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Arte y Cultura

Pablo Esteban expone un gabinete de curiosidades

Motivado por lo que se considera como antecedente u origen de los museos, el autor méxico-holandés crea una serie de piezas con las que reflexiona sobre fanatismo, consumismo o creencias


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Pablo Rijlaarsdam considera que su “obra gira mucho alrededor de las dualidades”, las que por sus padres son las culturas mexicana y holandesa. Esas son las que lo dotan de dos mundos diferentes desde los que crea. Esa es la primera reflexión del autor de El gabinete de curiosidades, una serie de 45 piezas, entre esculturas y pinturas, desde las que muestra sus miradas a la historia de los museos o las reflexiones en torno a las creencias en objetos, magia o religiones, así como una crítica al consumismo.

“La idea de este gabinete surge por la misma fascinación que tenían las personas en Europa hace cientos de años, esta fascinación por lo extraño, lo curioso, lo esotérico o lo que no tiene significado”, reconoce Pablo. Con ese interés y temáticas acude a la pintura para crear cuadros “extraños y llenos de experimentación plástica”, cuenta quien hasta el 20 de febrero comparte su propuesta en la galería Larimar, en el Centro de la ciudad de Oaxaca.

Para él, lo extraño se define como lo aquello fuera de lo común, lo que se piensa con una cualidad mágica, como lo consideraban en su tiempo los nobles o los burgueses europeos, los mismos que buscaban en objetos la magia o lo que la ciencia aún no podía explicar.”En la pintura lo retomo, pero de diferente forma. Voy más a la crítica social, de la guerra, de la deforestación, la superstición del ser humano”.

Con esa idea, el artista recurre a objetos por los que se interesó en los últimos dos años, aunque confiesa que la fascinación por lo extraño ya permeaba en su trabajo, del que toma piezas creadas desde el 2011 y hasta fechas recientes”.

A diferencia del interés de antaño por objetos en los que se cree hay una magia o poder, Pablo niega creer en ello como aquellos nobles o burgueses. En cambio, toma esa percepción para vincular la pintura con la escultura, a través de texturas con residuos o con piezas que dan a sus piezas una tridimensionalidad. Pero en las que las texturas cumplen una necesidad.

Rejas con alambres de púas, objetos de maquetas, objetos relacionados con la suerte o la superstición se observan en las más de 40 piezas que aluden al fanatismo en las religiones o las consecuencias de un modelo de consumo. También sobre la angustia del ser humano.

“Entiendo la fascinación por querer encontrar un objeto mágico, pero soy un observador de esa fascinación y me gusta coleccionar objetos curiosos, no para obtener un cierto poder, sino para hacer una crítica social, de la locura del ser humano por coleccionar o creer en esos objetos”, detalla Pablo Rijlaarsdam sobre la exposición que se presenta en Avenida Benito Juárez 500, Centro de la ciudad de Oaxaca, y a la que seguirán otras en Ciudad de México y en esta entidad.