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A prisión en Puerto Escondido, Oaxaca

Vinculan a proceso a joven mujer por feminicidio en San San Gabriel Mixtepec; podría alcanzar hasta 60 años de cárcel de resultar culpable

A prisión en Puerto Escondido, Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

En una audiencia que duró siete horas en esta población, misma que empezó a las seis de la tarde de este martes y finalizó a la una de la mañana del día miércoles, el juez de garantía, Guillermo Martín Martínez Maldonado, dictaminó el auto de vinculación a proceso a la joven Alondra Anahí por el delito de feminicidio en agravio de Dalia Amairani, joven de 23 años de edad, recién graduada en la licenciatura de Nutrición.

A la imputada, de 19 años de edad, originaria del estado de Sinaloa y estudiante de Ingeniería en Agronomía, recién casada con el ahora prófugo José Luis, de 24 años de edad (señalado como el autor material del feminicidio), se le dictó auto a vinculación a proceso por este delito, considerado de alto impacto en esta región de la Costa.

La joven profesionista fue asesinada el pasado 30 de enero después de salir de su domicilio ubicado en la calle Primero de Mayo casi esquina con Ensueño, en la parte posterior del Palacio Municipal de San Gabriel Mixtepec.

Se estableció que la joven fue interceptada por una camioneta marca Ford Ranger Pick Up de color azul con placa del Distrito Federal, conducida por José Luis, quien fue su novio hace algunos meses, quien tras insultarla, la atacó a balazos.

El cuerpo de Dalia Amairani quedó tirado en el lugar, con varios impactos de arma de fuego.

Apoyo de las familias

A la audiencia de ampliación de término asistieron tanto familiares de la imputada como de la víctima, padres, tíos, hermanos e inclusive su novio.

Las instalaciones fueron rodeadas por patrullas y elementos de las policías Estatal y de la Agencia Estatal de Investigaciones por motivos de seguridad por lo relevante del caso y por previos registros de conatos de violencia entre las dos familias.

Apenas en la audiencia de imputación celebrada el domingo pasado, afuera del juzgado se registró un connato de violencia entre miembros de las dos familias.

Uno de los hermanos de la imputada, de manera altisonante, le exigió a la madre de la víctima que buscaran al verdadero culpable y que dejaran libre a su hermana. Se sabe que la familia de la señalada, al igual que ella, es originaria del estado de Sinaloa y llevan consigo el apellido Beltrán.

Investigaciones revelan que hay antecedentes que la misma imputada, en su etapa escolar de la secundaria, siempre hizo alarde de ese apellido asegurando que su familia es “pesada”.

Cabe mencionar que esta reportera también fue objeto de reclamos de la familia de la imputada, cuestionaron si había inclinación hacia algunas de las partes o si también se vendía igual que todas las autoridades corruptas. Aseguraron que la joven era injustamente acusada.

Al igual, los dos fiscales que llevan el caso fueron abordados por el mismo hermano de la imputada, quien no radica en la región, ya que vive en Sinaloa, a quienes les reclamó del mismo modo, acusándolos de corrupción y parcialidad en el caso.

Por tal motivo, en esta ocasión, en el lugar estuvieron casi 30 elementos policiacos, entre agentes de la AEI, Policía Estatal Preventiva y Policía Municipal, todos ellos con armas largas y cortas, quienes vigilaban la entrada y periferia de las instalaciones del juzgado de juicios orales donde se realizó la audiencia.

Sin embargo, para entrar a la sala donde se realizó la audiencia, el personal del juzgado no toma las medidas precautorias básicas, al no revisar si los asistentes van armados o verificar el contenido de los bolsos o las mochilas.

Temían a la prensa

Al inicio de la audiencia, la defensa de la imputada, la abogada Celia Pérez Velasco, solicitó al juez que la audiencia se realizara a puertas cerradas y en privado, principalmente ante la presencia de periodistas, exhibiendo la nota periodística de EL IMPARCIAL donde se publica el caso de este feminicidio.

Argumentó que se violó la presunción de inocencia de la imputada y se violaron derechos y garantías individuales al mostrar fotografías de su cliente; sin embargo, el fiscal y el mismo juez desestimó la petición. El juzgador precisó que la periodista no violó ninguno de los puntos que alegaba la defensa, por tal motivo decidió que la audiencia fuera pública.

Así, la audiencia inició con las pruebas y testimoniales de la defensa que incluyeron un peritaje por el criminólogo Juan Pablo Pérez Rangel, quien lejos de ayudar a la defensa, la perjudicó.

Cuando el fiscal lo cuestionó que si de acuerdo a su peritaje se podía concluir que la testigo presencial del crimen pudo ver claramente a los imputados en el feminicidio, éste respondió que sí, porque así lo demostraban las gráficas que presentó.

