Fracasa programa para trabajadoras del hogar
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Fracasa programa para trabajadoras del hogar

En Oaxaca apenas cuatro municipios concentran a las 120 trabajadores del hogar afiliadas al IMSS.

Fracasa programa para trabajadoras del hogar | El Imparcial de Oaxaca

A 10 meses de iniciar en Oaxaca el programa piloto de afiliación al IMSS para las trabajadoras del hogar, apenas 210 han sido incorporadas a este sistema, pese a que en la entidad se tiene registro de más de 72 mil personas que laboran en este sector, que perciben una remuneración, pero no cuentan con seguridad social.

Aunque el programa piloto inició en abril de 2019 y será obligatorio en abril de 2021, la mayoría de empleadores se resiste a dar de alta en el IMSS a las trabajadoras del hogar, que laboran más de 8 horas diarias y tienen ingresos de 2 mil a 4 mil pesos mensuales.

Según registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), apenas en 2015 se contabilizaron en Oaxaca, 51 mil 434 trabajadoras y trabajadores del hogar, que aumentó a más de 72 mil en diciembre de 2018, donde la mayoría eran mujeres.

Hasta enero de este año, en el país se tenía una afiliación al IMSS de más de 15 mil 193 trabajadoras del hogar, de las más de 2.5 millones que se tienen contabilizadas de manera remunerada.

En cuatro municipios las 210 afiliadas

Del número de trabajadoras del hogar afiliadas al IMSS en Oaxaca, apenas 102 son del municipio de Oaxaca de Juárez, 53 de Salina Cruz, 40 de Tuxtepec y 15 de Huatulco.

Esta baja afiliación en la entidad podría deberse al desinterés de los y las empleadores, el desconocimiento de esta obligación o el mínimo salario que pagan al mes, que les impide poder ingresar al programa.

Salarios raquíticos impiden afiliación

Mientras que el IMSS nacional señala que en promedio una trabajadora del hogar gana 5 mil pesos mensuales, en Oaxaca el salario de este sector de la población no llega a los 4 mil pesos, sobre todo en las comunidades indígenas, donde la mayoría percibe apenas 2 mil pesos mensuales o en algunos casos su trabajo se negocia a cambio de techo o comida.

Para poder ingresar al programa, el IMSS establece en su página web que el salario mensual de la trabajadora debe ser mayor o igual a 3 mil 819.82 pesos al mes, sobre todo para poder calcular la cuota obrero-patronal.

Si la trabajadora del hogar percibe salario de dos o más patrones al mes, al considerar que algunas dividen los días de la semana en varias viviendas, los o las empleadoras pueden cooperar entre sí para realizar el pago que exige el IMSS de manera mensual.

Sin embargo, esta situación ha generado complicaciones para algunas trabajadoras en el ámbito nacional, porque no todos los empleadores aceptan el pago al IMSS, independientemente del salario.

Sin contrato laboral ni prestaciones

La difícil situación a la que se enfrenta este sector también se muestra en el “Diagnóstico de trabajadoras del hogar remuneradas en el municipio de Oaxaca de Juárez”, realizado en 2011 por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Pacífico Sur.

En este, después del análisis de varios casos, se evidenció que no solo se carece de contrato laboral, sino también de prestaciones y vacaciones, con salarios que apenas rebasan los 3 mil pesos al mes.

En el estudio de ese año, que se realizó como parte de un convenio con el entonces Instituto de la Mujer Oaxaqueña (IMO), se mostró que muchas de las trabajadoras no solamente brindan el servicio en casas, sino también se les incluye en la atención a negocios o comercios contiguos y parte de la casa en la que trabajan: consultorios, bungalows, cuartos para renta, cafeterías, tortillerías, tiendas (zapaterías) y restaurantes.

“Además de esta actividad, muchas de ellas venden productos caseros como tamales, atole, o apoyan a sus familiares en puestos de venta de frutas o verduras; también en forma eventual cocinan para servicios de banquetes o comedores”, expuso el estudio.

El CIESAS y el extinto IMO, ahora Secretaría de las Mujeres de Oaxaca (SMO), identificaron también al menos tres grupos de “Mujeres Trabajadoras del Hogar Remuneradas, por condición de origen”.

El primero fue de mujeres que eran originarias de diversas comunidades del interior del estado o de la propia capital, que tenían su residencia permanente dentro de las zonas periféricas o dentro de los límites del municipio de Oaxaca de Juárez, que trabajaban de entrada por salida y la mayoría de ellas tenían hijos e hijas.

El segundo grupo era conformado por quienes eran originarias de diversas comunidades del interior del estado y que eran trabajadoras de “planta” o internas; la mayoría de ellas sin hijos. Mientras, en el tercer grupo, se encontraban las trabajadoras del hogar que trabajaban en la ciudad pero que tenían su residencia dentro del municipio.

El CIESAS identificó que entre las actividades del quehacer se encuentran el cuidado de menores de edad, la preparación de alimentos, el lavado y planchado de ropa y la limpieza en general (deshacer y hacer camas, limpiar ventanas y muebles, barrer, limpiar el baño, tender ropa), “sin que medie una valoración sobre la carga de trabajo que pudiera implicar de manera diferenciada una actividad de otra”.

