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Arte y Cultura

Un ángel que ha hecho historia

En memoria de la estimada Güera González. En 2019 publiqué el libro “Tras la Sombra del Panteón San Miguel”, pasé muchas horas investigando los pormenores de la vida de este…


  • Un ángel que ha hecho historia
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En memoria de la estimada Güera González.

En 2019 publiqué el libro “Tras la Sombra del Panteón San Miguel”, pasé muchas horas investigando los pormenores de la vida de este cementerio en sus más de 190 años de historia, así fue de mi conocimiento la existencia de un bello ángel custodio que estuvo casi un siglo en la lápida de Ignacio Esperón, sin embargo fue retirado y la pieza caminó su historia lejos del panteón; en su momento intenté sin éxito contactar a la familia García Pujol que poseía el ángel. Hace unos meses, cuando la esperanza de abundar en la historia de la escultura ya se había perdido, por una afortunada coincidencia platiqué con Meche Muro, quien me aclaró que su madre es quién ahora posee la escultura.

Así, para conversar del ángel custodio, me encuentro el pasado lunes 12 de octubre en un conocido café de la colonia Reforma con la Sra. Mercedes García Pujol, es poco más de las 10:30 a.m. y ya me espera puntualmente, la saludo y entramos al lugar, ella pide un café y yo un té de frutos verdes, comenzamos a platicar; al recordar gustosa sus anécdotas, la juventud brota de sus expresiones, con su mente ágil me presenta una escueta historia cronológica de su familia Los Esperón, en donde la música ha estado arraigada por generaciones, concertistas e importantes músicos como Ignacio Fernández y Manuel Esperón, forman parte del frondoso árbol genealógico de la Sra. Mercedes. 

Resulta que a mediados del siglo XIX, se realizaron trabajos de restauración en la Catedral de la ciudad, para ello vinieron escultores de Florencia, Italia y el Sr. Ignacio Esperón que vivía sobre la calle de Independencia en contra esquina del edificio del antiguo Instituto de Ciencias y Artes, contactó al escultor y mandó a hacer un ángel de mármol de carrara, que llegó en barco del viejo continente y fue traído del puerto de Veracruz a la Ciudad de Oaxaca, con la intención de que dicha escultura reposara en su sepulcro a la hora de su fallecimiento, lo que finalmente sucede en 1887, su última voluntad fue cumplida y el ángel de estilo clásico y más de una tonelada de peso se instaló en su morada del panteón. 

Cabe resaltar que el Panteón San Miguel construido al estilo Toscano, ha resaltado por sus elaboradas lápidas, los poéticos epitafios y las bellas esculturas que en los diferentes momentos de su historia lo han acompañado, como el ángel de la familia García Pujol, existieron otros dos que también vinieron de Italia y pertenecieron a las familias Sainz y Larumbe. La Sra. Mercedes García Pujol me cuenta que acostumbraban a acudir todos los domingos en familia al Panteón a visitar las tumbas de sus difuntos, pasajes que han quedado para siempre guardados en su memoria, postales e instantes del Oaxaca que le ha tocado presenciar, que se han ido y no volverán. 

En 1980, muchas piezas decorativas y esculturas del San Miguel fueron objeto de saqueos y desaparecieron, por fortuna la Sra. Mercedes Pujol Esperón, nieta de Ignacio Esperón e hija de la Sra. Clotilde Esperón Ferra, permanecía atenta de sus criptas familiares y al darse cuenta que el ángel de su familia estaba con las alas despegadas y listo para ser removido, fue rápidamente ante las autoridades municipales para pedir los permisos ante el cabildo y así poder retirar la escultura, que para bien del arte, terminó en manos de la familia y no de quienes se apropiaron de muchas de las piezas del panteón. Desde entonces, el bello ángel custodio de mármol de carrara permanece en una propiedad de la familia Muro García.