El hombre que se hizo pasar como doctor para salvar miles de vidas | El Imparcial de Oaxaca
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El hombre que se hizo pasar como doctor para salvar miles de vidas

Por más de 40 años Couney fue la única esperanza para los bebés prematuros.


El hombre que se hizo pasar como doctor para salvar miles de vidas | El Imparcial de Oaxaca

Pareciera el guión de una película, pero por increíble que parezca, Couney fue el salvador de muchos niños sin ser un verdadero doctor.

En los años 20, los médicos no hacían suficiente esfuerzo por la sobrevivencia de los bebés prematuros. Era por ello que los padres desesperados acudían a Couney para que los apoyara. El hombre exponía a los pequeños como “los bebés de incubadora”.

El hombre publicitaba a los pequeños con la frase “Todo el mundo ama a un bebé”, aunque suene extraño o indignante, este hombre estaba realizando una de las técnicas que actualmente están en vanguardia.

Poco se sabe de este “médico”, pero Dawn Raffel publicó un libro sobre su vida llamado ‘El extraño caso del Dr. Couney: Cómo un misterioso deportista europeo salvó a miles de bebés estadounidenses”.

En las páginas de este libro, Raffel relata que Couney tenía una dudosa titulación universitaria; sin embargo, salvó la vida de miles de neonatos y comenzó con la técnica de la incubadora, gracias a ésta, el 85% de los neonatos sobrevivían.

No existen registros de su educación, él se dijo pupilo del doctor fránces Pierre-Constant Budin, hecho que no se comprobó.

Por más de 40 años Couney fue la única esperanza para los bebés prematuros.

El libro señala que este “médico” salvó la vida de entre 6.500 y 7.000 vidas.

Todo comenzó cuando Couney vio las incubadoras en una feria de Francia, le pareció un buen espectáculo y fue por ello que las llevó a EU. Fue un espectáculo ambulatorio hasta que la demanda le permitió establecerse en Coney Island.

A pesar de ser señalado como explotador, el hombre no cobraba a los padres de los menores, costeaba los gastos con el pago de los espectadores y tenía de empleados a médicos, enfermeras y nodrizas.

Los bebés eran bien atendidos, las enfermeras eran las encargadas de asearlos, frotarlos con alcohol y ponerle los pañales, después se mantenían en la incubadora a más de 36 grados.

Décadas después, Couney comenzó a vender y donar incubadoras, los hospitales las rechazaban, pero en 1943 el hospital Cornell inauguró la primera área para cuidados intensivos de bebés prematuros. El Dr. Couney cerró su “show” y dijo “ahora sí que he hecho bien mi trabajo”. A él se le atribuye que esta técnica se haya hecho famosa en todo el mundo.


 

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