Beneficia programa a unas cuantas

En abril de 2019, el programa piloto se puso en marcha en Oaxaca como en el resto del país, bajo el lema “Con seguro trabajas mejor”. En ese mes, nueve trabajadoras fuero afiliadas y presentadas de manera formal durante una ceremonia en Palacio de Gobierno.

Ahí, tanto las autoridades estatales como de la representación del IMSS en Oaxaca, aplaudieron que se hubiera volteado la mirada a las trabajadoras del hogar como un acto de justicia social.

Una de las principales impulsoras y promotoras de este programa piloto fue la oaxaqueña Marcelina Bautista, originaria de Tierra Colorada, Apasco, Nochixtlán, donde emigró a los 14 años para llegar a la Ciudad de México como trabajadora del hogar.

La oaxaqueña que fundó el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar A. C. (CACEH), decidió hace unos años impulsar más acciones que lograran el reconocimiento de las trabajadoras del hogar con su incorporación al IMSS.

Después del programa piloto que inició en 2019, a partir de 2021 la afiliación sea obligatoria para este sector de la población; empleador o empleadora que incumpla, será objeto de sanciones.

La originaria de Nochixtlán cuenta que desde su ingreso a una casa ajena a la suya, supo de la discriminación y las largas jornadas de trabajo que no implicaban prestaciones, días festivos o descansos los fines de semana.

Por más de dos décadas Marcelina fue trabajadora del hogar y constató no solo los malos tratos, sino también las injusticias y la violación a sus derechos humanos y laborales.

La mujer que es reconocida no sólo en el ámbito nacional sino también internacional, fue una de las que encabezó la puesta en marcha del programa piloto de afiliación al IMSS, por mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que calificó como discriminatorio no dar seguridad social a las trabajadoras del hogar remuneradas.

En su momento, Marcelina Bautista había señalado que este sector debe adquirir los derechos laborales que marca la norma laboral del Trabajo, porque muchas no tienen horarios de trabajo, ni descansos semanales. A ello se suma que no se les paga el día festivo o si quieren faltar se les pide reponer el día.

De acuerdo a sus registros, gran parte de las trabajadoras del hogar que se encuentran en la ciudad de México son originarias de Oaxaca, donde acuden porque perciben más dinero por su trabajo que en su estado natal.

En 2021, cuando sea obligatoria la afiliación, el IMSS nacional deberá presentar los resultados que se obtuvieron con el programa piloto, a fin de nuevamente modificar la ley del Seguro Social en beneficio de las trabajadoras del hogar remuneradas.

¿Qué dice el IMSS?

De acuerdo al IMSS, el trabajo del hogar es realizado por un sector vulnerable de la población y por ello se le debe garantizar el acceso a la seguridad social.

Entre los beneficios para las afiliadas se encuentra el disfrutar de servicios médicos, hospitalarios, farmacéuticos y atención obstétrica, incapacidades, pensión por invalidez y vida, fondo para el retiro y prestaciones sociales dentro de las que se encuentran velatorios y guarderías.

Entre las obligaciones de los patrones es inscribir a las personas trabajadoras del hogar al Instituto, abstenerse de malos tratos, proporcionarles habitación cómoda e higiénica, alimentación sana y suficiente, así como condiciones de trabajo que aseguren la vida y la salud. También cooperar para la instrucción general de las mismas.

Por otro lado, entre los derechos y obligaciones de las personas trabajadoras del hogar, se encuentra solicitar al patrón su inscripción ante el IMSS, recibir un trato digno, respetuoso y amable, un descanso semanal de un día y medio como mínimo (salvo acuerdo entre las partes), así como contar con condiciones de trabajo que aseguren su vida y salud.

Si habitara en el hogar donde presta sus servicios, la trabajadora del hogar, además de la retribución comprendida, deberá contar con pago en efectivo, alimentos y habitación. Tener 9 horas de descanso nocturno, así como un descanso diario de 3 horas entre el horario matutino y vespertino.

De sus obligaciones, está el tener consideración y respeto hacia el patrón, su familia y personas que concurran en el hogar, así como tener cuidado en la conservación de la casa.

Javier y Elena

Javier, de 45 años de edad y profesor de una escuela primaria, señala que en su casa trabaja Elena de lunes a viernes, con un sueldo de 800 pesos a la semana.

El padre de tres niños reconoce que el programa es justo para las trabajadoras del hogar, pero injusto para quienes apenas tienen un salario mensual 8 mil pesos, con lo que se paga energía eléctrica, agua, gas, alimentos y gastos escolares, entre otros servicios médicos.

“Es cierto que yo le pago poco, me gustaría pagarle más, pero no es posible; incluirla en el IMSS implicaría subirle el sueldo y dar otros mil pesos más al IMSS, lo cual no me alcanza”, justificó Javier.

Por su lado, Elena, de 50 años de edad, con más de 30 años como trabajadora del hogar, apenas si conoce de los beneficios que le daría la afiliación del IMSS. Asegura que cuando ella enferma debe acudir a una clínica privada, porque la mala atención en su centro de salud le desespera.

“Estaría muy bien que tuviera IMSS, pero tampoco puedo obligar al patrón; de todas maneras ya pienso parar y descansar un poco, solo espero que mis hijos puedan darme lo que necesito”, señaló.

 

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