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Por pandemia, cirqueros perdieron empleos y familia

A dos años, no pierden las esperanzas de volver a ofrecer sus espectáculos


Por pandemia, cirqueros  perdieron empleos y familia | El Imparcial de Oaxaca

Aunque los bares, cantinas, fiestas y eventos políticos ya se reactivaron con el semáforo epidémico en color verde, el futuro de los cirqueros que se quedaron varados por la emergencia sanitaria en la Zona Metropolitana de Oaxaca (ZMO), es aún incierto.

A casi dos años de pandemia, propietarios de algunas empresas como el Circo del Oso Ruso, no pierden las esperanzas de que algún día puedan volver a ofrecer sus espectáculos y escuchar nuevamente las risas de las y los niños.

“Nuestro trabajo se truncó”

Con tristeza, pero con más fortaleza para salir hacia delante, Juan Antonio Ibarra Valles, uno de los colaboradores del Circo, recuerda que en marzo del 2020 se encontraban a un costado del Libramiento Interior, en la zona de fraccionamientos en San Lorenzo Cacaotepec, cuando inició la emergencia sanitaria.

Habían agendado permanecer al menos un mes en la zona para después recorrer otros municipios de la Zona Metropolitana, sin embargo, al decretarse la emergencia por Covid-19, las luces dentro del circo se apagaron e inició el calvario para los cirqueros.

“Ya casi dos años que nuestro trabajo se truncó, aquí estamos todavía los que de alguna manera sostenemos lo que queda del Circo del Oso Ruso, sobrevivimos porque todo el resto del personal, ya se fue”, explicó Ibarra Valles.

Comentó que la pandemia no solamente acabó con el empleo de 17 personas que laboraban en el circo, sino también, se llevó a su familia tanto hijos, hijas, así como los animalitos que los acompañaban como el Oso Negro llamado Yogui y el Tigre de Bengala conocido como Rayas.

Si bien, los circos ya no podían ofrecer espectáculos con animales, Juan Antonio expuso que no podían dejar a Yogui y a Rayas, porque ya los consideraban parte de su familia y por ello, los acompañaban en sus giras.

“Se los llevaron con el argumento de que estaban en malas condiciones, cuando no era cierto, teníamos documentos y visitas del personal de la Semarnat que acreditaban su estancia legal y su buen estado de salud, pero un día vinieron los de la Profepa y nos arrebataron a Yogui y Rayas, hemos preguntado por ellos, sin embargo, no nos quieren dar mayores detalles, solamente dicen que están bien cuando la última vez que fuimos estaban viviendo entre su estiércol”.

El cirquero también recordó que con el decomiso del oso y el tigre, y ante la prolongación de la pandemia, sus trabajadores entre ellos sus hijos emigraron hacia otros estados al norte del país, “unos se fueron a Monterrey, Durango y a Tlaxcala, los y las malabaristas, payasos y acróbatas tuvieron que irse en busca de otras alternativas, muchos encontraron empleos en el sector de la construcción porque había la necesidad de pagar deudas y el sustento de la familia”.

Para subsistir, don Juan Antonio se dedica a la venta de algodones de azúcar y manzanas de dulce. “Tenemos que buscarle porque hemos preguntado al municipio de San Lorenzo y nos dicen que todavía no podemos trabajar, lo mismo en la agencia de Montoya donde ya teníamos pagado la renta del espacio, en otros municipios no nos dejan siquiera pasar a vender nuestros productos y menos instalar el circo”.

“Han sido dos años muy difíciles, tenemos muchas deudas, no podemos sacar nuestras unidades porque no pudimos pagar las tenencias y si salimos, luego nos quieren infraccionar, nuestra única esperanza es que en enero y febrero continúe el semáforo verde para que ya podamos volver a ofrecer nuestros espectáculos”, destacó.