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Docente incentiva lengua materna con material didáctico digital

Fue trabajando los campos semánticos de frutas y verduras con dibujos propios de los niños y niñas que escribían como entendían la lengua.


Docente incentiva lengua materna con material didáctico digital | El Imparcial de Oaxaca

La profesora Gabriela García Cortés diseñó un memorara y una libreta viajera para incentivar la permanencia de la lengua Cuicateca en la comunidad de Santa María Tlalixtac, en la Cañada. 

Ahora, en medio de la pandemia sigue usando lo que recabó en la comunidad para su enseñanza con niños y niñas a fin de incentivar el uso de la lengua materna para que perviva. 

Dentro de su trabajo, diseñó un memorama con material didáctico, compuesto por elementos naturales de la comunidad, y escritos en Cuicateco, donde los estudiantes vayan aprendiendo y no dejar que muera su originalidad. 

Con el título de: “Diseño de Herramientas Digitales para la Adquisición, Fortalecimiento y Difusión de las Lenguas Originarias”, la profesora puso a disposición de otros docentes el material para su uso, así como la generación de sus propios materiales. 

La Dirección General de Educación de los Pueblos Originarios (DGPO) de la Sección 22 del magisterio, realizó las estrategias y envío por vía WhatsApp el material diseñado a sus padres y madres de familia. 

“En lo personal en esta pandemia realicé un curso de dibujo, y analicé las fichas didácticas para realizar materiales para estudiantes”, mencionó. 

La profesora desarrolló un programa de enseñanza digital en lengua indígena con memoramas, la concentración de historias, así como leyendas de la comunidad, así como otras características. 

Basada en el artículo 9 de la Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, mencionó que es un derecho de las comunidades mantener sus lenguas originarias. 

De acuerdo con la docente, detectaron problemáticas en la comunidad como el que había estudiantes que no les gustaba hablar su lengua, que estaban descontextualizados por apropiarse de algunas modas. 

“Algunos no hablaban la lengua, y aunque había quienes sí,  no lo tenían en su comunicación diaria; decidimos emprender acciones para revertir la situación con actividades lingüísticas con estudiantes”, dijo. 

En la escuela, estableció la estrategia de realizar un ejercicio de 15 minutos todos los días, donde la comunidad estudiantil diera nombre de frutas, animales, cantos, cuentos, leyendas, adivinanzas en su lengua.

Y fue de esta manera que observó el interés, situación que se les dio confianza para seguir con la recopilación de las palabras, así como entrevistarse con las personas mayores para conocer la pronunciación. 

Fue trabajando los campos semánticos de frutas y verduras con dibujos propios de los niños y niñas que escribían como entendían la lengua. 

“Trabajamos un cuaderno viajero para que anotaran el nombre de las frutas y de todos lo que quisieran escribir con sus hijos y por eso, iba a todas las casas y así se recolectaron palabras y audios”, comentó.