¡Descubre cuál es el método más efectivo para educar a tus hijos sin gritarles!
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¡Descubre cuál es el método más efectivo para educar a tus hijos sin gritarles!

Existe una nueva forma de comunicarse que hará que este proceso sea más amigable y tranquilo

¡Descubre cuál es el método más efectivo para educar a tus hijos sin gritarles! | El Imparcial de Oaxaca
Foto: Internet

Lidiar con un niño que está haciendo un berrinche o no quiere obedecer puede ser una situación muy estresante; muchas veces, en medio de la desesperación, la salida que parece más fácil son los gritos. Pero existe una nueva forma de comunicarse que hará que este proceso sea más amigable y tranquilo. ¿Quieres saber de que se trata?

De acuerdo con los especialistas, los gritos y las agresiones no son la mejor manera de controlar y educar a los pequeños. Estas muestras de agresividad y falta de control de la emociones pueden resultar muy contraproducentes, puesto que los hijos pueden aprenderlas y repetir ese comportamiento en el futuro.

Con el fin de lograr una crianza consciente y sin violencia, te presentamos el método Inuit.

Este método fue descubierto en 1970 por el antropólogo Jean Briggs, quien en medio de una expedición en Alaska, se percató que los padres de familia de las tribus Inuit, pocas veces le gritaban a los niños, incluso en los momentos de estrés, los padres mostraban un control absoluto de sus emociones. Pero ¿cómo lo lograban?

Este se basa en una sola regla “No grites ni le grites a los niños”, pues los niños aprenden a través de los ejemplos entonces, si tu le gritas y haces berrinche, él hará lo mismo.

Esta idea es respaldada por la psicóloga clínica Laura Markham, que menciona que gritarle a un niño o incluso amenazarlo, es normalizar ese tipo de comportamientos y el pequeño puede aprender a resolver sus problemas de esa forma, contrario a lo que el método Inuit espera.

Parte del modelo Inuit también se basa en contarle historias a los niños, para enseñarles lo que puede sucederles si ellos repiten determinada acción. Por ejemplo: si tu pequeño está corriendo y no quiere detener, puedes acercarte y contarle como un niño que iba corriendo cerca de aquel lugar, se resbaló y al caer se lastimó.

El punto es explicarle la importancia de cuidar su cuerpo y cómo puede evitar sufrir.

Otra alternativa que utilizan cuando un pequeño ha hecho un berrinche es esperar a que se calme y, una vez pasado esto, los padres actúan de una forma parecida al niño, en privado. Esto no se trata de avergonzar ni de burlarse, más bien es hacer que sea consciente de cómo se ve haciendo eso y que entienda que no es correcto.

Sabemos que esto puede parecerte extraño o que puede tomar tiempo; sin embargo, si lo piensas con claridad, no suena nada mal y puede traer muchos más beneficios a corto y largo plazo, incluso puede ser de gran ayuda para revisar y evaluar la forma en la que nos relacionamos con los pequeños.

Este tipo de crianza basada en el respeto mutuo, el cariño y la comprensión, favorece el desarrollo emocional de los menores, y puedes reforzar los vínculos afectivos y amorosos entre padres e hijos. Tómalo en cuenta.

 

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