Suciedad impera en el Zócalo y la Alameda | El Imparcial de Oaxaca
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Suciedad impera en el Zócalo y la Alameda

Personas en situación de calle ocupan jardineras como hogar.


Suciedad impera en el Zócalo y la Alameda | El Imparcial de Oaxaca

El simple olor intenso que emana de la alguna vez cantera verde del Zócalo hace que muchas personas eviten pasar cerca del kiosco.

Y es que desde hace más de un año, personas en situación de calle han tomado las jardineras como hogar para dormir y hacer sus necesidades fisiológicas.

Hace unos días, una de las personas ‘sin techo’ perdió la vida durante las horas de la madrugada; se especuló que derivado de las bajas temperaturas.

El hecho obligó en su momento a que los visitantes evitaran pasar por la parte central del zócalo, debido a que bebedores crónicos han tomado dicho espacio para convivir y pasar las horas.

A eso se suma, la falta de limpieza de las jardineras que a pesar de tener algunas flores de “Noche Buena” lucen descuidadas y en otras partes las papeleras no han sido vaciadas de basura por parte del personal de limpia.

Un lugar emblemático para pasar un tiempo por la mañana o la tarde, debido a su limpieza y tranquilidad se ha convertido en una zona sucia e insegura, en donde son pocos los visitantes que se atreven a permanecer.

“Son muchos los teporochitos y adictos que viven en el zócalo y así ya no dan ganas de quedarse a platicar en las bancas, además de que lo mismo te pasan a pedir dinero que a exigirlo”, dice con tristeza Susana, mujer adulta mayor acostumbrada a disfrutar de ese espacio.

Pero también alerta por el descuido de las propias autoridades, de quienes dice ya no tienen el interés de servir a la sociedad, pues hace unos años, el zócalo y la Alameda eran lugares de gran convivencia familiar, pero ahora pocos quieren estar ahí.

No obstante, Armando, trabajador jubilado y pensionado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala a las organizaciones sociales de ser las principales promotoras del descuido y destrucción del zócalo.

“Mire, señala, cuántas mantas hay frente al Palacio de Gobierno y en sus lados puestos fijos de vendedores informales que dan un pésimo aspecto al centro, los turistas nada más pasan, pero ya no se toman fotos como antes, la imagen está por los suelos”, sostiene.

Pero al hombre de 70 años no se le quita la idea que al gobierno no le interesa ‘limpiar’ el zócalo y de paso la Alameda en donde la protesta social se ha convertido en pan nuestro de cada día.

—Yo vengo todos los días al zócalo para alimentar a unas palomas y desde hace años, se entregaron los portales del Palacio o como le llaman ahora Casa del Pueblo a las organizaciones sociales o supuestos desplazados de la región Triqui, pero nadie sabe la verdad de esos casos, subraya.

Poco antes de partir, observa la entrada principal de Palacio de Gobierno en donde —dice— desde hace mucho se dejó de observar actividad de sus gobernantes y remata: “como dijera Don Teofilito, ni la habrá”.


 

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