Erupción de Tonga vista desde el espacio | El Imparcial de Oaxaca
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Erupción de Tonga vista desde el espacio

Un vasto penacho de material creó una nube en forma de paraguas y generó una gran cantidad de relámpagos


Erupción de Tonga vista desde el espacio | El Imparcial de Oaxaca
La nube con forma de paraguas tenía unos 500 kilómetros de diámetro en el momento de su máxima extensión.

La tremenda erupción experimentada por un volcán de Tonga en estos días ha arrasado una pequeña isla deshabitada del Pacífico Sur conocida como Hunga Tonga-Hunga Ha’apai.

El volcán había entrado en erupción esporádicamente en múltiples ocasiones desde 2009. La actividad más reciente comenzó a finales de diciembre de 2021, cuando una serie de erupciones de la clase conocida como surtseyana, que se produce en aguas poco profundas de mares o lagos, levantaron y remodelaron la isla, al tiempo que lanzaban ráfagas de piroclastos y gases volcánicos. Unas explosiones relativamente potentes sacudieron Hunga Tonga-Hunga Ha’apai el 13 de enero, pero fue una serie de explosiones aún más intensas a primera hora del 15 de enero la que generó en la atmósfera ondas expansivas y estampidos sónicos, y en el mar olas de tsunami que dieron la vuelta al mundo.

Varios satélites dedicados a la observación de la Tierra recogieron datos durante y después de la erupción. Los científicos del programa de catástrofes de la NASA están recopilando imágenes y datos, y los están compartiendo con sus colegas de todo el mundo, incluidos los servicios de emergencias.

La potencia de la erupción se hizo evidente rápidamente en las imágenes de satélite. Un vasto penacho de material creó una nube en forma de paraguas y generó una gran cantidad de relámpagos.

La nube con forma de paraguas tenía unos 500 kilómetros de diámetro en el momento de su máxima extensión. Tal como señala el vulcanólogo Simon Carn, de la Universidad Tecnológica de Michigan (Michigan Tech) en Estados Unidos, la erupción es comparable a la que sufrió en 1991 el volcán Pinatubo de Filipinas. Sin embargo, la participación del agua en la erupción de Tonga puede haber aumentado la explosividad en comparación con una erupción puramente magmática como la del Pinatubo.

Entre los satélites que han observado la erupción, cabe destacar al GOES-17 de la NOAA (Administración Nacional estadounidense Oceánica y Atmosférica), y al CALIPSO de la NASA y del CNES (la agencia espacial francesa).

A juzgar por datos recolectados el 16 de enero por el CALIPSO, material de la erupción ascendió hasta una altitud de 31 kilómetros. Otros datos recogidos por el CALIPSO el 15 de enero indican que una pequeña cantidad de ceniza y gas puede haber alcanzado una altitud de hasta 39,7 kilómetros.