El camino espiritual del barro | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Arte y Cultura

El camino espiritual del barro

La escultora Martha Alicia Jiménez cuenta cómo la conexión con el barro de Papalutla operó en la reconexión con su propio origen


  • El camino espiritual del barro
  • El camino espiritual del barro
  • El camino espiritual del barro
  • El camino espiritual del barro

Desde su taller en Santa Cruz Papalutla, distrito de Tlacolula, la escultora Martha Alicia Jiménez describió cómo su contacto con el barro de la comunidad operó en la reconexión con su origen.

“Me cuentan que mi abuelo era campesino, jamás lo conocí, el murió cuando mi mamá era una niña,  mi cabeza se entretiene con la idea de que en mis genes corre sangre de campesino  porque me gusta leer la luna, hablar con las flores, cantar al sol, trabajar la tierra.”

La artista señaló que su semilla se encuentra en Papalutla, lugar donde abundan las mariposas, “desde niña canté y  bailé. Silenciosa, dulce, determinante, divertida, miedosa, insegura, pero bastante libre”.

“Tanta libertad me desconectó, me hice cachitos, perdí la noción del tiempo, el rumbo y sin duda la tierra” agregó.

Dicha desconexión, Alicia Jiménez la abordó a través de la escultura, “Decidí tocar el barro hace siete años, la edad que tiene mi hijo y en ese instante  sentí la reconexión con el principio, mí principio. El entendimiento, la medicina, la transformación, la construcción y la sanación.”

En la línea de esta reconexión personal con la tierra, ha sido la tierra misma de Papalutla la que ha favorecido el trabajo creativo de la escultora, “se necesita un buen barro para construir piezas que duren, piezas macizas. Las maestras  de Tlapazola que me ayudaron a encontrar el barro  están sorprendidas por la calidad de  barro que encontramos.”

“El barro de Papalutla tiene tanta plasticidad, firmeza y hermoso color. Ellas cuentan que si quieren hacer comales, jarros enormes caminan a la montaña, lejos para conseguirlo. Suerte la mía de encontrarlo tan cerca de casa.”

La creación con barro, un acto sagrado

Martha Alicia Jiménez relató que la labor de extraer el barro es una actividad que requiere de la bendición de los espíritus superiores, “nos levantamos 6:15 de la mañana,  pedimos permiso a la montaña, a Dios, al todopoderoso para ir al campo y extraer el barro, frente al altar pedimos protección y ahí  en el piso están nuestras herramientas que llevaremos a la caminata.”

Contó que si no pides permiso para buscar el material, el barro se esconde o las piezas fracasan en la quema.

“Caminamos aproximadamente  20 minutos rumbo a  Quie bichi yana. Llegando a la montaña más alta de Papalutla y es ahí en donde se extrae nuestro tesoro”.

En este punto se inicia la preparación del material para la creación de las piezas, “regresamos a la casa y extendemos el barro para deshidratarlo, lo dejamos todo un día, lo extendemos en petate, al otro día se pone a remojar por otra noche al siguiente día se le quita el agua y se cuela.”

“Se extiende y se deja secar, cuando el barro se empieza a partir está listo para trabajar y  elaborar tus piezas. Este barro  está lleno de óxido de hierro y es por eso que nos da  un tono rojizo.”

A continuación, Alicia Jiménez abundó en el proceso de elaboración de la obra, “la forma de mi quema es a cielo abierto, tal cual me enseñaron en Tlapazola, aunque también me gusta jugar con los matices que nos puede ofrecer el fuego. Me estoy arriesgando a experimentar con el fuego, estoy conociendo el barro, es un camino largo e importante el que abrí y lo acepto con respeto y compromiso.”

Una transformación

La llegada al pueblo y la reconexión con ese principio que es objeto de la búsqueda espiritual de la humanidad desde los rastros más lejanos de nuestra memoria son elementos de la transformación de la escultora, “la pandemia sin duda alguna movió mi cuerpo, mi mente y mi espíritu, siempre quise vivir en Papalutla, la pandemia nos trajo aquí. Estaba sumergida en miedos innecesarios y postergando para lo que vine a este mundo: crear, explorar, conectar a través de la tierra.

“Me gustaría que todos hicieran barro,  que regresaron al mundo con ese sostén poderoso de la tierra”, finalizó Martha Alicia Jiménez.