Historia de vida: Calvario de albañil
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Historia de vida: Calvario de albañil

Hombre de la construcción imposibilitado para trabajar, sufre de violencia familiar y lesiones por parte de su esposa e hijo

Historia de vida: Calvario de albañil | El Imparcial de Oaxaca
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FLORIBERTO SANTOS

“Viejo hijo de tu ch…m…ya no quiero verte en esta casa”, es así, casi a diario los buenos días que Pedro, de 67 años, recibe ahora en su propia casa, en San Antonio de la Cal, por parte de su esposa Justa y de su hijo Germaín.

Esta vivencia de violencia familiar y lesiones, llegó a una de las salas de los Juzgados de Control de Valles Centrales, con sede en Tanivet, Tlacolula, donde doña Justa y su hijo Germaín, fueron comunicados de la imputación, de la carpeta de investigación y de los datos de prueba que un agente del ministerio público tiene en su contra ante la denuncia de Pedro Antonio.

El calvario

En 1974, Pedro Antonio y Justa contrajeron matrimonio, procrearon cinco hijos, entre ellos Germaín, con quienes actualmente vive en la Tercera Sección de San Antonio de la Cal.

Con el sudor de su frente, Pedro se hizo de su predio y poco a poco fue construyendo su casa.

Con tantos años de trabajo rudo como lo es la albañilería, hace unos años Pedro comenzó a sufrir las consecuencias, al grado de que sufrió lesiones en la columna vertebral

Pese a esto, al principio hacía el esfuerzo de seguir con el trabajo rutinario, pero le fue peor, por ello desde hace año y medio le dijeron que definitivamente ya no podía continuar con sus labores en la construcción.

No sólo para él fue difícil aceptar la situación, sino también para Justa y Germaín, pues ahora a diario lo tienen en la casa.

De acuerdo con la acusación, desde esas fechas, su esposa y su hijo le gritan que ya no lo quieren en su casa, que debe ponerse a trabajar.

“Viejo hijo de tu ch…m…ya vete a la chingada de esta casa, vete a trabajar, haber quién te da de comer, qué madres buscas aquí.

“Lárgate a ch…a tu m…, cómo quieres que te lo diga, esta casa es de mi madre, qué madres haces acá”, palabras más, palabras menos son el desayuno, la comida y la cena.

Pedro Antonio asegura que sus familiares le hacen esto ahora porque quieren quedarse con la casa, pero los papeles están a su nombre.

El 21 de julio de 2017, Pedro salió a buscar trabajo y tener contentos a sus familiares, pero no encontró.

Al regresar, lo esperaban Justa y Germaín, quienes volvieron a insultarlo.

“Viejo qué haces aquí todavía, ya te he dicho que te largues, ponte a trabajar, sino traes dinero mejor no regreses”, le dijo Germaín.

Enseguida, explica, le dio dos patadas en los costados y dos puñetazos en el estómago, tan fuertes que se dobló y cayó al suelo, apretándose la parte golpeada.

“Me vale madre que seas mi padre, vete a trabajar, sino no regreses”, continuó el insulto ante Justa, quien injustamente incitaba a su hijo.

Por esta agresión, Pedro Antonio decidió denunciar a sus familiares.

Educadamente, Pedro se dirigió al juez para pedirle únicamente que “se actúe conforme a derecho, su señoría”.

Como datos de prueba, el fiscal dijo contar con la denuncia de la víctima, con un dictamen médico y psicológico, en el cual se emitió que Pedro es una persona mayor con fragilidad física emocional abandonado por sus familiares.

Presenta alto grado de vulnerabilidad, con estado de alerta, temores y frustraciones latentes, con sintomatología de un daño sicológico y con transtorno de ansiedad. “Se sugiere una atención terapéutica psicológica”, según el dictamen pericial.

También se cuenta con dos testimonios de personas que ese día vieron cuando golpeaban al señor Pedro.

Una pareja procedente de Santa Cruz Xoxocotlán acudió a visitar a Pedro para proponerle precisamente un trabajo, más nunca imaginaron que se encontrarían con esta escena.

Declararon que al llegar a la casa de la calle Peraldillo escucharon gritos fuertes, de una mujer que insultaba a alguien.

Al tocar la puerta se dieron cuenta que era Justa quien gritaba al igual que Germaín, quien le propinó golpes a su progenitor.

“Quisimos calmar los ánimos, pero Germaín nos dijo que no nos metiéramos, que no nos importaba.

“Justa incitaba a su hijo para que le pegara a Pedro”, asentaron en su declaración.

En el legajo de investigación se encuentra también un informe de la inspección ocular que realizó un elemento de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) en la casa donde se comete la violencia familiar; así como una documental de fotografías.

De acuerdo con el fiscal, Germaín es acusado del delito de violencia familiar y lesiones, mientras que Justa solo por violencia familiar.

Según el código penal, el delito de violencia familiar se sanciona con una pena de 6 meses a cuatro años de prisión; mientras que el delito de lesiones de 6 días a seis meses de cárcel.

En su intervención, los imputados manifestaron reservarse el derecho a declarar y solicitaron, a través de su abogado, que se les determine su situación jurídica en las próximas 144 horas, es decir la ampliación del término constitucional.