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Con uñas y dientes fotógrafos sindicalizados

Los fotógrafos pertenecientes a diversas organizaciones, por medio de amenazas, cobro de derecho de piso e inclusive con golpes se apoderan de los templos, salones de fiestas, escuelas y otros sitios para ejercer su labor e impiden trabajar a quienes no estén afiliados a su sindicato


Con uñas y dientes fotógrafos sindicalizados | El Imparcial de Oaxaca

La presunta agresión a una fotógrafa independiente por parte de integrantes de una organización sindical, pone al descubierto una larga estela de corrupción, que va desde el acoso, el cobro de derecho de piso y la intimidación en contra de trabajadores de la lente para impedir que quienes que no pertenecen a su sindicato laboren en espacios públicos.

Gracias a investigaciones realizadas por EL IMPARCIAL se logra evidenciar que en los últimos meses, varios fotógrafos que no se encuentran afiliados a ninguna organización han sido agredidos al intentar realizar su trabajo en templos, salones de eventos sociales, escuelas, entre otros.

Algunos casos

Recientemente una mujer quien era acompañada por sus hijas -una de ellas embarazada- fue golpeada por fotógrafos de una de las organizaciones, el taque sucedió en un salón de fiestas ubicado sobre la séptima calle de Colón de esta capital; otro retratista fue lesionado de gravedad en un templo católico ubicado en el municipio conurbado de Santa Cruz Xoxocotlán, cuando realizaban su trabajo de manera independiente.

Artífices de la lente que militan en las filas de la Unión de Fotógrafos de Ceremonias Sociales y Oficiales del Estado de Oaxaca, recuerdan que años atrás en el templo católico Sangre de Cristo un fotógrafo fue apuñalado por otro de sus compañeros de oficio, todo porque se presentó en el lugar que el agresor tenía asignado para realizar su trabajo.

“Cuando uno se presenta a tratar de realizar el trabajo, los sindicalizados, quienes se sienten dueños de los templos o de los sitios en los que se lleva a cabo el evento social no permiten el acceso, incluso algunos ya han estado en prisión por este tipo delitos. A golpes, codazos o con palabras altisonantes, impiden que se puedan realizar las tomas”, expuso uno de ellos.

Otro de los trabajadores de la lente denunció que los viernes, sábados y domingos, cuando se llevan a cabo todo tipo de eventos sociales, algunos fotógrafos se encuentran en las entradas de los templos y cuando observan a una persona que porta una cámara profesional de inmediato la abordan.

Con buenas palabras les piden que no tomen fotografías de los eventos que se van a desarrollar en el interior, en caso contrario, les exigen una “cuota”, que oscila entre los 200 y mil pesos, de acuerdo a al evento, ya sea un bautizo, primera comunión, conformación o una boda.

Profesionales de la cámara, quienes prefieren guardar el anonimato por temor a sufrir alguna represalia por parte de personas que según ellos “tienen plenamente identificadas”, dijeron que es un problema acudir a realizar su trabajo de manera independiente por la agresividad que muestran los afiliados a las organizaciones.

Durante su relato también destacaron un caso que sucedió en la oficialía del registro Civil, que se encuentra ubicada sobre la calle de Armenta y López de esta capital, en donde un grupo de cinco o seis personas, que son liderados por una mujer y un luchador, han encontrado su “modus operandi”.

“Descubrieron que hay una mina de oro en ese lugar por lo que son agresivos y golpean a cualquier otro fotógrafo que trate de trabajar, usan una maquinita que hace rápido las fotos, aun cuando tienen prohibido conectarla.

“A escondidas la enchufan (la cámara) y sacan fotografías de las personas que asisten a realizar un acto registral, sin contar con la anuencia de los jueces y de los familiares y después venden las imágenes a precios estratosféricos” aseguro un fotógrafo.

“La gente lleva a registrar a su bebé y al momento de plasmar la huella del infante, ellos toman la foto, no está mal, pero distraen a las personas y no dejan que el oficial del Registro Civil haga su trabajo, a veces los familiares no quieren que les tomen fotografías por lo que casi siempre salen discutiendo”.

Integrantes de la Unión de Fotógrafos afiliada a la (CNOP) que por problemas internos fue divida en dos partes, y ahora, una que pertenece a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la otra a organización FOCAESEO, que en total aglutinan a unos 150 fotógrafos. Las personas que militan en el gremio dijeron que existe un completo desorden y por sus acciones son mal vistos por la sociedad en general.

A pesar de que cada año los fotógrafos profesionales que militan en las filas de las organizaciones reciben capacitación de cómo trabajar en el interior de los templos católicos, muchos de ellos no entienden esta situación y dentro de los mismos recintos religiosos discuten con las personas y exigen por el pago de derecho de piso.

En otras ocasiones, haciéndose pasar como fotógrafos de prensa se introducen a eventos privados en escuelas particulares en los cuales no tienen permitido el acceso, posteriormente salen y regresan con el material impreso para vender sus fotos, lo anterior ha generado la inconformidad de quienes realizan el evento.

“Llegan a los templos cuando se lleva a cabo un bautizo, quince años o lo que sea, se meten a retratar sin el consentimiento del dueño del evento, sin la autorización del sacerdote; hay compañeros salvajes que se ponen “machines” con el cura, hace tiempo un fotógrafo le dijo a un presbítero: ‘usted haga su trabajo y yo el mío’, lo que molesto al cura quien le exigió que se saliera o detenía la ceremonia, eso se debe a que el gremio está desorganizado” dijeron algunos afectados.

“Una vez dijeron que un sacerdote les prohibió a los sindicalizados hacer su trabajo en el interior del templo, debido a que están mal las cosas que hacen, porque genera un conflicto a las personas que contratan a veces a gente de su confianza y sin importarles, los fotógrafos de las organizaciones se adueñan de esos lugares” aseguraron trabajadores de la lente que han sido afectados.

“Deberían de hacer una invitación para que ambos trabajaran igual, ‘tú vienes contratado y yo que estoy aquí voy a tomar las fotos y me voy arriesgar a que me compren mis fotos’, no hay por qué cobrar ni un peso, cada quien es libre de tomar las fotos y el sacerdote es libre de dejar entrar a trabajar a quien considere que respeta su reglamento”.

“Si una persona me contrata a mí para cubrir su evento es porque conoce mi trabajo o porque soy su amigo, pero los que están en el templo no nos dejan trabajar, nos cobran, nosotros estamos en contra de eso”.

“De cualquier manera no te dejan trabajar, es mejor pagar la cuota de “desplazamiento”, para evitar ser víctima de este tipo de sujetos, que agreden en montón a sus propios compañeros por no estar afiliados a alguna organización, comentó en entrevista un fotógrafo independiente, quien optó por omitir sus generales.

La regulación

Los entrevistados, dijeron no estar de acuerdo que se cobre el derecho de piso, “si están bien organizados deben tener la seguridad de que su trabajo va ser bien recibido”, corresponde al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), hacerlo, como sucede con los guías de turistas que trabajan en los templos católicos de la entidad.

Entrevistados por separado, varios fotógrafos coincidieron que esta dependencia federal que tiene a cargo los inmuebles religiosos debería regular el servicio que prestan los trabajadores de la lente para que exista un control y no se desarrollen conflictos.

Por último los afectados señalaron que de manera arbitraria tienen repartidos este tipo de inmuebles, lo grave es que por su actitud han generado una serie de problemas, llegando al grado que por esa mala reputación en algunos lados ya no los quieren ni ver, dijeron varios de los entrevistados.


 

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