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En incertidumbre destino de hijos de ‘dreamers’

DACA hizo tener más posibilidades que antes no tenían migrantes en EU


En incertidumbre destino de hijos de ‘dreamers’ | El Imparcial de Oaxaca

“Soy madre de tres ciudadanos estadounidenses y no veo cómo esta decisión va a ayudar a mis hijos. Me podrían poner en una prisión de deportación en 6 meses”, dijo Karina Ruiz, presidenta de ADAC.

“No regresaremos a las sombras, esa no es una opción para mí. Soy mamá, soy estudiante de la Universidad de Arizona, soy integrante de una comunidad y soy ser humano”, dijo la dreamer Korina Iribe Romo.

Si el destino de los jóvenes migrantes inscritos en el programa DACA es incierto, para sus hijos el panorama es aún más desalentador: son ciudadanos estadounidenses, todos menores de edad, que podrían ser separados de sus padres.

Yadira tiene 27 años, es dreamer y salió a protestar frente al centro detención de ICE en Phoenix, Arizona. No llegó sola, la acompañó su hijo de apenas dos años. Él nació en Arizona.

“No tengo por qué irme, yo voy a pelear para que no nos tengamos que ir”, dijo.

Asegura que el programa DACA le ha permitido trabajar y garantizarle calidad de vida, la decisión del gobierno federal le causa incertidumbre.

“El tener a mi hijo y poder trabajar de una manera legal se me facilitaron muchas cosas. Ahora pienso cómo le voy hacer para proveer para él, para que estemos bien. Pensar en eso me da mucha tristeza y mucha angustia a la vez”, señaló.

Teresa Lobo llegó a Phoenix cuando tenía 14 años y está por cumplir 34.

“Tener DACA ha sido una bendición, mi vida cambió. Nos hizo tener más posibilidades que antes no teníamos”, afirmó la dreamer Teresa Lobo.

Hace dos meses nació su cuarta hija, y este martes regresó de la incapacidad por maternidad. Salió de su casa con la noticia de que Trump cumplió su promesa de campaña y acabó con el programa.

No le asusta ser deportada. Confía en que haber estudiado, no tener antecedentes penales y ser madre de ciudadanos estadounidenses podría ser tomado en cuenta para que no la lleven a México.

“Tengo más fuerza que antes y tengo más conocimiento y experiencia que antes. Tengo 4 niños que son los que me van a ayudar a salir de todo esto. Miedo no tengo, tengo coraje. En el peor de los escenarios, si llegara el momento que yo tenga que regresar a México, yo lo voy a hacer, voy a agarrar a mis hijos y me los voy a llevar”, dijo Lobo.

Su preocupación más grande es el estado de salud de uno de sus hijos, tiene autismo y necesita cuidados especiales.

Gonzalo lleva 16 años viviendo en Tucson, Arizona. Sus padres lo trajeron cuando tenía 10. Estudió negocios y enfermería. En 2012 obtuvo el permiso DACA, un año después, se convirtió en papá.

“Me dejó agarrar un buen trabajo, me dejó seguir estudiando, me dejó darle más a un ciudadano americano que es mi hijo de 4 años”, narró Gonzalo.

La incertidumbre por lo que ocurra con su estatus migratorio, dice, será un obstáculo más de muchos que ha vencido en Estados Unidos.

“Toda mi vida he escuchado no puedes. Si ellos me dicen se acabó DACA yo les digo, no. Aquí está mi familia, aquí está mi hijo y nadie me va a separar de él”, reiteró Gonzalo.

Sabe que no será fácil, sobre todo porque el gobierno federal nunca se ha referido claramente a lo que ocurriría con los hijos de los dreamers.

Dice que nunca le ocultará a su hijo la historia de su llegada a Estados Unidos. Que entró sin documentos, que tuvo todo tipo de empleos para poder pagar la renta, que hizo todo lo posible por ir a la universidad y que en 2012 salió a las calles para exigir al gobierno un permiso de trabajo.

“A mi hijo le voy a contar los problemas que tuve, los obstáculos que avancé, las puertas que a mí me cerraron y sé, que al momento de decirle mi camino, él se sentirá orgulloso de lo que es su papá”, concluyó Gonzalo.

 


 

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