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La desaparición de una niña de 15 años que ha puesto en predicamentos al Vaticano

Hace 36 años Emmanuela Orlandi desapareció sin dejar rastro.

La desaparición de una niña de 15 años que ha puesto en predicamentos al Vaticano | El Imparcial de Oaxaca
Foto: Andrew Medichini.

El Vaticano sigue sin resolver uno de los casos de desaparición más mediáticos y misteriosos de la ciudad-Estado ocurrido hace 36 años. Y abrir las tumbas de dos princesas alemanas del siglo XIX no sirvió de nada.

De hecho, la Santa Sede confirmó este jueves que las tumbas estaban vacías: ni siquiera encontraron en ellas los restos humanos de las dos mujeres que supuestamente debía estar allí enterradas.

La policía ingresó en el diminuto cementerio, ubicado donde antiguamente se hallaba el Circo de Nerón, para abrir esas tumbas, en donde buscaban la clave sobre la desaparición en 1983 de una estudiante de 15 años llamada Emanuela Orlandi.

Una carta anónima que la familia había recibido en marzo de 2019 mostraba la foto de un ángel sobre la lápida dedicada a la princesa Sofía y al príncipe Gustavo von Hohenlohe, quien en 1857 fue nombrado arzobispo por el papa Pío IX. “Busquen donde indica el ángel”, decían.

¿Era aquello una pista sobre dónde podía estar enterrada Emanuela? La familia Orlandi se lo hizo saber al Vaticano. Un tribunal estatal concedió la petición.

Y, por las dudas, decidieron abrir las dos tumbas. Una era la de la princesa Sofía von Hohenlohe, fallecida en 1836. La otra es la de Carlota Federica de Mecklemburgo, quien murió en 1840.

El caso sigue sin resolverse, aunque el Vaticano ya lo había cerrado hace tiempo, según le dijo a la BBC el hermano mayor de Emanuela, Pietro Orlandi.

“Para ellos, el caso estaba cerrado”, declaró Pietro. “Con el papa Francisco, el muro se hizo más alto. Le conocí unos días después de que fuera electo (en 2013) y me dijo: ‘Emanuela está en el cielo'”.

“Yo pensé: ‘El papa Franciso sabe algo’. Luego rellené todo tipo de solicitudes para reunirme con él de nuevo para obtener una explicación. Pero nunca quiso verme otra vez”.

El cementerio teutónico se usa normalmente para enterrar a miembros germanoparlantes de instituciones católicas y el camino que lleva hasta él está restringido para los turistas.

Como mucho, puedes acercarte a una puerta protegida por un guarda suizo. Y si levantas el cuello por encima de esa puerta, podrás distinguir la entrada al cementerio desde la distancia.

¿Qué le pasó a Emanuela?

El 22 de junio de 1983, Emanuela regresaba a casa tras una clase de flauta. Fue vista por última vez en una parada de autobús en el centro de Roma. La muchacha de 15 años simplemente desapareció. Nadie la ha visto desde entonces.

Siguieron décadas de especulación. ¿Fue secuestrada y asesinada? Si fue así, ¿dónde está su cuerpo?

La familia de Emanuela tuvo que perseguir interminables pistas y rumores.

“Mucha gente me dice: olvídalo, disfruta tu vida, no pienses más sobre eso”, declaró Pietro hace unos días. “Pero no puedo. No podré estar en paz hasta que no sea resuelto”.

La atención siempre se centró en el hecho de que Emanuela era hija de un empleado de la Ciudad del Vaticano. ¿Pudo ese hecho tener algo que ver con su desaparición?

¿Cómo se involucró el Vaticano?

“Por primera vez, el Vaticano muestra que están considerando la posibilidad de que pueda haber responsabilidades internas dentro del Vaticano [por la desaparición de Emanuela],” dijo Pietro.

Pero la oficina de prensa del Vaticano solo dijo que la policía tendría que investigar la posibilidad de que Emanuela hubiera sido enterrada en el cementerio.

No investigará su desaparición. Eso corresponde a las autoridades italianas de fuera de la jurisdicción del Vaticano.

De haber aparecido los restos de Orlandi en las dos tumbas, se habrían hecho pruebas de ADN en los restos, un proceso que podría haber tomado semanas.

Pietro estaba preparado para lo que se podría encontrar en esa exhumación.

“Sería angustioso para mi madre [si los restos de Emanuela son encontrados]. Ella aún vive en el Vaticano, a tan solo 200 o 300 metros de aquel cementerio. La sola idea de pensar que haya estado tan cerca de mi hermana durante tanto tiempo sin saberlo me hace sentir terriblemente mal”.

“De hecho, lo cierto es que espero que Emanuela no esté allí”, le había dicho a la BBC antes de que se supiera la noticia de que, efectivamente, no estaba.

El último recuerdo de un hermano

Pietro se niega a descartar la remota posibilidad de que su hermana esté viva, de cierta manera. Recuerda la última vez que la vio.

“Ella y yo éramos muy cercanos. A los dos nos gustaba la música. Estaba tratando de enseñarme una pieza de Chopin. Apenas habíamos visto dos páginas cuando desapareció. Espero que un día regrese para que me enseñe el resto”.

Hay un pensamiento que no se le quita de la cabeza.

“La última vez que la vi no es de hecho un recuerdo muy bonito”, explica.

“Tuvimos una pelea porque ella tenía una clase de música. Hacía mucho calor, me negué a ir con ella porque tenía otras cosas que hacer. Ella cerró de un portazo y se fue, y ese es el último recuerdo que tengo”.

“A menudo pienso, ¿qué habría pasado si me hubiera ido con ella?”

 

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