Los libros son una ocasión para la felicidad: Luis Jorge Boone | El Imparcial de Oaxaca
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Los libros son una ocasión para la felicidad: Luis Jorge Boone

“Una sociedad que no lee, que no desarrolla una postura de estudio y crítica ante la vida, es más fácil de manejar por las instancias de poder”.


Los libros son una ocasión para la felicidad: Luis Jorge Boone | El Imparcial de Oaxaca

Cada 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor. Esta fecha fue elegida puesto que coincide en los aniversarios luctuosos de autores célebres como William Shakespeare, Miguel de Cervantes Saavedra y Garcilaso de la Vega “El Inca”.

Para conmemorar esta fecha, que nos recuerda que la literatura no sólo es un arte alejado de la vida cotidiana, sino una herramienta para la cultura y el conocimiento que debe acompañar al ser humano durante toda su vida, le edición digital de EL IMPARCIAL entrevistó en exclusiva al escritor Luis Jorge Boone, quien nos comparte su experiencia con los libros y la literatura.

-Luis Jorge Boone estudió administración, los números son distantes de las letras, entonces, ¿qué le atrajo de la literatura que lo hizo convertirse en escritor?

-Estudié administración de empresas por necesidad. Las opciones que había en Monclova, Coahuila, donde nací y viví hasta los 28 años, hace poco más de dos décadas, eran escasas. De entrada, yo quería estudiar música, o letras, pero las presiones familiares no me dejaron. De niño y de adolescente fui un lector frecuente, lo que se fue agudizando al llegar la juventud. Todos los libros me interesaban. No era común tener una gran oferta, pero en casa de mis padres, de mi abuela paterna, y en las bibliotecas públicas y en las de mis escuelas, encontré un mundo que me apasionaba, me llamaba, me envolvía. Me hice escritor para poder seguir leyendo.

-Si la literatura muchas veces es ficción, la poesía son sentimientos plasmados en versos, ¿para qué sirve la literatura?

-La poesía a veces es ficción, y está bien. Pero la mayor parte del tiempo es otra cosa. Es la vida del lenguaje, es un diario de perplejidades, es una pregunta en constante búsqueda de su propia forma. Es una alta temperatura de las palabras que se alcanza bajo ciertas circunstancias. La literatura es una forma de vivir, de conocer, de reconocer al otro, a lo que somos, pero también a lo que nos es ajeno, con lo que convivimos a diario sin detenernos a verlo. Los libros son una ocasión para la felicidad, también son puertas que se abren a enigmas y experiencias que ponen en jaque nuestra área de confort. La lectura te lleva a muchas partes, lo que es uno de los sentidos de la vida: estar siempre en movimiento.

-Según datos del Inegi de 2017, sólo 45 de 100 mexicanos leyeron al menos un libro en un lapso de un año. México tiene fama de ser un país que no lee. Qué considera usted, ¿los mexicanos leen o no?

Leemos poco, en comparación con otros países, con otros índices. Aunque esto está cambiando.  La situación actual es mejor que la de hace veinte años.

Una economía como la nuestra, una sociedad como la que tenemos, obliga a la gran mayoría de las personas a buscar sustento, estabilidad, sobrevivencia, con desesperación cotidiana, y eso le deja una oportunidad mínima a los libros para entrar en la vida. Por otro lado, una sociedad que no lee, que no desarrolla una postura de estudio y crítica ante la vida, es más fácil de manejar por las instancias de poder. Hay una idea de que el arte no tiene relación con la vida diaria. Es un problema de múltiples caras.

-Como escritor y como administrador, ¿son los libros caros, considerando la economía de los mexicanos?

-Los libros son costosos para una gran parte del público por las condiciones de la industria. Como escritor, me interesa siempre que mis libros sean lo más accesible que se pueda, pero eso tiene límites que están fuera del control del autor. Lo digo como editor, no tanto como administrador. La administración no la ejerzo desde hace mucho, y no lo volvería a hacer. Hay mínimos de ventas para recuperación, materiales, cadenas de distribución, competencia por el espacio en librerías, que inciden en los precios al público. El libro es un artículo fuera del alcance de muchas economías familiares, y se trata de cambiar eso.

-¿Son importantes los libros para el desarrollo integral de una persona?

-Entiendo que para alguien no lo sean. Tenemos dirigentes políticos que no leen ni en defensa propia, y afirman que ni falta que les hace. Leer nos lleva a desarrollar habilidades mentales de una forma que no lo consigue ninguna otra actividad. La capacidad de concentración, las conexiones nuevas entre memoria e imaginación y conocimiento, el análisis. No necesariamente leer literatura. Historia, ciencia, lo que a uno le interese.

-Como escritor y como editor ¿qué es el libro? Una herramienta para la cultura, un objeto de culto…

-Es, como dijo Borges, una extensión de la memoria y la imaginación, por lo tanto, es un espejo de la vida interior. Son una forma de adentrarse en las puertas invisibles que tiene el mundo.

-¿Cómo podría posicionarse la lectura como una forma de recreación y de obtención de cultura y conocimientos, por encima de la televisión y otros, tanto en niños como en jóvenes y adultos?

-Se lee por imitación. Los que debemos poner cualquier ejemplo somos los adultos, los padres. Que los libros sean objetos de uso cotidiano. Que las bibliotecas sean lugares a los que se acude asiduamente. No tenerles miedo o desconfianza porque, al final, están hechos para nosotros. El lector es el rey, él decide a qué libro dedicarle su tiempo.

-En la actualidad, las nuevas tecnologías han abierto el mercado editorial al libro electrónico. ¿Boone lee Ebooks?

-Muy escasamente leo libros electrónicos. En casos de fuerza mayor. Me gustan los libros impresos. Cuando ya tienes muchos son una bronca, pero me aguanto. Me gusta estar rodeado de esos objetos que sé que son y no son míos. Este sentimiento tiene mucho de coleccionismo, y desde niño he tenido mis colecciones. Los libros son un objeto y una experiencia, no puedo desligar una cosa de la otra.

-¿Cree que el libro como lo conocemos ha llegado a su fin?

-Pienso que no. Creo que hay personas a las que les vale, o se sienten experimentales, y entonces pueden hacer afirmaciones como esas, o predecir que el libro será inmaterial. Pero no.

Cerrando la entrevista con la esperanza de que los libros impresos se quedan por más tiempo entre nosotros para beneplácito de quienes gustan del olor de las hojas llenas de palabras e historias, el escritor coahuilense comparte un mensaje a los lectores de EL IMPARCIAL de Oaxaca en este Día Mundial del libro.

El libro es una manera de adentrarnos en nosotros mismos y en el mundo, de alejarnos de lo inmediato, de la superficie, y vivir desde otros ángulos. Hay uno y mil libros que están escritos para nosotros, en las librerías, en las bibliotecas, y es cosa de que elijamos y nos los llevemos con nosotros. Leer es un proyecto de vida, como ser fan del futbol o del cine, se construye todo el tiempo.

Nadie debe obligarnos a leer, pero una recomendación siempre viene bien: busquen los libros que los hagan felices o que los sorprendan. Empiecen por donde les plazca. El cuento es un buen género, siempre. Los de Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Inés Arredondo, Alice Munro. A ellos siempre vuelvo y no me canso de leerlos.


 

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