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Opinión

Nigromancias

Los vaivenes del sistema educativo mexicano (V parte)
por Colaborador

Por: Jorge T. Peto

Una reforma sin corazón. Con este título, que hoy es nuestro subtítulo, fue publicada esta parte el domingo 1 de septiembre del año 2013. Hoy a casi cuatro años podemos seguir afirmando que, mientras el llamado "Nuevo Modelo Educativo" no sea puesto en práctica y conozcamos sus resultados, aún estamos ante una reforma que carece no solo de corazón, sino que, al parecer, sus pulmones están minados.

Necesita una buena transfusión de mucha voluntad y una buena dosis de oxígeno para que sobreviva a las fauces del gran Leviatán, bestia monstruosa mitad política-economía mitad sindical-laboral, para que pueda regenerarse en su sentido humano pedagógico. Con esta entrega completamos una primera serie de colaboraciones recuperadas; en una segunda serie analizaremos las particularidades de Oaxaca y en una tercera haremos lo propio con el "Nuevo Modelo Educativo", su pertinencia, viabilidad y horizonte de expectativas. ¡Estamos!

Ni Comenio, el padre de la Pedagogía activa, ni María Montessori, madre de la Pedagogía de la responsabilidad y la autoformación, ni Paulo Freire pedagogo de los oprimidos y de la esperanza, por citar tan sólo a tres grandes de entre muchos que han contribuido al desarrollo de la educación con ideas, con trabajo, con investigaciones trascendentes firmarían hoy reforma alguna que no trajera consigo, en su centro, en su núcleo, el corazón mismo de sus destinatarios como el fin primero y último de la educación: contenidos pedagógicos.

Ciertamente, México tiene un pésimo sistema educativo, pesa sobre su columna vertebral, un hueso falso, el hueso perruno de los dirigentes nacionales del monstruo sindical; pesa sobre sus venas abiertas, la corta visión de muchos de los encargados del despacho correspondiente a la educación (salvando las siempre honrosas excepciones); pero sobre todo, la gran indiferencia de los últimos seis o siete presidentes de la república, cuyo horizonte no va más allá de sus chatas narices a la hora de diseñar los planes nacionales de desarrollo, en los que el sector educativo sólo es una carga pesada para sus intereses privados.

Ni que decir de la preocupación o la ocupación en un tema fundamental para países que han alcanzado un desarrollo económico de primer mundo en medianos plazos: Educación, Ciencia y Tecnología. Sin invertir en una sólida estructura –infraestructura y humana- es imposible aspirar a ser "competitivos" en el mercado al que dicen debemos ingresar.

Implantar mecanismos de control de "calidad" en áreas significativamente humanas, no es otra cosa que ver al proceso educativo como un servicio producto, una mercancía que esté sujeta al libre juego de la oferta y la demanda y a las leyes económicas del mercado voraz, donde se pueda evaluar y devaluar la moneda y la propia mercancía de cambio.

Es decir, para las autoridades políticas y educativas de este país, la educación debe redituar una renta, una ganancia, una plusvalía, a costa de cualquier contradicción entre las propias leyes de la naturaleza y aun de sus propias leyes de la hegemonía del aparato gubernamental.

No creo que haya mexicana(o) alguna(o) que se negara a una, no sólo reforma, sino a una gran Revolución Educativa, si escuchara, viera sintiera y pensara que ese cambio viniera de un gran cuerpo colegiado de prestigiados pedagogos y educadores, de los tan reconocidos maestros de las más laureadas escuelas, institutos y universidades mexicanas, comenzando con la propia Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), el Colegio de México (COLMEX) en fin de una propuesta seria, trabajada, estudiada, sobre bases científicas y humanistas como corresponde a una asignatura de primer orden para la nación.

Pero lo triste, amigas y amigos lectores, es ver y escuchar que los más interesados en esa reforma administrativa laboral son los más antipedagógicos medios de incomunicación que existen el este país de al revés, unos organismos de empresarios bombardeando con anuncios televisivos a manera de comerciales sus miserias cognoscitivas. Lo peor de todo es que han encontrado a los cómplices idóneos para esta bajeza, los políticos y los dueños del gran capital protegidos por los organismos internacionales del dinero.

Y conste que en muchas ocasiones he plasmado mi desacuerdo con los mecanismos de lucha del magisterio oaxaqueño, cuando actúa irracionalmente, con violencia "legal", transgrediendo derechos de la sociedad, con violencia física basada en su cantidad para negar esos derechos a la otredad, con violencia verbal cuando se vuelven intolerantes de la libertad de expresión de quienes disienten de sus formas; en fin a pesar de ello, hoy les asiste la razón, porque simple y sencillamente la reforma no tiene corazón porque no es educativa. Que de ello asimilen, y les entre la cordura de acercarse más a esa sociedad que tanto maltratan y que tan noble ha sido hasta la fecha; Oaxaca necesita liderazgos de alta envergadura humanística y responsabilidad ética, no de complicidades sindicales, llámese SNTE o CNTE, con autoridades educativas. Al tiempo.

Para comentarios, menciones y mentadas, nigromancias@gmail.com

Twitter: @JTPETO

Facebook Jorge T. Peto, estamos, mientras tanto que haya paz.