La fábrica de Hilados La Soledad se rescató para dar vida al CaSa | El Imparcial de Oaxaca
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La fábrica de Hilados La Soledad se rescató para dar vida al CaSa

La arquitecta Claudina López Morales cuenta en entrevista su experiencia de trabajar en la restauración de este centro de artes fundado por el artista Francisco Toledo


La fábrica de Hilados La Soledad se rescató para dar vida al CaSa | El Imparcial de Oaxaca
Fotografía Tierra / Drone_2019

“La antigua Fábrica de Hilados y Tejidos La Soledad era un edificio muy bien construido, y se hizo en una etapa en donde el lugar, San Agustín, Etla, estaba muy lejos. La gente sí pensaba en la estética, en cómo se iba a ver, no era nada más que fuera funcional”, platicó en entrevista la arquitecta Claudina López Morales, quien estuvo a cargo de la obra de restauración del Centro de las Artes de San Agustín (CaSa).

Agregó que la construcción de la fábrica fue muy pensada, “un edificio muy cuidado, con canales para que los muros no fueran a humedecerse. Era una obra monumental, con una gran infraestructura”.

En el año 2000 López Morales inició, en colaboración con el artista Francisco Toledo, la restauración del CaSa. La arquitecta contó que lo que le importaba era que el edificio luciera como era: “a veces los arquitectos somos muy dados a poner algo para que se noté que ahí estuvo uno, este tipo de obras tienen que ser respetuosas de lo que estás haciendo, no tratar de modificarlo. Así que nada más se rescató”.

El 21 de marzo de 2006 la antigua fábrica abrió como el Centro de las Artes de San Agustín, el primer centro ecológico en América Latina, que en los últimos 15 años ha sido un referente en la educación artística.

El primer acercamiento que la arquitecta tuvo con el espacio fue de niña en un paseo escolar, “me acuerdo sobre todo del segundo piso, con todas las máquinas y la gente trabajando, entraba una luz que me recordó a las casas antiguas. Años después regresé porque nos dijeron que la estaban vendiendo y le comentamos al maestro Toledo, fuimos con él. En un principio no quería comprarla, pero junto con el gobernador se acordó la compra. El maestro puso el 40 % y el gobierno del estado el 60 % de la compra”.

Durante el proceso de restauración, Toledo pensó en varios usos para el espacio, desde la sede del Archivo general del estado de Oaxaca hasta un museo textil. López Morales mencionó que probablemente desde el principio pensó en que fuera un centro de artes, porque él quería hacer una escuela de este tipo en el ex convento de Santo Domingo de Guzmán.

Para la arquitecta uno de los retos de esta obra fue ahorrar lo más posible para que pudieran terminar, “todo lo que podíamos reutilizar se reutilizó, por ejemplo, había mucho metal por todos lados, los recogimos y lo usamos para pintar la fachada. Pintamos primero con cal y encima pusimos la mezcla que salió del metal con el agua, por eso tiene un tono amarillo que no cambia, no es un colorante, es el óxido, en lo que se podía ahorrábamos lo más posible para que alcanzara el presupuesto”.

Otro de los detalles del CaSa son los espejos de agua, la arquitecta Claudina López dijo que tenían pensado hacer un homenaje al agua para que las personas se den cuenta que la fábrica trabajó gracias al agua y a la gravedad.

Actualmente el CaSa cuenta con una planta de tratamiento de aguas residuales que sirve para reciclar el agua, se construyó para continuar con el cuidado del medio ambiente.