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Contagios al alza, hospitales al tope y un sepelio con poca gente en Oaxaca

Empleados del panteón afirman que en sepelios pasa un número reducido de familiares.


Contagios al alza, hospitales al tope y un sepelio con poca gente en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

No hubo oportunidad de despedirse del ser querido cuyo cuerpo llegó a su última morada: el Panteón General, en donde yacen los restos de al menos otras 11 mil personas, algunas de ellas víctimas de la nueva epidemia que azota a Oaxaca desde hace 10 meses: Covid-19.

Cubiertos por cubrebocas y caretas, los rostros de los familiares dejan ver la tristeza y el desconcierto. Hablar del momento que viven les es muy difícil, prefieren callar y esperar a quienes sí lograron entrar para cerciorarse del entierro, efectuado alrededor del mediodía. 

Los minutos pasan, pero se mantiene el silencio de los deudos, el motor de los autos que transitan en la calle, el paso de un vendedor de raspados o el de una familia que va de compras. Por momentos, la solemnidad tiene de fondo el estridente sonido de una máquina que esculpe el mármol en uno de los negocios de lápidas de la zona. 

Las restricciones han impedido que varios deudos accedan a este panteón de la ciudad, en donde la llegada de carrozas fúnebres se registra a diario, ya sea para dejar los restos de quien ha fallecido o porque el empleado de una funeraria ha ido para confirmar una inhumación. “A los familiares no los dejamos entrar”, se escucha decir a un empleado sobre casos como este.

Por la epidemia de Covid-19, a los panteones se ha dejado de permitir el acceso de visitantes. Si se trata de un sepelio, el número de deudos que ingresa es reducido, al igual que el tiempo de permanencia.

En la semana, el trabajo de los sepultureros ha sido constante, casi como el del personal médico que atiende la emergencia de Covid-19 en una veintena de hospitales saturados, principalmente los de la región Valles Centrales. Como en las unidades de salud, en el panteón no hay un solo espacio para quienes siguen falleciendo por la enfermedad. Quienes lo logran es porque cuentan ya con una fosa a perpetuidad o lograron que alguien más ceda un espacio.

“La mera verdad, sí existe el Covid, pero mucha gente no cree y se están muriendo”, dice un trabajador desde el interior del camposanto, uno de los cuatro de la ciudad que hasta ahora sigue registrando el mayor número de contagios y muertes por la enfermedad.