Georgina, guardiana de la gastronomía de la Sierra Sur | El Imparcial de Oaxaca
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Georgina, guardiana de la gastronomía de la Sierra Sur

El sabor que dejan los ingredientes orgánicos mezclados en ollas de barro se traduce en la mayor satisfacción para Georgina


Georgina, guardiana de la  gastronomía de la Sierra Sur | El Imparcial de Oaxaca

Georgina Ojeda Caballero forma parte de la segunda generación de mujeres que, en su familia, se dedica a preservar y promover la gastronomía de los pueblos indígenas de Oaxaca. Originaria de San Mateo Yucutindo, pueblo encallado en la Sierra Sur, comparte en un restaurante de la capital oaxaqueña la herencia gastronómica que aprendió de su madre, la señora Mixta, conocida en su comunidad por ser una de las cocineras a las que se le tiene respeto.

Su testimonio en una entrevista con EL IMPARCIAL, el mejor diario de Oaxaca,  refiere que poseer el título de cocinera tradicional no es cosa fácil, “no me considero una cocinera tradicional, eso es algo de mucho respeto. Mi mamá era una gran cocinera, me siento orgullosa de ser hija de la señora Mixta, me siento como responsable de guardar su nombre”.

En las comunidades alejadas de la capital y demás zonas urbanizadas, las cocineras poseen un papel de suma importancia: en las fiestas y eventos de trascendencia son las responsables de la elaboración de los alimentos que dan la identidad gastronómica a cada pueblo.

Para Georgina preparar un alimento significa traer un recuerdo “por los olores y sabores que me trae de mi niñez, de mi pueblo, me siento orgullosa”. Con la firme idea de que la cocina es algo que se aprende todos los días, recordó que entre las primeras actividades fue poner a cocer el nixtamal, con seis años de edad “con eso empiezas, quebrar el nixtamal en el molino de mano, poner frijoles, hacer alguna tortilla, así vas aprendiendo”, apuntó.

Moles, caldo de vaca, barbacoa, amarillo, tamales, machucadas, frijoles, chileatole y memelas son tan solo algunos de los alimentos que forman parte del amplio recetario que Georgina aprendió y que ahora guarda honrosamete en su memoria, pues en la modernidad no existe un recetario que detalle la preparación de los alimentos de su pueblo.

“Yo represento a mi comunidad y no me gustaría que se perdiera. En la ciudad es complicado; en este caso nuestras hijas y familiares siguen guardando eso que nos enseñaron nuestras mamás, esos sabores, olores”, sostuvo en relación con que la gastronomía de los pueblos originarios se debe preservar y promover a diario.

El sabor que dejan los ingredientes orgánicos mezclados en ollas de barro se traduce en la mayor satisfacción para Georgina. Saber que personas desconocidas muestran asombro por los alimentos que todos los días se consumen en la Sierra es para ella señal de alegría.

Con una sonrisa oculta tras el cubrebocas, pero notoria al pronunciar de cada palabra, afirmó que en los platillos es posible transmitir sentimientos y emociones “me acuerdo mucho de mi mamá, de unas enchiladas muy sencillas, solamente era de chiles secos, ella lo tostaba y lo molía en el metate y sacaba como una masita, y eso lo freia y luego nos hacía unas tortillas en el comal,  las arrollaba muy muy delgaditas, un taquito, lo metía en la salsa, le espolvoreaba queso y cebolla, ese era el platillo que mi mamá preparaba, era la forma de decir que nos quería; bueno yo así lo sentía”, expresó.

En su memoria también revivieron los recuerdos de otros alimentos, “hay muchos platillos que yo recuerdo de mi mamá: enchiladas, caldo de pollo, empanadas de hongo, ahorita que es temporada de hongos, hay muchos otros”.

Recientemente, la comunidad externa le reconoció el esfuerzo por preservar la gastronomía local, por compartir los aromas y sabores que en vida le transmitió su madre, por lo que se ganó el reconocimiento de cocinera tradicional.