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Adiós a la tropa vieja, se fue el “Gallo” Castillejos

Un recuerdo a la memoria de quien puso parte de su vida en “El Mejor Diario de Oaxaca”. 


  • Adiós a la tropa vieja, se fue el “Gallo” Castillejos
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En la histórica redacción de Armenta y Lopez 312, en el corazón de la capital, minutos después de las 19 horas, siempre pasaba lista de presente. Sentado en su escritorio, y frente a la máquina de escribir Remington, la danza de las teclas era parte del ambiente nocturno, el olor a papel y tinta. 

En tiempos del periodismo romántico, Guillermo Castillejos Ávila ya formaba parte del equipo de redactores y reporteros de “El Mejor Diario de Oaxaca”. Con libreta y grabadora en ristre, caminaba cotidianamente por las calles de la Verde Antequera en busca de la noticia. 

Ya en la redacción, se caracterizó por su estilo. Tras sentarse en su sillón, se subía el pantalón hasta las rodillas y se desabotonaba la camisa. “¡Qué calor hace aquí!”, exclamaba antes de iniciar su jornada. 

Conocido por sus amigos como “El Gallo”, fue profesor de educación primaria, pero siempre con la vocación de reportero, la cual ejerció hasta el final de su días, lo cual ocurrió el pasado 21 de septiembre.

Siempre evocaba los años pasados: 

“Era la década 1950-1960 del siglo pasado, donde aparecían los macoloches del Instituto como a los camaleones de la Normal”.

En sus amenas conversaciones afirmaba que eran los años felices de la temporada de estudiante, cuando muchos de los normalistas o “camaleones”, perdían el tiempo, ya platicando o dándole las “tres” a un cigarrillo que iba de boca en boca.

“Una época muy bonita porque era cuando doña Casilda, la famosa horchatera, señalaba y reconocía como sus hijos a los estudiantes por el aprecio que tenía y guardaba para este sector de jóvenes, muchos de ellos convertidos en profesionistas”.

Castillejos Ávila fue reportero de esta Casa editorial y más tarde Jefe de Redacción. Siempre acompañado de su entrañable amigo, el fotógrafo Dimas Rodríguez Galindo, con quien acudió a realizar reportajes en esta ciudad como en  el interior del estado. 

Sus antiguos compañeros también recuerdan cuando se inició la transición de las máquinas mecánicas a las computadoras, pues reacio a su incorporación no se acomodaba: “Ingeniero venga por favor. Desapareció mi información”.

A lo cual el responsable del sistema preguntaba si la había guardado. “No sé ingeniero, pero aquí estaba mi información y aquí debe aparecer”.

Fiel a la tradición del reportero de aquella época, también fue bohemio y quienes compartieron sus tiempos y sus vivencias aún recuerdan cuando entre botanas y tragos decía: “come cacahuates que son buenos para el cerebro”.

Fue corresponsal del noticiero de televisión “24 Horas” con Jacobo Zabludovsky, así  como titular de prensa de la oficina delegacional de la Secretaría de Educación Pública.

Con el seudónimo de “Guicasvil”, realizaba epigramas, además de elaborar las tradicionales calaveras políticas para los funcionarios de la época. 

Un recuerdo a la memoria de quien puso parte de su vida en “El Mejor Diario de Oaxaca”. 

 


 

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