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Presentan ‘Ojo Verde’, proyecto dedicado al combate de crisis en manglares de Brasil

El proyecto del biólogo Mario Moscatelli, busca restaurar 750 mil metros cuadrados de superficie, para crear uno de los jardines de manglares más grandes del Brasil.


Presentan ‘Ojo Verde’, proyecto dedicado al combate de crisis en manglares de Brasil | El Imparcial de Oaxaca
Imagen: Internet

La naturaleza cada vez se ve más afectada por el ser humano. Esto no sólo afecta a los organismos que habitan los diferentes ecosistemas, sino que también tiene un impacto en la vida de las personas. Ante dicha situación, activistas brasileños luchan por cuidar y restaurar el orden en los manglares.

A partir de la limpieza y el aumento de vegetación en las áreas afectadas, los voluntarios y trabajadores del proyecto buscan restablecer el equilibrio natural, tras la producción de contaminantes por el crecimiento urbano.

El proyecto brasileño Ojo Verde

El proyecto Olho Verde, que en portugués quiere decir “ojo verde”, está liderado por el biólogo Mario Moscatelli, quien se ha encargado de monitorear de manera aérea la bahía oceánica de Guanabara, con el fin de retirar la basura y desechos humanos provenientes del drenaje, los cuales desemboca en la zona acuífera.

Por otra parte, la iniciativa planea reforestar una superficie de 750 mil metros cuadrados, con el objetivo de crear uno de los jardines de manglares más grandes del país, además de combatir los altos niveles de dióxido de carbono causantes del calentamiento global.

El biólogo Moscatelli ha trabajado tanto en la recuperación de ríos, lagos y manglares de todo Río de Janeiro y la labor lo llevó a ser uno de los embajadores del Instituto Trata Brasil (ITB) que, desde el 2007, está enfocado en el saneamiento y recolección de los recursos hídricos brasileños.

Los función de los manglares

Brasil es uno de los países que cuenta con más manglares en el mundo; es un ecosistema que alberga diferentes tipos de seres vivos, entre ellos, cangrejos, peces, moluscos y mangles, unos árboles cuyas raíces y troncos crecen debajo del agua.

Los mangles son benéficos para los seres humanos, debido a que son una barrera protectora natural que controla las inundaciones, así como la fuerza de los huracanes y la erosión. También funciona como filtro que retiene las impurezas y mejora la calidad del agua, tal como lo especifica la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).

No obstante, uno de los elementos que más influye de manera sistemática en los problemas actuales del medio ambiente, la producción de dióxido de carbono y el calentamiento global, son combatidos por estos territorios llenos de vegetación.

Los manglares absorben más carbono que los bosques u otros ecosistemas y lo almacenan en la tierra durante años. Incluso, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), afirma que el suelo promedio de Brasil almacena cerca de 95 toneladas por hectárea de carbono, pero la cifra aumenta a 250 toneladas por hectárea, en los manglares.

Ecosistema en peligro

Desde 1760, el rey de Portugal, José I, promulgó una ley para la conservación de los manglares, al considerar prohibida la tala de árboles, ya que preveía la extinción de este recurso natural utilizado para leña.

Sin embargo, esta práctica continuó con el paso de los años y se sumaron otros problemas, como la irresponsabilidad de los productores pecuarios, más la ampliación de estructuras urbanas, los cuales han generado que las zonas naturales se vean afectadas.

En Brasil, se estableció el Código Forestal creado el 23 de enero de 1934 y modificada en 1965, para el cuidado de los manglares, en especial la Amazonas, pero una última adición en el 2012 generó un retroceso en las restricciones.

En 1965, las Áreas de Preservación Permanente (APP), las cuales se encuentran en zonas rurales, pero están protegidas por su fragilidad ambiental, se podían utilizar en casos excepcionales. De tal manera, se debían dejar dos franjas de 30 metros de vegetación en ríos y diez metros en arroyos; además de proteger los cerros y montes mayores a 50 metros.

En cambio, el Parlamento redujo las distancias de protección en ríos y sólo brinda protección a las áreas mayores a los 100 metros de altura. También autoriza los vertederos, el tratamiento de residuos y lugares de entretenimiento en manantiales y otros lugares, así como la permisión de prácticas que afectan el entorno, tal como lo explica la Revista de Derecho Ambiental de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Comparación de cifras

En el 2011, la deforestación en el Amazonas fue la más baja en 30 años, con seis mil 200 kilómetros cuadrados, pero las modificaciones del 2012 en el Código Forestal, provocaron una elevación de la cifra en el 2020, a diez mil 900 kilómetros cuadrados. De tal manera, la destrucción de los manglares, podría generar la liberación de carbono y afectar la calidad del aire, así como provocar inundaciones en la zona.


 

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