Canciones de un marciano y un “gameboy” | El Imparcial de Oaxaca
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Canciones de un marciano y un “gameboy”

Desde Perú y España, Amadeo González y Grosgoroth llevan a la música sus ideas plasmadas en fanzines, videos e ilustraciones


¿Pueden un perro imaginario ser tu mejor amigo o un gameboy tu instrumento para tocar música clásica? Al parecer, sí. Al menos para Amadeo González (Perú) e Ignacio Grosman “Grosgoroth” (España) esto va más allá de posibilidad. Es la realidad diaria que llevan lo mismo a sus canciones que a sus cómics, historietas, ilustraciones o videos. A veces para escapar de este mundo o ir en contra del sistema y otras para canalizar sus emociones, como si de una terapia se tratara.

Ambos son artistas multidisciplinarios que han publicado discos de la mano de proyectos independientes y autónomos como ellos, a la vez que compaginan la música con el mundo editorial, como lo mostraron esta semana en Oaxaca. Durante la tercera Jornada de Colaboración y Autoedición IAGO, Amadeo y Grosgoroth fungieron como aliados de una programación que conecta a editoriales de diversas latitudes, como diversos son los temas en que se desarrollan.

El viernes por la tarde, Amadeo y Grosgoroth los dos ofrecieron un concierto en el patio del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO). Con temas protagonizados por un perro de la calle al que si le das comida se acerca e incluso se queda a dormir o un marciano que aunque te hable en español no le entiendes, Amadeo contagió con su singular sonido a veces con notas de rock y otras de country, con letras que por momentos parecen ilógicas, lo mismo que las historietas que le han llevado a consolidarse en la escena independiente de Lima, o como la vida misma, que sin más ni más no tiene explicación.

Amadeo González, historietista icónico de su natal Lima, conocido por uno de los fanzines (Carboncito) que ha realizado de la mano de su hermano Renso, ha trasladado las líneas de sus personajes a canciones que grabó en el disco Mostros, Marcianos y roncanrol (2011) y el Ep Perro de la calle (2014).

De estos álbumes, y con ayuda de su guitarra, interpretó una canción muy ligada a su pasión de fanzinero. El tema tiene que ver con un chico que amaba los fanzines y que un día se fue a sacar copias mientras su novia lo esperaba, pero que al volver no lo esperó más. Junto a este título de Fanzinero de corazón, Amadeo conectó a los personajes de sus ilustraciones (humanos y animales deformes y divertidos) con canciones que pueden parecer simples, pero tienen historias, como Los paltas, El marciano, Vida cruel, Recordando y Perro de la calle, y a través de las cuales ha decantado ese deseo por formar una banda y que por el momento lo ha llevado a ser solista.

Ilustrador, diseñador, historietista y músico (pero también profesor de dibujo), Amadeo animó a los asistentes a cantar a capela, como lo hizo él con un fragmento que más allá de canción parecía confesión de su personalidad:

“Y ahora quiero decirte que estoy contento y triste porque yo soy un bipolar”.

En ese tono de confesión, que ha caracterizado algunos de sus comics o letras de canciones Ignacio Grosman (mejor conocido como Grosgoroth) llevó a varios por un viaje de nostalgia, al ver entre sus manos un gameboy como aquellos para jugar “Tetris”. Aunque en su caso se convirtió en protagonista de una propuesta que ha fusionado varios estilos y géneros, pero que se enlaza con sus inicios en la escena musical de la mano de Mushitcians o Grabba Grabba Tape.

En su concierto del viernes, Grosgoroth hizo de la música clásica (aquella usada también en series animadas) el punto de partida para mostrar su sello: ese que surge de su dolor existencial, de su odio, de su subversión contra el sistema (y que se percibe con los instrumentos y cacharros que rescata de los rastros para no tener que comprar piezas de las tiendas musicales, pues estos últimos le parecen carísimos).

Con dos discos en su trayectoria (Trollocausto y Me siento mejor), así como infinidad de propuestas en su haber como dibujante, ilustrador y hasta activista, Grosgoroth ha dicho en algunas entrevistas que se define más como un “perdedor”, alguien que no sabe ni encuentra su sitio en este planeta, pero que usa su creatividad para escapar de lo que los demás hacen. La imaginación se convierte así en su refugio y único lugar en el que nadie lo puede molestar, y es esa misma imaginación la que lleva a las composiciones que ha mostrado en diversos foros del mundo, como lo fue el viernes en Oaxaca.


 

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