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Opinión

Toltecáyotl

Descolonizarse es dignificarse
por Colaborador

Por: Guillermo Marín

Los que nacimos y vivimos en México, estamos inmersos en un sistema colonial que invade todos los espacios de la vida: personales y familiares, privados y comunitarios, educativos y religiosos. No podemos percibir el estado colonial de nuestra visión del "mundo y la vida", porque, desde el "principio", sea el de nuestras vidas, el de este país o desde el inicio de la invasión en 1521, siempre ha sido así. Como afirma la biología marina, "los peces en el mar, no perciben el agua, porque es su medio". De la misma manera, nosotros, no percibimos la atmósfera, porque es nuestro medio.

La colonización cultural, implica la visión del mundo y la vida, desde una concepción de: vencedores y vencidos, de explotadores y explotados, de "bonitos y feos". La visión del mundo y la vida, que ha sido la misma de nuestros abuelos y padres, es la que nosotros tenemos.

Vivimos en un mundo colonial, en donde las relaciones económicas, políticas, sociales, culturales, educativas, son de carácter colonial. Bástenos ir a vivir a un país, que no está colonizado, para observar y sentir que las relaciones humanas, tienen una "dimensión" diferente.

De esta manera, "despertar", de la visión colonizada de la vida y del mundo, -en general-, es por una circunstancia fortuita. Muy pocas veces surge de un acto "consiente y de voluntad". Esto es así, porque al "estar colonizados mental y culturalmente", estamos imposibilitados a "despertar" y abrir los ojos a otra realidad de manera natural.

La "realidad colonial" es absoluta y total, misma que nos impide "ver", otra realidad o un ángulo diferente de la realidad. Máxime, que "el sistema", se encarga, por muchos medios, de mantener en la sociedad los patrones coloniales de percepción de la realidad.

De modo que muchas personas, han nacido, crecido, se han reproducido y han muerto, y jamás en sus vidas, se dieron cuenta que vivieron en un mundo colonizado. El mundo, según esta visión, "siempre ha sido, y es así, y no puede ser de otra forma".

Por eso, en general, el acto de tener conciencia de esta realidad, es un hecho fortuito. Un chispazo de suerte, una casualidad. Una plática reveladora, una vivencia luminosa o dolorosa. Un incidente del que se desprenden preguntas, Y dudas que nos inducen a cuestionamientos, y de ahí, a la develación de una realidad jamás vista y concientizada.

La conciencia fugaz de la colonización, es pues, un hecho fortuito. El, qué tanto, se profundice en la verdad, eso es, un acto puramente de responsabilidad y compromiso personal.

En efecto, existen personas que por comodidad, vuelven a "cerrar los ojos", y siguen en el sueño permanente de la colonialidad existencial. Otros, asumen su conciencia, en la medida de sus "compromisos con el mundo colonial". A veces si, a veces no, cuando se puede. Otros más, "solo por encimita", sin profundizar o comprometerse mucho.

Pero las personas que se comprometen en la totalidad con la verdad, inician un proceso de descolonización, que en general, es para toda la vida. La razón es muy sencilla. La colonización es tan grande y absoluta, que se ha creado a lo largo de cinco siglos y de muchas generaciones. De modo que, entre más descolonizadas las personas, tienen mayor claridad de la dimensión de la colonización, y por ende, más reflexiones y tareas que realizar.

Descolonizarse, es, dignificarse, implica lograr una soberanía intelectual. Liberarse de la "ignorancia programada y del auto desprecio", dejar de actuar como "un colonizador-colonizado", un explotador y depredador. Descolonizarse significa humanizarse.

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