Obreros de la construcción sobreviven a crisis y Covid-19 | El Imparcial de Oaxaca
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Obreros de la construcción sobreviven a crisis y Covid-19

Trabajadores de la industria de la construcción que van desde chalanes, plomeros y maestros albañiles que diariamente se reúnen en el estacionamiento del Mercado de Abasto “Margarita Maza de Juárez”, difícilmente han sobrevivido a las crisis económicas que generó la pandemia de SARS-CoV-2 e incluso algunos han superado el Covid-19.


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Carlos Cantellano Cruz, maestro albañil de 60 años de edad, originario de la colonia Loma Bonita de San Pedro Ixtlahuaca, explica que durante la etapa más crítica de la emergencia sanitaria sus ingresos disminuyeron hasta en un 90 por ciento.

“Desde hace más de 16 años me dedico a la albañilería, cuando hay chamba nos va bien, antes trabajaba en una mueblería y recorría las calles con diablitos para vender la mercancía, nos pagaban por comisión; aunque no era mucho, salía para mantener a mis tres hijos y a mi esposa, pero al llegar las grandes tiendas a Oaxaca, eso nos dio en la torre, peor aún con este virus que terminó con el trabajo de muchos compañeros”.

El maestro albañil explicó que, en su afán por buscar un sustento para su familia, un amigo lo invitó a trabajar como ayudante de albañil y ahí se fue superando hasta convertirse en maestro. “Desde entonces, para buscar trabajo diariamente viajo desde las cinco de la mañana de mi casa hacia la Central de Abasto, aquí en la esquina del Correo Mayor, y en el estacionamiento esperamos todo el día para que nos contraten”.

La pandemia

Expuso que al activarse la alerta sanitaria en el estado de Oaxaca el trabajo, y por ende los ingresos, disminuyeron drásticamente. “No contamos con un salario fijo, pero normalmente la chamba sale un día sí y otro día no hay nada, se gana entre dos mil a tres mil 500 pesos a la semana cuando bien nos va”.

“La crisis más grande llegó justamente hace un año, desde marzo, todo abril, mayo, junio, no había nada, la gente estaba asustada, pero debimos venir porque no tenemos otro ingreso”.

Don Carlos detalla que los trabajos en el sector de la construcción se paralizaron y “tuvimos que cascarear para llevarle un sustento a la familia, a veces contrataban para lavar tinacos o descargar mercancía, como albañil el pago diario es de 500 pesos y haciendo otras cosas nos llegaron a pagar hasta 200 pesos, que son buenos, porque en mi caso soy el único sustento”.

A decir del padre de familia la crisis lo obligó a visitar diversas dependencias gubernamentales de los gobiernos municipal, estatal y federal “porque escuchaba que estaban entregando despensas, una vez fui a la Secretaría de Bienestar y ni siquiera me dejaron pasar, me informaron que no había nada”.

Covid-19, otro obstáculo

La pandemia no solo afectó a don Carlos en lo económico, mientras esperaba ser contratado en la vía pública, en inmediaciones de la Central de Abasto, se contagió de Covid-19.

“Eso fue en el mes de diciembre, justo después de la Navidad, no sé dónde me contagié, pero supongo que fue en el mercado, porque en esa temporada ya había mucha gente comprando y nosotros a veces tenemos que entrar para comprar algo de comida, la enfermedad me tiró a la cama por 30 días, afortunadamente antes de eso había agarrado una chamba y tenía mi ahorro”.

El maestro albañil destaca que con sus ahorros acudió a un consultorio particular, ya que al igual que los más de 200 obreros que diariamente acuden al estacionamiento de la Central de Abasto, carece de seguridad social.

“Fui con un médico particular quien  me recetó medicamentos para el dolor de garganta y de cuerpo, más ya no podía pagar y por eso también busqué otros tratamientos naturales, cuando me faltaba el aire o me dolían mis pulmones tomaba té caliente de canela, cebolla, jengibre, ajo y eucalipto, con eso logré salir hacia delante”.

A un año de la pandemia

A más de un año de la pandemia, así como don Carlos, decenas de trabajadores de la construcción han superado la crisis económica ante la falta de empleo y también otros han logrado recuperarse del Covid-19.

“Gracias a Dios vivimos para contarlo, sin el apoyo del gobierno y de nadie más que la misma voluntad de uno, aquí seguimos esperando que venga algún patrón para ofrecer nuestros trabajos, sabemos que el virus todavía sigue matando a mucha gente, pero nosotros tenemos que trabajar para mantener a nuestras familias”, destacó el obrero.


 

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