La corta vida de Francisco González Bocanegra
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La corta vida de Francisco González Bocanegra

Hoy a 157 años de su muerte, recordamos la corta vida de Francisco González Bocanegra, un poeta que se dice, jamás llegó al punto más alto de su carrera; sin embargo, de su pluma surgieron las letras del que hoy conocemos como nuestro Himno Nacional Mexicano.


La corta vida de Francisco González Bocanegra | El Imparcial de Oaxaca

Francisco González Bocanegra, el dramaturgo, escritor, crítico de teatro, orador, poeta lírico, editor y también articulista. Una promesa de las letras en México, que se dice, jamás llegó al punto más alto de su carrera, probablemente por los pocos años que vivió; sin embargo, de su pluma surgieron las letras del que hoy conocemos como nuestro Himno Nacional Mexicano.

Oriundo de San Luis Potosí, hijo de padre español y madre mexicana, Francisco sufrió el destierro de su familia cuando vivía su infancia. Poco después, cuando España reconoció la Independencia de México, volvió con su familia a su natal país.

En su juventud, Bocanegra se dedicó a los empleos públicos, la mayoría de ellos, de carácter administrativo. Se desempeñó como administrador general de caminos, crítico teatral y también como editor del Diario Oficial del Supremo Gobierno.

González Bocanegra gustaba de asistir a eventos literarios, uno de los lugares que más frecuentaba era la Academia de Letrán. Este fue el lugar donde creó importantes relaciones con destacados periodistas, poetas y escritores.

Contrajo matrimonio con Guadalupe González del Pino y Villalpando, su prima. Con ella mantuvo una intensa relación, procreando cuatro hijas. En sus obras, Bocanegra se refería a su esposa como “Elisa”, su gran inspiración. Fue ella su más importante motor para dedicarse de lleno a las letras y dejar atrás los cargos públicos, en los cuales, por cierto, ya acumulaba problemas y enemistades.

Su obra

González Bocanegra fue una figura de perfil bajo, era un tipo tímido que nunca deseó ser reconocido. Su trabajo era algo íntimo, pocos fueron sus escritos y pocos también los que decidieron publicar. A lo largo de su obra poética, nunca dejó de lado a “Elisa”, su musa.

Fue autor de la obra dramática Vasco Núñez de Balboa, la cual fue estrenada en 1856, en el Teatro Iturbide. Además de ello, Bocanegra dejó algunas piezas más inconclusas. Respecto a su obra Faltas de Expiación, Francisco solo alcanzó a escribir uno de los tres actos que consideraba, la obra debía llevar. Como declamador, Bocanegra se dio a conocer con Discurso Sobre la Poesía Nacional.

El Himno Nacional Mexicano

El 12 de noviembre de 1853, el gobierno de Antonio López de Santa Anna, lanzó una convocatoria que tenía como objetivo, recibir composiciones poéticas que servirían para seleccionar las letras del Himno Nacional Mexicano.

Siempre tímido, Bocanegra se negó a participar de primera intención, sin embargo, “Elisa” se propuso como misión hacerlo concursar; lo logró. Cuenta la anécdota, que un día Bocanegra llegó de visita a casa de su amada. Ella lo invitó a pasar a una habitación limpia y sin distractores, con una atmósfera ideal para escribir y componer.

Guadalupe puso en un escritorio papel blanco, acompañado de una pluma y a base de engaños, hizo entrar a Bocanegra al cuarto. Inmediatamente cerró la puerta de la misma con llave y amenazó con no volver a abrir el lugar hasta que la letra del himno no estuviese compuesta. La ingeniosa estrategia dio resultado. A las cuatro horas, Bocanegra, por debajo de la puerta lanzó un sobre, el cual contenía la preciada obra dentro.

Entre las 26 composiciones que llegaron a concursar, el poema de Bocanegra resultó ser el ganador. Sin embargo, nunca recibió algún premio o remuneración por ello. El estreno del Himno Nacional Mexicano se llevó a cabo un 16 de septiembre de 1854, ya musicalmente acompañado por las composiciones de Jaime Nunó Roca. En la voz, la interpretación corrió a cargo de Balbina Steffenone y Lorenzo Salvi, soprano y tenor respectivamente.

Deceso de Bocanegra

Un noviembre de 1855, en la entrega de los premios del Colegio de San Juan de Letrán, Francisco González Bocanegra apareció en público por última vez. Seis años después, en 1861, contrajo tifoidea; enfermedad que le quitaría la vida a la corta edad de 37 años.

Bocanegra falleció en la Ciudad de México, un 11 de abril de 1861. Sus restos fueron sepultados en el Panteón de San Fernando, para después ser removidos en 1901 al Panteón de Dolores. Esta no fue la única vez que se le movió, ya que, en 1932, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, donde hoy descansa junto a Jaime Nunó Roca.


 

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