¿Por qué los perros y otros animales se lamen las heridas? La ciencia lo explica - El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Mundo Animal

¿Por qué los perros y otros animales se lamen las heridas? La ciencia lo explica

Los perros demuestran que el dolor es el mismo para todos


¿Por qué los perros y otros animales se lamen las heridas? La ciencia lo explica | El Imparcial de Oaxaca

Los perros lo hacen, los ratones lo hacen, hasta las hormigas lo hacen. Todo tipo de animales aplican saliva en sus heridas mientras las personas no dejamos de repetirlo a modo de mantra. Tal vez de pequeño hayas probado a intentarlo, pero el gusto de la sangre no parece atraernos. ¿Se trata de eso, de un gusto no desarrollado? ¿Por qué otros animales sí son capaces de llevar a la práctica el dicho?

Lamernos no, pero poner saliva sobre una herida tampoco es tan extraño. La respuesta de este gesto radica en las propiedades curativas de la saliva, así como en las acciones auto-calmantes de lamerse. “Lamerse las heridas es una respuesta instintiva, perfeccionada por la selección natural, que puede aliviar la irritación y el dolor e incluso ayudar a que las lesiones se recuperen más rápido”, sostiene el Benjamin Hart, veterinario jubilado y profesor emérito de la Universidad de California en ‘Live Science’.

Hart descubrió mediante una investigación que la saliva de algunos animales (incluidos los humanos) tiene propiedades antibacterianas y promueven el crecimiento de tejidos y nervios que aceleran la curación de pequeñas fisuras. En el caso de los perros, dice, “tienen una herida; tienen el instinto de lamerla: mantenerla limpia y lavar la suciedad y la mugre”.

Es algo innato hoy que comenzó con sus antepasados los lobos. A falta de pulgares y medicamentos, la acción de lamer era su mejor opción y, al menos, sigue siendo una opción hoy en día. Es una inercia tan aprehendida como la de frotarse el pie después de golpearse, en el caso de las personas. Tan sencillo como que todos sentimos el dolor y, por tanto, la necesidad de paliarlo.

La saliva de un perro es efectiva, por ejemplo, para matar Streptococcus canis, una forma de estreptococo que infecta principalmente a los animales, pero también al E. coli, otra bacteria bastante común, según un estudio de 1990 coescrito por Hart y publicado en la revista ‘Physiology & Behavior’, recoge la periodista Lauren Leffer. Pero eso no es todo: la saliva, además, contiene compuestos que promueven el crecimiento de la piel y el cierre de heridas, según un estudio de 1979 en la revista ‘Nature’, también la de los roedores.

Sin embargo, la idea puede ser tan buena como mala. De un gesto beneficioso puede tornarse poco seguro: pasar la lengua por la piel abierta podría aumentar el riesgo de infección. ¿El problema? Las bacterias bucales.


 

Relacionadas: