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Miguel Valle, mixteco que hizo de las tortillas su oficio

Es el único hombre en la Mixteca que se dedica al oficio, antes relacionado con labor exclusiva de mujeres


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Con sombrero siempre, fuerte y de estatura regular, don Miguel Alfonso Valle Bautista hace tortillas desde hace 55 años. Vende sus productos en el Mercado de Tlaxiaco; es el único hombre en la región Mixteca que se dedica al oficio, relacionado principalmente con una labor de las mujeres.

Es la forma en la que se mantiene y se ha acostumbrado tanto que no le cuesta convivir con sus compañeras tortilleras o palmeadoras. La comunidad le compra sus tortillas sin discriminarlo, labor que inició a los 20 años de edad.

Hace 55 años cuando inició la venta de sus tortillas sintió discriminación y la admiración de muchas personas; las mujeres le decían que se fuera a realizar trabajos de hombre. Pero al pasar el tiempo se dio cuenta que este trabajo es más difícil que ser albañil, por ejemplo. Hoy en día es un oficio que hace con mucho profesionalismo y admiración.

 

SUS INICIOS

Al fallecer su mamá, Miguel, con 20 años de edad, empezó a elaborar tortillas para su consumo; de ahí vio que era posible lograr empleo, por lo que inició vendiendo en el mercado y tuvo éxito.

Desde luego que es un trabajo muy pesado, sobre todo se debe soportar el humo y calor de la leña, levantarse temprano y aguantar también las desveladas.

A sus 78 años de edad reconoce que las consecuencias de esta noble labor son muchas, por ejemplo, da a conocer que ya empieza a sufrir muchos dolores de las piernas, ya que es mucho calor estar frente al comal y humos por varias horas, luego sale al frío y eso hace que duelan mucho los huesos de todo el cuerpo, también la tos y la garganta duele, “pero nos gusta trabajar y sumados ya son 55 años de estar vendiendo en el mercado, me quedé huérfano, no tenía a mi mamá, a nadie que me hiciera mis tortillas para que comiera y poco a poco tuve que hacerlo porque nadie me daba una tortilla, después estuve un tiempo en el rancho y cuando crecí le dije a mi papá que me venía para el centro para poder trabajar”.

El gusto por la molienda estaba dando buenos resultados y más cuando una señora que vendía en el mercado contrató sus servicios para hacer tortillas y así de manera diaria las realizaba con dos cajones de maíz o sea 10 litros y así estuvo por más de un año.

 

VIVIÓ DISCRIMINACIÓN E INSULTOS

Miguel comenta que al inició vivió muchos insultos, “pasaban jóvenes en grupo que se reían, me gritaban marica, pero nunca les hizo caso”. Recuerda que había una señora que siempre le decía de cosas, que ya dejara este trabajo, pero él al contrario continuó con lo que hoy en día le ha dado sustento económico.

A pesar de las ofensas, hoy sabe que esta labor es muy digna y de admiración. Se necesita de mucho valor y empeño, ya que es mucho esfuerzo conseguir la leña, cocer el maíz en su punto y hacer las tortillas, que también tiene su secreto; no es cualquier cosa, oficio con el que logró crecer a un muchacho que hoy en días ya es todo un ciudadano.

“Cuando inicié a moler empecé con dos cajones, después tres, porque sí vendía mis tortillas, aumenté a otro, hasta lograr 5, pero en la actualidad como las ventas han bajado ahora sólo hago 12 litros porque no me gusta que se me queden mis tortillas, ya no se vende igual y no sale para pagar los productos que se necesitan como la leña, la cal y el maíz”.

 

LAS DIFICULTADES

Miguel agrega que “todo sube y llegan cada día más las tortillerías, por ejemplo, la leña está en 450 pesos de una camioneta chica y en tiempos de lluvia es más cara, está mojada y sale puro humo.

Sufrimos mucho con nuestro oficio, pero la gente no valora eso y no pagan lo que es, nunca hemos tenido una ayuda del presidente; al contrario, nos quita de donde estamos vendiendo, antes estábamos en el mercado y nos sacaron porque hacíamos mucha basura, lo que no es verdad, más bien nunca toman en cuenta esta labor, ya que los políticos desconocen lo que es esta obra de arte”.

En el mercado nunca hay los espacios para la venta de las tortillas, las señoras y todos siempre luchan por poner sus tenates, nunca existe la consideración, “constantemente somos corridos, ya nos sacaron del Mercado Benito Juárez, cuando llueve tenemos que colocarnos un plástico o hule y tapar los tenates para que no perdamos todas las ganancias”.

 

EL TRUEQUE

Al principio don Miguel Valle reconoce que la gente no le compraba por ser hombre, pero después ya hasta vendía por encargos y muchos clientes que ya lo conocían. Desde luego que también había días que no vendía, pero en Tlaxiaco todavía se acostumbra el trueque por lo que hacía el intercambio con otros productos como chile seco y otras hortalizas que vienen del campo, esto lo hacía con el fin de que nos sobraran las tortillas, ya que siempre se prefieren recién hechas y calientitas, no como en las tortillerías que vuelven a echar las que sobran y así las venden a la gente.


 

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