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En la Mixteca la siembra de ajo, subsistencia familiar

El tomate de cáscara y el ajo son dos productos que han generado que el campo sea subsistencia económica


El tomate de cáscara y el ajo son dos productos que han generado que el campo sea subsistencia económica para algunos campesinos y familias productoras de la comunidad de San Bartolomé Yucuañe, herencia milenaria de cultivo.

Sembrar y cosechar ajo ya es una herencia de tres generaciones, desde los abuelos hasta nuestros días, dio a conocer María Asunción Secundino Martínez, de la comunidad de San Bartolomé Yucuañe, quien también vende tomate de cáscara, limas, limones y zapote, cosechados en su huerto de manera orgánica.

TRADICIÓN ORAL

Nunca han recibido capacitaciones, por tradición oral conocen algunas recetas para combatir las plagas que afectan a los plantíos de ajo, que es lo que más siembran, la siembra siempre es orgánica, en la comunidad nunca habían conocido los fertilizantes químicos, esos llegaron hace poco a la comunidad, pero no los utilizan, la costumbre siempre es usar con lo que se cuenta y no ser dependientes.

Cada enero o de manera constante trae al mercado aproximadamente ocho cajas de tomate de cáscara, estos crecen después que levanta el ajo, no necesita muchos cuidados, solo que tenga humedad y el desyerbe de manera constante, ya que la maleza es lo que a veces se da más.

Desde luego que es poco lo que se gana, ya que lo más caro en una comunidad siempre es el transporte; después, los útiles escolares, esos que piden en demasía en las escuelas, pero ante esto, se logra un poco de dinerito para la comida.

LA SIEMBRA

El ajo se siembra a principios de septiembre y entre los meses de marzo y abril cosechan aproximadamente 50 cajones. No sabe la extensión de terreno, pero se necesita de otros cinco mozos más, ya que la yerba crece mucho y eso es lo primero que se tiene que combatir.

Este producto también se comercializa en la plaza de la ciudad de Tlaxiaco, lo vende de menudeo, sale un poco más que venderlo por caja, aunque lo otro es que la gente siempre pide su chizo y eso hace que mermen las ganancias, es algo que a la gente no se le puede quitar.

Esta siembra es muy laboriosa, muchos cuidados, la maleza abunda mucho, se tiene que meter muchos mozos, se hacen los cajones, barbecho, se afloja la tierra con la yunta, la siembra y está regando cada ocho días siempre por las mañanas.

HERENCIA FAMILIAR

Sembrar ajo ya es una tradición de familia que cumple más de tres generaciones, desde los abuelos. Ella de niña ya trabajaba los campos, sus papás le ponían de tarea terminar varios surcos para ir a la escuela, fue una infancia bonita porque también le daba tiempo para jugar con sus amigos.

En la comunidad de San Bartolomé Yucuañe, Tlaxiaco, hay dos variedades de ajos, morado que es el nativo, el blanco lo siembra pero no es tan comercial, no se vende mucho, por esos siempre prefiere sembrar el primero, aunque las plagas siempre están presentes, pero a medida de lo posible se vienen combatiendo con técnicas tradicionales.

El fenómeno que ha sucedido en la comunidad es que ahora los jóvenes han empezado algunas siembras de ajo y ya se les ve éxito, son nuevos sembradores que seguro con el tiempo van a lograr buenas producciones y se darán cuenta que por lo menos tendrán para comer o seguramente tendrán una buena empresa de ajo que también exportarán.