Califican pruebas exhibidas

La defensa presentó tres testigos. Inició con la declaración de la imputada, quien solo hizo alusión del horario antes de la hora del crimen y de la hora de su detención, con lo que pretendieron demostrar que fue detenida en su domicilio y no en las calles de San Gabriel Mixtepec como lo señala la Fiscalía.

Se resaltó que el domicilio de los imputados de este crimen es en la comunidad Santa María, perteneciente a San Gabriel Mixtepec, a 13 kilómetros de distancia sobre la carretera con dirección a la ciudad de Oaxaca.

Alondra, la imputada, en todo momento se mostró muy tranquila en el estrado y se apegó a su derecho de negarse a responder las preguntas de los fiscales.

Como segundo testigo, la defensa presentó una niña de 9 años de edad, quien dijo ser vecina de Alondra. Con la finalidad de proteger su identidad, su testimonio se dio en una sala alterna desde donde se podía escuchar.

Acompañada por una psicóloga infantil, la niña declaró que había visto el momento en que Alondra fue detenida por los elementos de la AEI en su domicilio, sin embargo, sus declaraciones no concordaban en horarios, ya que ella dijo asistir a la escuela primaria y la hora de la detención se realizó a las 11:00 horas.

El tercer testigo de la defensa fue un tío político de Alondra, quien dijo que el día del crimen estuvo en el domicilio de la acusada porque fue a realizar unas reparaciones. Habló sobre lo que hicieron y hasta qué hora vio a su sobrina.

Abundó que la dejó de ver a las 8:30 horas y la volvió a ver hasta las 11:30 horas de su detención. El señor se mostró totalmente nervioso en el estrado, claramente se podía notar que temblaba a la hora que los fiscales lo interrogaron.

El juez concedió un receso de 20 minutos a las 19:00 horas. Al reiniciar la audiencia se efectuaron los contrainterrogatorios y a las 23:00 horas ordenó otro receso para, al volver, dictaminar lo procedente.

Durante el receso, la familia de la imputada se notó relajada, la misma abogada defensora mostraba cierta alegría, detalle que mantenía a los familiares de la víctima un tanto preocupados y tristes.

Una vez que se reanudó la audiencia, el juez calificó cada una de las pruebas exhibidas por los fiscales, como las declaraciones de los testigos y de la mamá de Dalia Amairani, quien aseveró que José Luis era violento con su hija cuando mantuvieron un noviazgo. Otra testigo y amiga de la víctima declaró en los mismos términos y además de las amenazas de Alondra, pruebas periciales y demás consideradas por el juez como creíbles.

Una testigo clave, testigo presencial del crimen, es una mujer que ubica perfectamente a la pareja, primero los vio en otro lugar cercano a donde se cometió el crimen, después los vio en el lugar donde le dieron muerte a la joven, vio y escuchó los cinco impactos de bala que disparó José Luis hostigado por Alondra, quien según la testimonial lo apuraba, “ya dispárale, ya mátala pendejo”; además de esta testimonial, el fiscal tiene seis testigos más que valorarán en el juicio.

Continuó el juez con la calificación de las pruebas y testimoniales de la defensa, todas fueron desestimadas al señalar que la declaración del tío no tenía credibilidad, aparte, por ser pariente y con interés de beneficiar a la imputada, perdía credibilidad, al igual de los horarios que señaló que no coincidían con lo sucedido.

La testimonial de la niña también fue desestimada y la de Alondra, quien decidió declarar en su caso. El juez señaló tajantemente que no le creía absolutamente nada, “no es creíble”, de acuerdo a todas las pruebas que presentó la Fiscalía Especial de Alto Impacto.

Vinculada a proceso

El juez se dirigió a Alondra indicándole que actuó con dolo como la coautora del crimen contra la joven Dalia Amayrani, a quien ya conocía y por celos, como lo demostraron los fiscales, decidió conspirar, planear y participar con su esposo en el crimen de la joven licenciada nutricionista.

Destacó que el crimen que ha dejado desolada a una familia, amigos, pareja sentimental, además de la consternación del pueblo chatino de San Gabriel Mixtepec y sus alrededores, tal vez, hasta en todo el estado.

El juez Guillermo Martin Martínez Maldonado finalizó dictando el auto de vinculación a Alondra Anahi por feminicidio y le explicó que de resultar culpable podría alcanzar la pena máxima de este delito, 60 años de cárcel.

Ordenó su inmediato traslado para recluirla en el penal femenil de Tanivet, en Tlacolula de Matamoros en Valles Centrales. Los fiscales solicitaron al juez tres meses para el cierre de las investigaciones, a lo que la defensa no se opuso y el juez concedió este término.

Cuando Alondra escuchó el dictamen no mostró sentimiento alguno. Se notaba tranquila. Sus familiares tampoco hicieron alusión a nada y la familia de la víctima se mostró serena.

La joven fue trasladada por los elementos de la Policía Estatal Preventiva a los separos de su cuartel mientras se llevaban a cabo los papeleos para el traslado de la hoy vinculada al penal de Tanivet.