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La ficción nos ayuda a reconocer el mal: Santiago Roncagliolo

El autor peruano presentará en la FILO su más reciente novela, titulada Y líbranos del mal


La ficción nos ayuda a reconocer el mal: Santiago Roncagliolo | El Imparcial de Oaxaca

En una de sus columnas, el escritor Santiago Roncagliolo hablaba sobre la duda de permitir o no que su hija siga viendo una serie que, posiblemente, le causaría pesadillas. Al final, después de pensar en lo “siniestro” de los cuentos infantiles y sobre el querer hoy en día evitar toda imagen perturbadora a las infancias, decide que siga mirando. Para el guionista, dramaturgo y periodista, historias o tramas como aquella son una preparación ante la vida real.

“La ficción sirve para hacernos reconocer el mal cuando aparece en la vida real”, considera el autor de la novela Y líbranos del mal (Seix Barral, 2021), que se presentará en la edición 41 de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).

En su nuevo libro, Roncagliolo explora las “zonas oscuras” de las personas y “la humanidad de los monstruos”, de gente que incluso es idealista, “buena”, pero “hace cosas monstruosas”. Es Jimmy, un joven de ascendencia peruana quien lleva al lector a conocer de la pederastia, el fanatismo religioso y el poder.

“En este caso me interesaba el abuso porque es una enfermedad del amor, el abuso es un daño que te hace alguien que dice que te quiere y que tú crees que te quiere. Lo crees tanto que frecuentemente te culpas por lo que estás haciendo”, narra el escritor, quien reconoce la dificultad de saber las causas y cómo ocurren estos abusos, al ser del ámbito íntimo.

Por eso su apuesta por escribir novelas para explorar, inventar y “ficcionar un camino hacia el corazón de los monstruos”, personas que “están hechas de lo que estamos hechos todos”. El también autor de La noche de los alfileres y Abril rojo intenta que sus lectores se pregunten con esta y sus demás novelas cuál sería su actuar tras vivir situaciones como el protagonista de la novela.

El abuso que narra Roncagliolo en su novela lleva a pensar también en el contexto de violencia y pederastia en México, un país en el que ha radicado y que no es muy distinto de otros en estos problemas. Pero en el que los casos de pederastia salpican constantemente a la Iglesia Católica o a otras congregaciones como La Luz del Mundo.

“Alguien que abusa tienen un poder y el poder se lo da la fe del abusado”, cuenta lo que, reitera, ve como “una enfermedad del amor”, en la que la víctima cree que su agresor la quiere y este piensa que lo que hace es amor. “Y creo que eso habla de gente que no conoce el amor porque cuando no lo conoces lo confundes con cualquier cosa. Eso le pasa a los personajes de esta novela”.

En las congregaciones religiosas o la Iglesia “el abusador tiene un poder especial sobre sus víctimas porque para ellos habla en nombre de Dios”, ahonda Santiago sobre casos reales que sirven de punto de partida para la novela. Y desde los cuales también reflexiona sobre el poder de la denuncia, que no solo apunta al abusador sino a la congregación de la que es parte, el colegio que puso a la víctima en manos de la congregación, la familia y los compañeros que no vieron o no quisieron ver lo que ocurría.

Sin embargo, reconoce que es necesario un gran valor para denunciar, al cuestionar con ello a todo un sistema social en el que se tiende a pensar y creer que la culpa es de la víctima. “Eso ha perpetuado el silencio sobre los abusos de la Iglesia durante mucho tiempo, la cantidad de gente que se siente involucrada, el pacto social de silencio que se ve roto por esa denuncia”.

Con este libro, Santiago Roncagliolo reafirma lo que piensa sobre la ficción, en tanto “ensayo para la vida. Es una imitación de la vida que nos permite pensar y enfrentar en la imaginación temas que tendremos que enfrentar en la realidad”.