Adios entre mezcales, llanto y Naila | El Imparcial de Oaxaca
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Adios entre mezcales, llanto y Naila

Decenas de personas acudieron desde ayer por la noche al IAGO para tomar parte en la ofrenda que se organizó en memoria de Francisco Toledo


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“¡Viva el maestro Toledo¡”, gritó la multitud cuando terminó Naila, que Arnulfo y un improvisado coro tocaron y cantaron para rendir tributo al maestro.

 


En el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) Francisco Benjamín López Toledo dejó su cuerpo y alma, ahí se robó una parte del corazón de Oaxaca, pues su sensibilidad artística fue herencia de los indígenas de esta tierra mágica.

Un retrato del genio haciendo lo que más le gustaba, arte y magia, fue el recuerdo al que rodearon las flores y los asistentes que llegaron a despedirse.

El llanto fue inevitable, llanto que sus familiares tuvieron que compartir, pues a lo largo de su vida el maestro hizo cientos de amigos y millones de admiradores.

“Nos estamos acostumbrando a los temblores de septiembre”, dijo un joven entre lágrimas, “hoy se fue un titán”.

“¡El tiempo seguirá su marcha inolvidable¡”, se escuchaba de fondo, mientras las botellas de mezcal pasaban de mano en mano y la embriaguez ayudó a que las lágrimas fluyeran.

En el interior de IAGO todo era silencio. Los rebozos cubrían la cabeza de las mujeres mientras rezaban. Afuera las veladoras alumbraban el camino que Francisco Toledo conocía de memoria.

“Lo conocí y fue mi amigo”, dice Arnulfo sin dejar su guitarra, “no era un oaxaqueño normal, fue un hombre que nunca perdió la sencillez a pesar del éxito”.

 


Dios Nunca Muere no podía faltar, lo mismo que La Llorona, canción con la que sobraron gargantas para entonarla.

“Fue mucha coincidencia que era mi última tarde en Oaxaca y que pasara esto”, dijo una estudiante de arte que vino de vacaciones porque admiraba a Toledo, se le escapó una lágrima.

La gente no dejó de llegar, algunos se quedaron y otros más le dedicaron un pensamiento y se fueron, porque saben que el maestro se queda aquí en Oaxaca, donde enterró su ombligo.


 

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