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Arte y Cultura

La mano mágica de Arnulfo Mendoza

Una retrospectiva del artista originario de Teotitlán del Valle se encuentra en la Casa de la Cultura Oaxaqueña


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Cerca de 50 obras del fallecido artista Arnulfo Mendoza se exhiben del 8 de julio al 16 de agosto en la Casa de la Cultura Oaxaqueña, en la capital del estado. Las obras se presentan como una retrospectiva del también cofundador de la galería La Mano Mágica, ubicada en el centro de la ciudad.

A través de diferentes técnicas y temáticas, los 48 cuadros de la muestra permiten conocer el trabajo del maestro del textil nacido en 1954 en Teotitlán del Valle y fallecido en marzo de 2014.

La exposición es parte de las actividades del 46 aniversario de la Casa de la Cultura Oaxaqueña.

Mary Jane Gagnier, cofundadora de La Mano Mágica y curadora de la obra de Mendoza durante dos décadas, recuerda que Arnulfo fue uno de los artistas principales de la galería, además de ser un creador cuyo trabajo se mostró en innumerables exposiciones a nivel nacional e internacional.

Añade que Arnulfo figuró siempre en primer plano en la galería, junto a una docena de artistas impulsados desde el espacio que se encuentra sobre la calle Macedonio Alcalá.

De Arnulfo Mendoza, quien aprendiera primero de su padre el oficio de tejer tapetes, Gagnier cuenta que la exposición acerca al espectador a las evoluciones en la obra del artista y diversos momentos de su existencia.

“Él decía que el color fue algo sagrado y casi tenía que pedir permiso para expresarse con colores más vivos. Yo creo que a lo largo de su maduración como artista se sentía más cercano con los colores”, expresa.

Es por ello que cuando se observa la exposición se percibe el constante uso de tonos azules y grises, además de matices de colores de la tierra en una etapa temprana de su trabajo. Además de que en otros momentos de su carrera hubo una expresión más libre del color.

“Arnulfo expresaba momentos muy agradables de su infancia, de su contacto con la naturaleza, con su enorme respeto a su cultura y de su fascinación con la magia que nos rodea”, cuenta Mary Jane.

Respecto a la relevancia de la obra de Arnulfo Mendoza en la plástica, la curadora refiere que ésta cobra relevancia para las nuevas generaciones, ya que a través de la retrospectiva se pueden conocer muy de cerca las técnicas del autor.

“No hay que olvidar que las raíces de la formación creativa de Arnulfo se basan en el tejido y de hecho él, de 9 o 10 años, ya estaba aprendiendo el manejo del telar. Arnulfo siempre acercó a su arte personal como un oficio y su uso de técnica y material siempre fue a lo máximo”.
Esto último, explica, se percibe en cada pieza, sin importar si se trata de un óleo, un wash u otra técnica.

Antes de esta retrospectiva en la Casa de la Cultura Oaxaqueña, Mary Jane señala que hubo otra en el Museo de los Pintores Oaxaqueños, unos meses después del fallecimiento del artista. Esto, con piezas de la colección particular de sus herederos.

OBRA Y LEGADO

Arnulfo Mendoza fue un artista oaxaqueño con obras en colecciones como la de gráfica, en el Mexican Fine Arts Centre Museum de Chicago, así como de la Fundación Cultural Banamex y del Waterloo Center for the Arts.

Nacido en Teotitlán del Valle, aprendió a tejer tapetes desde muy chico; sin embargo, decidió continuar su formación en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, a principios de los años 70.

Más tarde, participó junto a otros artistas en la fundación del Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo (en 1974).

En 1987, junto a Mary Jane Gagnier, funda la galería La Mano Mágica, espacio en el que funge como director de 2009 a 2010. También en 1987 crea el Taller Arnulfo Mendoza, donde produce tapices contemporáneos y tradicionales.

Su obra formó parte de más de 50 exposiciones individuales y colectivas en Estados Unidos, Japón, México, Francia, Alemania, España, entre otros países.

En el año 1996 fue nombrado uno de los 150 Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, por parte de la Fundación Cultural Banamex, mientras que en el 2001 fue reconocido con el Chimalli de oro, por el periódico EL IMPARCIAL de Oaxaca.


 

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