El Día de la Prensa

 


El día 7de junio pasado se celebró el “Día de la Libertad de Expresión”, una fecha que tuvo sus orígenes en el sexenio de Miguel Alemán y que reunía, en una fiesta de simulaciones, a los dueños de los medios y los dueños del poder político.

Fue por iniciativa del coronel José García Valseca, dueño de la cadena de los soles de México que se fijó una fecha oficial en el calendario cívico desde 1951 pero que, a partir de la primera celebración hasta la fecha, la conmemoración y celebración alrededor del poderoso en turno, fue más para premiar a la prensa dócil y castigar a la prensa crítica. El hecho de que haya sido García Valseca el promotor del evento dice mucho, dada su conocida postura anticomunista y su identificación ideológica, casi nazi, con el presidente.

“Gracias Señor Presidente” escribió de forma irónica Julio Scherer García en lo que pareció más un homenaje al presidente Alemán Valdez que un homenaje a la prensa en aquél primer festejo, en cuyo menú se incluyó: hígado de ganso con jalea de champaña, langosta a la americana, pato en salsa de curazao, champaña Charles Heidsek y, como fondo musical, el sexteto de cuerdas del maestro Pedro García.

Aquellas si eran fiestas, no como las de hoy, en que te ponen un grupo a tocar cumbias y un buffet en el que hay que hacer larga fila, como damnificado africano, con el platito en la mano para que te sirvan un taco.

Martín Luis Guzmán escribió: “Por primera vez en México, desde que la Revolución hizo posible la franca espontaneidad del apoyo popular al poder, los periodistas de todo el país se reunieron a rendir un homenaje a un Presidente de la República”. Entre los asistentes, los opulentos dueños de los medios, como Rómulo O’Farril, Miguel Lanz Duret o Rodrigo de Llano.

Martín Luis Guzmán no se quedó corto: “La prensa mexicana, integrada por todos los diarios, semanarios y revistas serios y de carácter informativo, se hallan en deuda con el presidente de la república”

Las loas y alabanzas de los dueños de los medios no tuvieron límite: el dueño de la revista Hoy, Manuel Lebrija, declaró: “la libertad de prensa inició con Lázaro Cárdenas, continuó con Ávila Camacho y ha alcanzado su mejor expresión con Miguel Alemán”. Alejandro Quijano, de Novedades dijo: “Apruebo con toda simpatía las adhesiones con el presidente Miguel Alemán”.

Por su parte, Miguel Alemán declaró en dos tiempos, primero la alabaza y luego la amenaza velada hacia la prensa: “Sentimos satisfacción porque el periodismo nacional ha llegado, en su desenvolvimiento, a reflejar el progreso de México en todas sus actividades”. Ahora la advertencia: “El sentido de responsabilidad, lo mismo en las personas morales -como son las empresas periodísticas- que, en los individuos, no puede darse sino en un clima exento de opresiones y más vale tolerar y soportar los yerros que en la difusión de las ideas se cometan, que disminuir, así sea en parte mínima, la libertad de opinión”.

Aquella era la visión de lo que era la libertad de expresión y el derecho a la información: una generosa concesión del gobierno y no un derecho constitucional de cada ciudadano. Aunque ha habido muchos avances, aún hay funcionarios menores dentro del aparato burocrático que así lo asumen todavía: una graciosa concesión de su parte.

Qué lejos estamos de los tiempos en que los dueños de los medios cerraban filas alrededor de la figura presidencial. Las lisonjas ante Miguel Alemán rayaban en el servilismo puro, y casi con igual intensidad, así fue con cada presidente de la república, incluido el peor de la historia de México, Luis Echeverría, que tuvo la ocurrencia de instaurar el “Premio Nacional de Periodismo”, un premio que debería ser más una vergüenza que un orgullo para quienes lo recibieron. ?Quién debe premiar al periodista? Sus lectores, que le otorgan el bien más valioso de todo reportero: credibilidad.

Hoy más que cantar loas y alabanzas al poderoso en turno, donde nunca faltan los ofrecidos, hay un grito que recorre el país con una exigencia: alto a las agresiones a la prensa.

Hasta hace no mucho tiempo los agresores eran los dueños del poder político, hoy las agresiones vienen de la delincuencia sindical y la delincuencia criminal principalmente.

Es vergonzoso que nuestro país sea uno de los más peligrosos del mundo para ejercer el oficio periodístico, oficio que muchas ven con desdén los pillos que ejercen el poder porque el buen periodismo los exhibe y sirve de contrapeso para sus excesos. Esa es una de las principales funciones del periodismo, ser un contrapeso del poder y ser un intermediario y formador de opinión ante la sociedad.

Y dentro del país más peligroso para ejercer el oficio, nuestro estado pasa a formar parte de las estadísticas por la cantidad de amenazas y agresiones cumplidas contra quienes nos dedicamos a informar. La matanza de periodistas es un reflejo de la indiferente clase política que nos gobierna porque, en muchos casos la promueve, casi siempre la protege y, algunas veces, forma parte de la delincuencia criminal.
Crueldad animal

Así es, un par de monstruos fueron exhibidos en video en las redes sociales cuando ataron un perro a un taxi y lo arrastraron por la carretera, hasta que una familia los obligó a detenerse para salvar la vida al pobre animal.

Este hecho debe ser sancionado de inmediato, las pruebas quedaron a la vista de todos y la fiscalía debe ir por ellos y encerrarlos para, posteriormente, mandarlos con un psiquiatra que los medique para que no cometan más crímenes de odio. Las voces pidiendo castigo llenaron el espacio virtual con un atronador ¡Castigo a esas bestias!