Doña Laura vigila el Barrio de la Noria con macana | El Imparcial de Oaxaca
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Doña Laura vigila el Barrio de la Noria con macana

Desde hace más de 10 años los vecinos se organizaron para poder erradicar la delincuencia e inseguridad de las calles de su barrio


Doña Laura vigila el Barrio de la Noria con macana | El Imparcial de Oaxaca

Con machete, tolete y silbato, desde las 5 de la mañana hasta altas horas de la noche, doña Laura Estela Hernández vigila las calles del Barrio de la Noria, en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca.

A raíz del aumento de la inseguridad en la zona, desde hace 10 años los integrantes del Comité de Vida Vecinal (Comvive) del Barrio decidieron organizarse para hacer frente a la delincuencia, pues todos los días se cometen asaltos, robo de autopartes, robos a casa habitación, robos a comercios y ahora robos de tapas de registros hechos de cobre y metal.

“Desde hace 10 años la seguridad está en ceros en el Barrio y en toda la ciudad, por eso decidimos organizarnos. Lo primero que utilizamos fueron los silbatos y después la creación de un grupo de WhatsApp entre los vecinos para avisar de todo lo que pasa en nuestras calles”.

Doña Laura, de 58 años de edad, ahora es la presidenta del Comvive, por lo que se dispuso a recorrer las calles de uno de los barrios más antiguos de la ciudad capital, esto para intentar frenar o al menos reducir la incidencia delictiva.

“Ahora ya no se ven mucho los robos a casa habitación o a comercios, lo que nos sigue pegando muy fuerte a veces, dos o tres tiros por día, son los robos de autopartes y los robos de las tapas de registro porque los delincuentes las venden como fierro viejo y también saben que algunas están hechas de cobre”.

La ciudadana explicó que el modus operandi de los malandrines es primeramente despistar a las autoridades y vecinos. “Primero llega una pareja conformada por un hombre y una mujer, aflojan la tapa y después durante la noche o incluso de día pasan otros y levantan las tapas para llevárselas”.

“En el robo de autopartes operan de la misma manera, unos vigilan y otros abren y se meten a los carros, por eso cuando los vecinos ven a personas sospechosas, luego, luego me avisan y doy mis rondines”.

Aunque la mayor parte del día doña Laura recorre las calles desde Armenta y López hasta González Ortega, también se da algunas horas de descanso. “Saben cuándo uno no está y es cuando más roban, porque también hacemos otros trabajos como bachear las calles o acudir cuando hay accidentes porque luego la policía tarda mucho en venir”.

“Hasta que pueda voy a recorrer las calles porque ya no me da miedo; además, si les tiene uno miedo se dan cuenta y es cuando más delinquen”, destacó mientras vigila las calles de la ciudad capital.