Turismo y restaurantes de Oaxaca se hunden en crisis
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Turismo y restaurantes de Oaxaca se hunden en crisis

Muchos restaurantes cerraron a las 21 horas por la baja afluencia de comensales, mientras que en la capital y Puerto Escondido hubo menos de 2’% de ocupación hotelera


Turismo y restaurantes de Oaxaca se hunden en crisis | El Imparcial de Oaxaca

Una ocupación hotelera que oscila entre el 10 y 12 por ciento registró la ciudad de Oaxaca en estas fiestas patrias, cifra menor a la permitida que es del 20 % del aforo para cada uno de los establecimientos de hospedaje. 

En el 2019, la ocupación hotelera en esta época del año llegó al 70 por ciento gracias a las fiestas patrias en la capital, uno de los destinos preferidos por los turistas, según los reportes oficiales. 

El presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Oaxaca (AMHyM), José Rivera externó que los datos son preliminares, ya que, será en los próximo días cuando tengan los datos concretos. 

La ocupación hotelera no se ha recuperado en estos días, y  ahora con el semáforo epidemiológico naranja, de nuevo, observarán cómo se comporta la ocupación, externó. 

El sector de prestadores de servicios están esperanzados en la reactivación de la actividad en los próximos meses, sin embargo, el comportamiento de contagios de Covid-19, será decisivo para la llegada de turistas nacionales y extranjeros. 

Mientras tanto, para Bahías de Huatulco la ocupación que registró la Asociación de Hoteles fue de 28.5 %, cifras más alentadoras que los otros destinos de Oaxaca. 

Dichas cifras son consideradas dentro del aforo permitido para estos establecimientos que se han tenido que ceñir a las restricciones en medio de la pandemia por el nuevo coronavirus. 

En lo que respecta a Puerto Escondido, algunos prestadores de servicios dieron a conocer que su ocupación no llegó al 20 por ciento, considerando que hay personas que buscan un destino más caluroso en estos días de lluvia y frío. 

Ante estas cifras, prestadores de servicios, entre hoteleros y restauranteros, invitan a las personas a visitarlos con las medidas sanitarias que se requieren. 

Nada que festejar en restaurantes 

A pesar de que se tenían cifradas esperanzas de empezar a recuperar la afluencia de comensales en restaurantes de la ciudad, la Noche del Grito fue “muy pobre”.

Restauranteros admitieron que pasar del semáforo amarillo al naranja provocó que el horario de cierre de los establecimientos pasara de las 24:00 a las 21:00 horas, lo cual desalentó a la gente. 

Lo anterior causó que la derrama económica durante las fiestas patrias no fuera la esperada, reconoció José Luis Varela. 

“Se tenían muchas esperanzas de que fuera un día de repunte y que pudieran tener mucha actividad dada la apertura y prolongación del horario por parte de las autoridades”. 

Admitió que debido a las actuales condiciones todo hace indicar que la recuperación no será en lo que resta del año, pues la pandemia del Covid-19 no cede y la gente debe privilegiar su salud. 

Tras deplorar que el gobierno federal no haya acudido en auxilio de este sector, pues las ayudas planteadas a través de diferentes instituciones jamás se concretaron, aseguró que esto obliga a los restauranteros a rascarse con sus “propias manos”. 

El también restaurantero Onésimo Bravo Hernández expresó que no fue lo que esperaban, pues “la gente prefirió quedarse en casa y no exponerse debido a que regresamos a semáforo naranja”. 

El 15 de septiembre muchos restaurantes decidieron no abrir porque no tenían una respuesta positiva y en otros algunos que sí tuvieron reservación los clientes no llegaron. 

Reconoció que muchos establecimientos desde las  21:00 horas ya estaban cerrados a pesar de tener la intención de generar algún movimiento con una noche tan representativa e importante para el gremio.

“Lamentablemente las ventas no logran repuntar, a pesar de mantener los protocolos y las medidas sanitarias obligatorias y con el aforo marcado en el semáforo epidémico”, dijo. 

Coincidieron que ya hay negocios que están analizando la posibilidad de cerrar para no perder más de lo que están perdiendo y aprovechar “para mandar a los empleados de vacaciones, pagar las vacaciones del año para seguir operando después”.

 


 

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