Macedonio Alcalá: a 153 años de su muerte
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Arte y Cultura

Macedonio Alcalá: a 153 años de su muerte

En la ciudad de Oaxaca se mantiene el recuerdo del autor del vals que se convirtió en “himno” de las y los oaxaqueños


Macedonio Alcalá: a 153 años de su muerte | El Imparcial de Oaxaca
Macedonio Alcalá falleció el 24 de agosto de 1869 a la edad de 37 años, de tuberculosis / Teatro Macedonio Alcalá

Una de las calles más concurridas en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca lleva su nombre. Su vida y legado se recuerdan también en un majestuoso teatro en la avenida de La Independencia, en el número 900, que fue renombrado en su honor en la década de 1930. Un violín que le perteneció es parte de la herencia que atesora la comunidad estudiantil, como parte de la colección de la Facultad de Bellas Artes, de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

Pero, quizá, su mayor herencia es el vals que, tras agregársele letra posterior a su muerte, se convirtió en el “himno” de las y los oaxaqueños. Y con el cual la figura de Macedonio Alcalá ha quedado inmortalizada.

Este 24 de agosto se cumplen 153 años de la muerte del compositor del “Dios nunca muere”, de quien aún se desconoce una buena parte de su producción musical. Una placa recuerda que fue en la ciudad de Oaxaca donde murió en el año 1869, en una construcción que permanece en la avenida Morelos 1105, Centro Histórico.

Recuerdo del centenario de su muerte, la placa dejada por el ayuntamiento de aquel año dice: “En esta casa murió el 24 de agosto de 1869 Don Macedonio Alcalá, autor del ‘Dios nunca muere’. Homenaje del H. Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez 1969”.

 

Fotos: Adrián Gaytán Casa donde falleció el compositor Macedonio Alcalá / Placa que mandó a colocar el ayuntamiento

 

Macedonio Alcalá, músico de raíces mixtecas, nació en Putla, Villa de Guerrero, el 12 de septiembre de 1831, en el seno de una familia campesina, pero inclinada por la música. De su padre Gabriel aprendió las primeras notas y el camino en el oficio, del que sería un hábil violinista, director de orquestas y compositor, aunque en sus últimos años la pobreza económica marcara su destino. Como él, sus hermanos Bernandino y Bernabé también se dedicaron a la música.

Hasta la fecha, su figura sigue envuelta en diversos mitos y versiones, especialmente la que se refiere a su obra insignia: “Dios nunca muere”.

Por su aniversario luctuoso 150, en 2019, la Secretaría de Cultura federal publicó una de las biografías más actuales, en la que detalla parte de la formación de Alcalá en la escuela de José Domingo Martínez, organista y compositor oaxaqueño. Así como su labor en la formación de seis orquestas que recorrieron gran parte del país y una producción musical que abarcó más de 50 piezas, entre valses, marchas, danzas, mazurcas y pasodobles. “Acuérdate de mí”, “Crepúsculo”, “Cielo y Tierra”, “Decídete” y “Quiéreme así”, son algunas.

Alcalá se formó en la Academia de Joaquín Beristáin y Agustín Caballero (el ahora Conservatorio Nacional de Música), gracias a una beca, explica la dependencia cultural.

 

Andador Turístico que lleva el nombre del compositor

 

Tras ello, Macedonio Alcalá se convirtió en un violinista de “la Orquesta Filarmónica de Santa Cecilia, especializada en la interpretación del trabajo de compositores del estado. Posteriormente, dirigió la Banda de Música de Oaxaca”.

También conformó un grupo musical en 1850, que tocaba en diversas fiestas y ocasiones, señala la secretaría a través del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Su traslado a Yanhuitlán, como docente, así como su matrimonio y familia, son parte de lo que detalla la biografía, en la que se abordan los últimos años de Alcalá con “una intensa actividad artística”, pero con “un estilo de vida bohemio” y una situación económica que “se deterioró hasta la precariedad”. De la que intentó salir, pero no pudo. Y murió a causa de tuberculosis a sus 37 años de edad.

Aunque antes, como narran diversos relatos, compuso la que se considera su última obra: “Dios nunca muere”, una pieza “rodeada de leyendas”. Entre las que se cuenta la de que se trató de un encargo de parte de una delegación de indígenas de Tlacolula de Matamoros.

 

COMPOSICIONES

 

En diversas biografías de este artista se mencionan los títulos de algunas de sus composiciones, como Marcha fúnebre, Sólo Dios en el cielo, Ave María, Cielo y tierra, Isabel, Quiéreme así, Se casaron, Crepúsculo. También la Sociedad de Autores y Compositores de México indica entre sus registros otras dos de sus piezas: Decídete y Acuérdate de mí (aparte de Dios nunca muere).


 

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