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Trabajadoras del hogar: persisten los malos tratos en Oaxaca

Con jornadas laborales de más de 8 horas y un ingreso salarial queva de los 2 mil a los 4 mil pesos mensuales, las trabajadoras del hogar siguen padeciendo discriminación y explotación


Trabajadoras del hogar: persisten los malos tratos en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca
Sin seguro social y sin prestaciones, así se emplean miles de trabajadoras del hogar en México.

De Ejutla de Crespo, Irma empezó a trabajar como empleada del hogar a los 15 años. Sus hermanas, Marcela y Magaly, iniciaron a los 13 y 14 con diferentes familias.

La familia de 12 integrantes, mamá, papá y 10 hijos, decidió salir de Ejutla de Crespo e instalarse en la ciudad de Oaxaca de Juárez, para buscar mejores oportunidades de trabajo.

El papá de Irma trabajaba como ayudante de albañil y su madre hacía tortillas para vender. Tres de las cuatro hermanas buscaron trabajo en los hogares y una decidió ayudar en la elaboración de balones en un pequeño comercio. Los varones, fueron ocupados en la albañilería.

Irma recuerda que en ese entonces el salario alcanzaba apenas para ayudar en los gastos familiares y ahora no es la excepción. “Todavía seguimos ganando poco, pero más que hace 30 años”, expone la mujer con más de cuatro décadas de vida.

Sin seguro social, prestaciones o vacaciones, Irma laboró por muchos años en viviendas particulares, donde tenía que llegar “desayunada” y comía a veces con la familia a la cual servía.

El horario iniciaba a las 8:00 y concluía a las 18:00 horas, porque el trabajo incluía la limpieza de la casa (lavar ropa y trastes, barrer y trapear pisos), así como la preparación de la comida y el baño a los más pequeños de la casa, si los padres aún no llegaban.

Después de 10 años como trabajadora del hogar, Irma se casó y tuvo tres hijos. El esposo no permitió que trabajara y se quedó como ama de casa hasta hace dos años, cuando el padre de sus hijos murió como consecuencia de la diabetes.

Desde ese entonces volvió a buscar trabajo como empleada del hogar, donde recibe entre 100 a 200 pesos al día, según la casa donde sea contratada.

Asegura que este oficio aún no es valorado y muchos menosprecian la labor de las mujeres que deciden tocar puertas por falta de mejores oportunidades.

“Yo tuve que regresar a este trabajo porque no sé hacer otra cosa. No terminé la primaria y ahora yo sola soy el soporte de mis hijos”, expresa la mujer de complexión robusta, quien va de casa en casa haciendo labores del hogar.

“Antes me contrataban de lunes a viernes o de lunes a sábado, tenía una casa a la cual ir casi todos los días de la semana, pero ahora me ocupan por algunos días en una casa y otros días en otra”; señala que las contrataciones ahora han cambiado y se paga por día.

En comunidades, las más marginadas

En la entidad oaxaqueña, de los trabajadores del hogar remunerados de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hasta diciembre de 2018 se tenía un registro de 72 mil 563.

Esta cifra reflejó un incremento de más de 20 mil empleados del hogar en los últimos cinco años, porque tan solo en la penúltima encuesta del INEGI, el registro era apenas de 51 mil 434 personas al servicio del hogar. De éstas, 46 mil 167 eran mujeres (91.4%) y sólo 5 mil 267 hombres (8.6%).

Ahora, con el nuevo registro de 2018, el número de hombres disminuyó a 4 mil 885, mientras que el de mujeres se incrementó a 67 mil 678.

Tanto en las zonas rurales como en las urbanas, la discriminación, explotación y los malos tratos son una constante, no solo por la jornada laboral de más de 8 horas, sino por el ingreso salarial que va de los 2 mil a los 4 mil pesos mensuales en promedio.

La situación se agudiza en las zonas rurales, donde de manera regular se contrata a menores a partir de los 10 a 12 años de edad, en las labores del hogar y el cuidado de bebés, con salarios de mil pesos a la quincena o al mes.

Pese a que la contratación de una niña representa un delito, atenta contra sus derechos humanos y la pone en constantes riesgos, en diferentes comunidades de la Cañada, Costa e Istmo, por citar ejemplos, se contratan menores en los hogares.

Para el visitador general de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDPHO), Juan Rodríguez Ramos, esta es una práctica que sigue en la entidad oaxaqueña y que no es denunciada porque en muchas zonas la han normalizado.

El visitador destaca la importancia de no permitir el trabajo infantil, porque los niños y niñas tienen derecho a la educación y a una infancia libre de violencia.

Coincidió en que Oaxaca es uno de los estados con mayor demanda de trabajadoras del hogar, que la mayoría de las veces se enfrentan a la discriminación y los malos tratos.

El Estado emplea a muchas mujeres para el trabajo en el hogar, pero también es una de las entidades de origen de las trabajadoras que ahora viven en la ciudad de México y otros estados para prestar sus servicios.


 

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