Shinzaburo Takeda, abre las puertas a su obra
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Arte y Cultura

Shinzaburo Takeda, abre las puertas a su obra

La vida cotidiana es el eje de la obra y colección que el artista “japoneco” exhibe en el IAGO, un espacio que le permite el reencuentro con Toledo, a quien conoció entre el otrora Distrito federal


Shinzaburo Takeda, abre las puertas a su obra | El Imparcial de Oaxaca
Takeda ha aprendido a amar, conectarse y apreciar la vida cotidiana de Oaxaca, de sus mercados y tianguis tradicionales, las danzas, los textiles, la indumentaria y la vida de sus pueblos

Cuando se trata de hablar sobre su identidad u origen, Shinzaburo Takeda reflexiona sobre los lazos que guarda o que ha perdido con Japón, su país natal. “Yo soy hijo de campesinos”, esa es la descripción que de sí mismo hace el autor, quien piensa que haber crecido en un contexto rural en Seto lo ha conectado con Oaxaca, el estado de México al que decidió mudarse hace varias décadas. Y desde donde ha desarrollado casi todo su trabajo artístico tras renunciar a un puesto en un museo en el otrora Distrito Federal.

Takeda (Seto, 1935) ha aprendido a amar, conectarse y apreciar la vida cotidiana de Oaxaca, de sus mercados y tianguis tradicionales, las danzas, los textiles y la indumentaria de culturas como la zapoteca o la mixteca, la vida en los pueblos que ha visitado y que le han inspirado para desarrollar su obra en los últimos “40 o 50 años” en esta entidad.

Ya no pienso si soy japonés o qué soy”, dice el grabador y pintor, quien se ha convertido también en un profesor y guía de varias generaciones de artistas oaxaqueños y mexicanos. Un padre con “hijitos” para los que también le gustaría compartir las salas museísticas del Palacio de Bellas Artes, si un día tiene la oportunidad de mostrar ahí su trabajo.

Pero si se trata de responder cómo se describiría, Takeda responde que él es un “japoneco” o un “japonés oaxaqueñizado”, alguien que escogió Oaxaca para ser y vivir como artista, y esa identidad es la que plasma en su trabajo, los dibujos, gráficas y bocetos que comparte en la exposición “Guidxilayú / Nundehui, Paraíso”, abierta al público del 22 de diciembre al 20 de febrero en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO).

En este sitio fundado por el fallecido artista Francisco Toledo, Takeda acerca al público parte de su obra y la colección de gráfica, carteles o pinturas de otros autores que le han influido, como el mexicano David Alfaro Siqueiros o de los y las artistas japoneses que incidieron en él.

Con 87 años de edad, una cifra que a veces le pesa, Shinzaburo Takeda considera que esta exposición en el IAGO es de suma relevancia, por ser una referencia en las artes gráficas y porque le permite reencontrarse con Francisco Toledo, al menos a través de su legado, a quien conoció en uno de los tianguis del entonces Distrito Federal. Ahí, el gusto de ambos por coleccionar los hizo coincidir en un mercado de libros viejos hace 50 años, recuerda.

Para mí es un orgullo realizar mi propia exposición”, relata sobre la exposición en que reúne 20 obras originales suyas (realizadas entre 1968 y 2022) y 30 “obras históricas” de su colección, como Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros, este último fue su “maestro” y por quien guarda especial cariño.

 

La exposición “Guidxilayú / Nundehui, Paraíso”, estará abierta al público del 22 de diciembre al 20 de febrero en el IAGO / Entre su colección personal se incluyen piezas de artistas que le han influido

 

En esta exposición, el profesor decano de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, a la que ingresó en 1974, ofrece una mirada a una colección y obra propia en donde el eje es la vida cotidiana, especialmente la de los pueblos originarios de México.

El IAGO detalla que esta retrospectiva incluye “piezas históricas del francés Honorato Daumier, de los japoneses Katsushika Hokusai y Tamiji Kitagawa, además de los mexicanos Manuel Manilla, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Leopoldo Méndez, Miguel Covarrubias, Rivera, Siqueiros, Méndez, Manuel Echauri, Delfino García, Lorenzo Guerrero, Jesús Ortiz Tajonar, Ángel Zamarripa y Arturo García Bustos”.

Asimismo, obras de la artista rusa Angelina Beloff, primera esposa de Diego Rivera, del francés Jean Charlot, del cubano Alfredo Sosa Bravo y de la guatemalteca Rina Lazo. Varios de ellos vinculados por ser parte de un movimiento “contemporáneo”. Uno en el que la vida cotidiana, los movimientos sociales y la clase obrera fueron plasmados en sus piezas.

En la exposición también incluye piezas de dos de sus discípulos fallecidos: Alejandro Santiago y Francisco López Monterrosa, que han acrecentado su colección personal.

En la paciente observación y recreación estética de Shinzaburo Takeda recobramos el paraíso que está aguardándonos en cada alma y cada esencia afincadas en Oaxaca”, apunta el ensayista Jorge Pech Casanova. “Nos señala el camino para habitar el mundo en tiempos de penuria con la vuelta al paraíso, o al menos para anhelar el retorno a ese ámbito edénico cuya presencia se torna incitación e invocación en cada una de sus obras”.


 

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