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Opinión

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Trump y el gasolinazo
por Colaborador

HERNÁN MEROLEA

Cada vez queda más claro que el destino del pueblo mexicano depende de las decisiones del imperio estadunidense en decadencia. Somos anti yanquis por naturaleza y por fuera, pero qué bien consumimos los productos provenientes de aquel y de otros países del mundo, porque consideramos que los nuestros son de muy baja calidad.

Enlatados y prendas de vestir y calzado de otras partes son mejores que los que producen los esforzados mexicanos para cubrir nuestras necesidades. Pecamos de un malinchismo extremo desde hace muchos años y todavía no nos cae el veinte.

Ciertamente que por falta de fuente de ingresos muchos hermanos se van al norte del país sorteando todo tipo de vicisitudes. En las comunidades indígenas y rurales muchos jóvenes mentalizan desde pequeños salir del pueblo porque su presente y futuro son inciertos.

Y ahora con la actitud amenazante de Donald Trump, que el gobierno mexicano considera como segundo problema por afrontar -el gasolinazo es el primero-, la situación crítica del país se profundiza en la población más sensible de nuestro país.

Carlos Manuel Sada Solana, nuestro embajador en aquel país, describe el tipo de personajes que integrarán el equipo de gobierno de Donald Trump y todo parece que tendremos a enemigos férreos de los migrantes, a toda gente de color como nosotros los latinos, procedentes del exterior. Los mexicanos habremos de estar atentos o resignados a lo que suceda si la clase gobernante no toma las medidas de manera inmediata.

Los mexicanos tenemos a dos conocedores del tema de la relación mexicana con los Estados Unidos del norte: Sada Solana, oaxaqueño por fortuna, y el recién designado canciller Luis Videgaray Caso, que serán las piezas fundamentales para sortear los problemas que están por venir.

Mientras tanto, en nuestro país ya tenemos uno grave y peligroso: el gasolinazo. La declaración del presidente Enrique Peña Nieto no nos convence y los inconformes y enemigos del régimen en turno atizan el fuego. Los gobiernos federales y estatales deben tomar medidas urgentes que atemperen los efectos que estamos teniendo con el alza del precio de los combustibles.

Las inconformidades han surgido en diferentes partes del país, rayando con actos de vandalismo y la muerte de compatriotas.

En Oaxaca, parte del sureste del país donde se registra todavía el mayor índice de pobreza y emigración, los integrantes de la LXIII Legislatura dieron un paso muy importante para la atención del problema, a pesar de sus diferencias partidistas que afloran en cada sesión.

Diputados de las bancadas del PRD, PAN, PRI, Morena, PT, PUP y PES aprobaron un punto de acuerdo en rechazo al incremento a los precios de los combustibles y se pronunciaron por acciones inmediatas y efectivas: solicitar al Congreso de la Unión a que en el ámbito de su competencia promuevan las modificaciones al marco jurídico federal para revisar el alza de los precios de los combustibles.

En forma paralela, exhortan al titular del Poder Ejecutivo estatal, Alejandro Murat Hinojosa, para que en la próxima reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores exija al gobierno federal mecanismos de apoyo a Oaxaca para afrontar la crisis que está causando el llamado gasolinazo y que frene también la actitud de los concesionarios del transporte de servicio público, que piden aumento en el ´precio de la tarifa.

Tenemos, pues, además de otras prioridades en Oaxaca, dos temas candentes: los miles de paisanos que han emigrado a los Estados Unidos, cuya situación se torna difícil y preocupante, y las consecuencias que estamos padeciendo con el incremento del precio de los combustibles.

Desde luego, nada justifica los actos de violencia que se están registrando en el país y en Oaxaca, por lo que urgen las respuestas inmediatas de las diferentes instancias de gobierno para generar seguridad, confianza y desarrollo.