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Agricultoras, la tierra no siempre es de quien la trabaja

En el mundo, las mujeres poseen 2% de la tenencia de la tierra, los estereotipos culturales son los principales obstáculos: Fondo Semillas


Agricultoras, la tierra no siempre es de quien la trabaja | El Imparcial de Oaxaca

Hace más de un siglo que Zapata enunciaba: “La tierra es de quien la trabaja” para defender los derechos de propiedad de los campesinos que la cosechaban. En ese entonces, la frase estaba dirigida sólo a los hombres, porque la actividad era una tarea de ellos y era impensable que las mujeres pudieran ser dueñas de la tierra.

Sin embargo, ellas en nuestro país trabajan la tierra, la cuidan, la defienden y la protegen, pero no todas pueden ser propietarias. En el país, las mujeres alcanzan apenas 35 por ciento de las 21.6 millones de viviendas escrituradas en el territorio, contrario a los varones, que representan 56 por ciento.

Tania Turner, directora ejecutiva de Fondo Semillas, una organización feminista que trabaja desde hace 30 años por un país donde todas las mujeres tengan acceso a educación, salud, empleo digno y justicia, comentó que “se trata de un problema estructural que parte en un principio de los estereotipos culturales”.

A nivel nacional, en promedio, un hombre gana 36.79 pesos mexicanos por hora trabajada, en el caso de las mujeres el ingreso es de 35.86, una diferencia de 0.93 centavos.

Aunque hay estados de la República en los que la brecha es mayor, como Colima, Chiapas y Baja California.

Con ello, la herencia se convierte en la vía principal mediante la cual la mayoría de las mujeres adquieren propiedad, mientras que los hombres tienen más posibilidades para obtener tierras, a través de la distribución por comunidades campesinas o por el mercado.

En entrevista para Mente Mujer, dijo que muchas de ellas, principalmente las que habitan zonas rurales, en realidad la mayoría sigue sin tener derecho a la propiedad de la tierra que trabajan.

“El tema es que no sólo porque no pueden comprarla, sino porque los padres no heredan directamente a sus hijas. Las comunidades no permiten que las mujeres sean dueñas”.

Mencionó que por ello impulsan el programa Tierra de Fondo Semillas, que busca poner en el centro la relación de las mujeres con la naturaleza y su papel como defensoras del territorio y la cultura de los pueblos originarios.

También destacó su participación en los procesos de producción agrícola, aun sin ser dueñas de la tierra que trabajan, así como su gran potencial para responder a los efectos del cambio climático e impulsar estrategias novedosas para un desarrollo comunitario sustentable.

Destacó que el programa Tierra incluye:

  • Defensa de territorio ante las industrias extractivas.
  • Derecho a la propiedad de la tierra de las mujeres.
  • Justicia socioambiental.
  • Desarrollo sustentable.
  • Cambio climático.

Mencionó que para “Fondo Semillas es fundamental promover el empoderamiento de las mujeres y las niñas indígenas y rurales, ya que las considera un factor determinante para sensibilizar a sus comunidades, por lo que su campaña se concentra en apoyar los conocimientos ancestrales”.


 

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