"El arte debe adaptarse a una nueva realidad"
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Arte y Cultura

“El arte debe adaptarse a una nueva realidad”

El artista plástico Max Sanz se prepara para desarrollar un proyecto de murales en el Mercado Víctor Bravo Ahuja; mediante el cual vincula su obra con una vertiente social


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Para Max Sanz, artista plástico oaxaqueño, la pandemia de Covid-19 ha sido, “hasta cierto punto, interesante”. Y es que generó cambios en disciplinas como la suya, donde los autores no tenían muy presente la noción de ver a las redes sociales y algunas plataformas de galerías como otros espacios de difusión.

La exploración previa a ellas o los ejercicios hechos por galerías, sin pensar en una pandemia, significaron una especie de preparación —dice— ante el cambio generado por la nueva enfermedad. “Creo que esta rama del arte no sufrió tanto porque siguió la difusión de lo que hacemos”. 

Las galerías cerraron físicamente al público durante un tiempo, pero no por ello detuvieron su labor, pues se mantuvieron en plataformas virtuales, explica; al menos no las que lo representan y en las que se generaron otras dinámicas. 

“Fue un acierto porque lograron sobrevivir ante un escenario donde no podía haber una presencia física del público o comprador”, apunta Sanz. Desde su perspectiva, este fue uno de los cambios por el Covid, aunque menor si se piensa en el freno a las exposiciones o actividades en museos y galerías, que siguen a expensas del semáforo de riesgo epidemiológico.

A los artistas plásticos como él, las restricciones no le afectaron tanto, por tratarse la creación de una labor en solitario, que se da en el taller. Y que, “salvo las exposiciones”, no depende de la presencia del público. El contexto, sin embargo, sí influyó en su obra, así como lo fue en febrero en Francia, mientras compartía su obra.

“Esto me motivó a hacer una serie, a plantearme —en el encierro— qué podía haber de nosotros después de la pandemia. Si iba a haber un después, por eso empecé a hacer la serie Paisajes del Nuevo Mundo”, comenta Max sobre las pinturas presentadas en abril y con las que llegó a un público más amplio. 

La muestra fue la primera de tipo virtual tanto para el autor como para la Casa de la Cultura Oaxaqueña (CCO). El recinto, como otros de Oaxaca, se mantiene cerrado desde marzo y ha tenido que redefinir sus dinámicas. “Al final del día, si las redes están inundadas de noticias malas de muertos o de contagiados, debíamos darle un respiro a la gente, de ver algo diferente”, considera el artista.

El ejercicio se ha visto replicado en otros espacios y desde otros artistas. Para Max, eso implica un intento por seguir pese a la pandemia, aunque no todas las artes tienen esta posibilidad. Como ello, mira un nuevo panorama: “el arte tiene que empezar a adaptarse a la nueva realidad, que nadie puede ocultar y que tampoco vamos a acabar de un día a otro”.

Desde su estudio, esa nueva realidad se observa, por ejemplo, en un mercado en donde al ingresar se toma la temperatura de visitantes y estos deben portar cubrebocas, además de limpiar su calzado en tapetes con desinfectante. Y es esa realidad la que permea en el pensamiento de Sanz, el que ahora se enfoca en el aspecto social del trabajo de un artista.

“Fuera de hacer proyectos institucionales e instancias culturales, (es pensar) cómo la gente puede tener acceso a la cultura y cómo la cultura puede ser un eje prioritario para erradicar cuestiones como la violencia o la inseguridad”.

UN NUEVO PROYECTO

A partir de esta idea, Max Sanz se ha sumado a la iniciativa Movimiento Vecinal, que se promueve desde el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública. Es con José Manuel Vera Salinas, titular de la dependencia e impulsor del proyecto, con quien Max planea su próximo proyecto.

Este se plasmará en los muros del Mercado Víctor Bravo Ahuja, en el municipio de Santa Lucía del Camino. Para ello colaborarán artistas urbanos que son parte de la iniciativa. Una de las intenciones es que sitios como los mercados sean vistos como otros donde también puede haber arte u obras. Y que estas no solo sean asociadas con museos o galerías. Otro fin es generar nuevos públicos.

Los murales que se contemplan para el proyecto girarán en torno a la temática de los mercados, el día a día de las personas que venden o acuden a él. “La finalidad es que la gente se identifique con lo que ve”, subraya el autor respecto al trabajo que se realizará en noviembre.


 

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