¿Es bueno extirpar las amígdalas en la niñez?
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¿Es bueno extirpar las amígdalas en la niñez?

Piénselo dos veces con respecto a la extirpación de las amígdalas y las adenoides

¿Es bueno extirpar las amígdalas en la niñez? | El Imparcial de Oaxaca

Extirparse las amígdalas en la niñez supuestamente acaba con los dolores de oído y los problemas de respiración crónicos. ¿Pero y si también aumenta el riesgo de infecciones respiratorias?

“Encontramos que los riesgos de enfermedades a largo plazo, en particular de enfermedades respiratorias, alérgicas e infecciosas, aumentaron de forma sustancial tras la cirugía hasta los 30 años de edad”, apuntó Sean Byars, investigador principal del nuevo estudio.

Esas enfermedades infecciosas incluyen al asma y a la neumonía, dijeron los autores del estudio.

Dadas esas mayores probabilidades de ciertas enfermedades, es prudente pensar en la salud a largo plazo antes de extirpar las amígdalas y las adenoidesde un niño, concluyeron los investigadores.

“Nuestro estudio tiende a sugerir que, cuando sea posible, tal vez sea mejor para la salud a largo plazo evitar esas cirugías en la niñez”, comentó Byars, investigador en la Universidad de Melbourne, en Australia.

En el estudio, los investigadores examinaron los expedientes de salud daneses, y siguieron a más de 60,000 niños cuyas amígdalas fueron extirpadas, cuyas adenoides fueron extirpadas, o ambas cosas (una “adenoamigdalectomía”) antes de los 10 años de edad. Los investigadores compararon los expedientes médicos con datos sobre 1.2 millones de pares nacidos entre 1979 y 1999.

Cuando observaron las afecciones que esas cirugías buscaban tratar, los resultados a largo plazo fueron mixtos.

Por ejemplo, la amigdalitis y los trastornos del sueño se redujeron en gran medida tras la extirpación de las amígdalas y las adenoides. Pero otras, como la sinusitis, aumentaron incluso hasta los 30 años de edad, dijo Byars.

Tras la extirpación de las amígdalas o las adenoides, los investigadores encontraron un aumento de dos a tres veces de las enfermedades del tracto respiratorio superior. Identificaron unos aumentos más pequeños en los riesgos de enfermedades infecciosas y alérgicas.

Tras una adenoamigdalectomía, el riesgo de enfermedades infecciosas aumentó en un 17 por ciento. Pero el riesgo absoluto (las probabilidades de que el riesgo de una persona en particular aumentara) aumentó solo ligeramente más de un 2 por ciento, señalaron los investigadores. Esto es porque esas afecciones son tan comunes en la población general.

Hasta ahora, la investigación se ha enfocado en gran medida en los riesgos postoperatorios a corto plazo, apuntó Byars. “Este estudio ofrece una muy necesaria previsión a más largo plazo sobre los riesgos de enfermedad”, anotó.

Las amígdalas son dos bultos redondos en la parte trasera de la garganta. Las adenoides se encuentran en la parte superior de la garganta, detrás de la nariz y del paladar.

Las amígdalas y las adenoides forman parte del sistema inmunitario, y con frecuencia se extirpan en la niñez para tratar las infecciones de oído y las obstrucciones respiratorias crónicas. Pero la extirpación con frecuencia ocurre a edades en que el desarrollo del sistema inmunitario es sensible.

Aunque el estudio insta a la precaución antes de programar la cirugía, Byars apuntó que no siempre es factible evitar estas operaciones. “Eso no es posible cuando las afecciones que estas cirugías tratan son crónicas o recurrentes”, dijo.

El Dr. Michael Grosso, jefe de pediatría y director médico en el Hospital de Huntington de Northwell Health, en Huntington, Nueva York, dijo que este estudio no puede probar que las operaciones causaran problemas durante los años posteriores.

“Sucede que los niños con amígdalas y adenoides agrandadas por lo general tienen exactamente los tipos de afecciones que se describirían como respiratorias, infecciosas o alérgicas… no como consecuencia de la operación, sino como la causa preexistente de la misma afección que condujo a la cirugía”, señaló.

Grosso concurrió en que la decisión de operar debe tomarse con cuidado.

“Los médicos deben ser conscientes de las posibles consecuencias de salud de la cirugía para las amígdalas y las adenoides, y seguir haciendo lo que esperamos que siempre han hecho, que es evitar operar a los niños a menos que haya una necesidad clara”, dijo.

Los hallazgos son “provocadores”, dijo el Dr. Richard Rosenfeld, presidente de otorrinolaringología en el Centro Médico SUNY Downstate, en la ciudad de Nueva York.

Pero se mostró de acuerdo con Grosso en que no está claro que la cirugía en sí provocara esas afecciones posteriores.

Este estudio no debe ser el motivo para denegar la cirugía a los niños a quienes se deben extirpar las amígdalas o las adenoides debido a problemas respiratorios, dijo Rosenfeld, autor de un editorial publicado en la revista junto con el estudio.

“Con respecto a los niños en los que se esté pensando en una extirpación de las amígdalas porque sufren infecciones con frecuencia en la garganta, que es una afección menos grave, se deben discutir los hallazgos del estudio con el médico, y pensar en un periodo de espera vigilante, porque muchos niños mejoran solos con el tiempo”, añadió.

El informe aparece en la edición en línea del 7 de junio de la revista JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery.