La fotografía es un juego con toda seriedad: Juan Carlos Reyes | El Imparcial de Oaxaca
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La fotografía es un juego con toda seriedad: Juan Carlos Reyes

El fotógrafo oaxaqueño Juan Carlos Reyes regresa a su estado y ciudad natal para compartir la exposición Revelar el tiempo


La fotografía es un juego con toda seriedad: Juan Carlos Reyes | El Imparcial de Oaxaca

Cargar con su cámara es para Juan Carlos Reyes tan cotidiano como ir al mercado por un queso. Si ve algo de su interés, no duda en tomarle una fotografía. Esa espontaneidad lo condujo hace varios años a capturar el descanso de una niña sobre las mazorcas, una imagen que al mismo tiempo evoca El sueño de los pobres, de la fotógrafa mexicana Lola Álvarez Bravo. Pero también a captar el instante en el que un hombre sentado en el camión mira el rostro de Jesucristo.

“Esa es mi vida, es mi entorno”, cuenta Juan Carlos luego de recorrer y recordar los momentos en que capturó cada una de las imágenes de su exposición Revelar el tiempo. Ahora, como en cualquier salida cotidiana, el oaxaqueño (1970) lleva al hombro su cámara, una “Fuji” pequeña y menos pesada que las que usó desde 1993 y hasta hace un par de años como fotoperiodista. Y aunque no trabaja más en un medio de comunicación, esa experiencia marca su obra, ahora con un corte más documental y atendiendo una búsqueda propia.

Juan Carlos, miembro del Sistema Nacional de Creadores, vuelve a Oaxaca para exponer en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB). Es la segunda ocasión en que comparte su obra en el sitio al que junto con otros compañeros del colectivo Luz 96 contribuyó para su creación. Y donde la mañana de un miércoles se reencuentra con uno de ellos: Félix Reyes; también, con el recuerdo de Jorge Acevedo. Ahora no le toca enfocar la cámara sino dejarse ver por las tantas que lo asedian y por momentos comprender lo que otros han vivido ante sí.

Sin afán de una retrospectiva, el fotógrafo comparte en Revelar el tiempo un viaje por su identidad visual, por los momentos en que se ha mirado a través de otros o recordado lo que quiso ser o ha sido: un niño músico de Capulálpam o los migrantes que han pasado por el país. 

Entre esas imágenes brota también ese “deseo por encontrar otras historias que no necesariamente están insertas en el diarismo”, pero que lo mantienen en el periodismo desde la fotografía documental. O que lo devuelven a sus años de juego, cuando “por mucha suerte y por tener la complicidad de otro niño en ese momento, Domingo Valdivieso”, conoce al maestro Luis Madrigal Simancas y así se adentra en el aprendizaje de la fotografía.

“Al fin y al cabo es lo que pienso de la fotografía, que es un juego con toda seriedad”, cuenta el autor con más de 30 años de experiencia y formado también con la guía de maestros como Mary Ellen Mark, Graciela Iturbide, Charles Harbutt o David Van Hallen.

El reflejo de lo que somos

Cuando Reyes García se refiere a su exposición dice que las imágenes son instantes importantes que lo regresan a momentos claves de su vida. Aunque también una manera por la que ha entendido y aceptado que su lenguaje es la comunicación visual teniendo como herramienta de la mirada a la fotografía. 

“A través de la mirada he entendido la relación que tengo con mi entorno. Esta forma de aprender de otros lo hago visualmente, y esta forma de intentar decir cosas lo hago de esa forma. Es un ir y venir a través de la imagen. Si miro a otros, de alguna forma me estoy explicando mi condición de vida y estoy entendiendo de qué manera estoy inserto en la sociedad, a dónde pertenezco”, explica. Para Juan Carlos, la fotografía es una manera de hablar de su identidad, de cómo también es parte de los cambios que en ella se desarrollan.

“Yo retrato al músico que está ahí dentro, pero al mismo tiempo soy ese niño que está intentado tocar, porque en algún momento intenté ser músico, crecí escuchando a la banda de música, crecí con las bandas de los pueblos”, ahonda el fotógrafo que se reconoce en esos momentos que conforman la exposición abierta al público desde el 4 de junio y hasta el mes de agosto.

La experiencia del fotoperiodismo

Juan Carlos Reyes comenzó a trabajar en prensa en 1993, en el diario EL IMPARCIAL. Su paso por otros medios en Oaxaca lo llevaron a conocer el desarrollo de la profesión hasta momentos en los que la inmediatez ha ganado terreno a la profundidad.

En sus inicios, fueron las imágenes de Jorge Acevedo sobre los presos de Ixcotel una especie de revelación y lo que definieron su interés por quedarse a hacer fotoperiodismo. Esas imágenes –recuerda– no tenían lo “obvio dentro del periodismo”, algo de lo que “de repente” “adolece la fotografía de prensa”. Antes, dice, había la oportunidad de interesarse por algunos temas, a propuesta del fotógrafo o a petición del medio. 

¿A qué cree que se debe este cambio? Juan Carlos responde que a la inmediatez. “Siento que a esta ansiedad de los medios de comunicación de compartir por tener antes que todos la noticia, pero eso provoca que se corra el riesgo de perder mucha calidad”, cuenta al tiempo de decir que en el medio ahora se “echa mano de lo que sea”, sobre todo “del periodismo ciudadano” que logra la fotografía por estar en el momento y lugar indicados.

Con la experiencia al hombro como su cámara, el fotógrafo ahonda en la reflexión tomando como punto a Robert Capa, de que “si tu foto no es muy buena es porque no estás lo suficientemente cerca”. Pero esto no necesariamente es en sentido literal, explica Reyes sino a nivel intelectual: “si tú no estás conectado con algo, no estás hablando de nada”.