Salarios mínimos y pobreza inexplicable… | Opinión
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Opinión

Salarios mínimos y pobreza inexplicable…

 

 

En unas semanas más, comenzarán las negociaciones en la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASMI), que preside el muy consecuente Basilio González, para determinar cuál será ese mínimo salario que ganarán en 2018 los trabajadores mexicanos…

Hoy son 80.04 pesos al día, en tanto que la inflación a la fecha es de un promedio anual de 6.30%. ¿Alcanza para vivir-comer-educarse-sanar-y acaso ir a caminar por ahí un día?… No. Es una cantidad ínfima y, al mismo tiempo, humillante para la gente que trabaja y produce riqueza. ¿Cuál será el nuevo salario? El punto de negociación está en subir el salario a 100 pesos… ¿será? ¿Y para qué sirven 3 mil pesos al mes?
Molesta, pero es cierto: Una de las ‘piedras del camino’ en la negociación entre Canadá-Estados Unidos de América-México (TLCAN) es la de los salarios en México. El argumento de los dos países del norte es que en México se pagan salarios verdaderamente criminales y, dicen incluso, que el gobierno mexicano mantiene empobrecida a la población de forma estratégica.

Por ejemplo, el líder del Sindicato del sector privado más grande de Canadá, la Unifor, Jerry Dias, dice que el gobierno mexicano es reacio a aumentar los salarios en el país para así generar más empleos y criticó fuertemente a los negociadores mexicanos e incluso acusó a México de mantener a sus ciudadanos en la pobreza de forma deliberada.

“No compro el argumento que los negociadores mexicanos están presentando, que de alguna manera tienen que mantener a sus ciudadanos viviendo en la pobreza para que generen empleos –enfatizó hace apenas unos días–, es un argumento sin sentido e indignante”, dijo Dias en el marco de la segunda ronda de negociaciones del TLCAN. La UNIFOR representa a más de 300 mil trabajadores.

Y dice: “Si un trabajador automotriz de Canadá y Estados Unidos puede hacer 35 dólares la hora, ¿por qué el mexicano no puede ganar 525 pesos la hora? ellos merecen el mismo respeto que tenemos en Canadá y Estados Unidos. No entiendo el argumento del gobierno mexicano de que de alguna manera ‘tenemos que oprimir a nuestros ciudadanos para estar mejor’, es un argumento de porquería”, agregó el dirigente laboral.

En respuesta, Carlos Aceves, líder de la Confederación de Trabajadores de México, dijo irónico que aspirar a igualar salarios era un “sueño guajiro”.

¿Hasta qué punto esta piedra lanzada al tejado mexicano es cierta? Para el gobierno mexicano y para las organizaciones empresariales y sindicales integradas en la Comisión de la CONASAMI no son ciertas y tratar de igualar salarios con los de aquellos trabajadores es eso que ya se dijo: “un sueño guajiro”…

Pero para los trabajadores mexicanos no lo es, y su realidad rebasa en mucho las negociaciones salariales internas que, en efecto, lo mantienen en la pobreza eterna, no sólo a quien tiene la suerte de tener trabajo en este país del desempleo y de la ‘economía informal’ que como se sabe es un eufemismo para ocultar el altísimo índice de los mexicanos que no tienen trabajo ni seguridad social…

El gobierno mexicano no ha sido capaz de generar riqueza y su distribución. Este mismo gobierno, el de Enrique Peña Nieto y gobiernos de los estados han prohijado las divisiones más profundas de los años recientes: la riqueza que es resultado del trabajo de millones está acumulada en unos cuantos muy ricos, en tanto que la población que vive en pobreza con el apenas para vivir al día es de 60 millones de mexicanos, 15 millones de los cuales viven en la miseria…

¿Este es el país de la justicia social y la igualdad y la transparencia? Esto que suena a discurso histórico sí, lo es. Porque es histórica la causa injusta que defiende el gobierno y sus economistas brillantes que se pelean los puestos de lustre y loción para hacerse de la economía del país.

Según la OCDE, al cierre de 2016, el salario promedio de un trabajador mexicano (total de ingresos salariales entre el número de trabajadores con base en cuentas nacionales) asciende a 15 mil 311 dólares al año, el último lugar entre los 35 países de la OCDE, a pesar de ser la decimocuarta economía del mundo.

Dice la analista Alicia Salgado que “si se compara con nuestros socios del NAFTA, dado que es uno de los puntos de conflicto, el ingreso salarial promedio de Canadá, el año pasado, fue de 48,400 dólares, y en EUA de 60,164 dólares, lo que muestra que la política salaria tendría que repensarse para que la estrategia pueda permitir la reducción de la asimetría salarial con nuestros principales socios comerciales”
Pero no sólo es un asunto de renegociar el TLCAN, si es un asunto de justicia social, de políticas sociales, de sensibilidad de gobierno y de crecimiento parejo.

Esto es, un gobierno –y los gobiernos estatales que también tienen vela en este entierro–, que no propician el crecimiento económico individual y colectivo de su país, es un gobierno francamente desestructurado y sin sentido. Una empresa que se enriquece y no genera empleos bien pagados es ‘tienda de raya’…

A nadie le sirve un gobierno así… o sí, a unos cuantos que han visto crecer sus arcas de forma inmedible y al mismo tiempo escalofriante.

Porque otra de las razones por las que la violencia criminal, la inseguridad pública y la delincuencia han crecido de forma extremadamente alarmante es esa, precisamente, la falta de salarios dignos, la falta de trabajo y la ausencia de políticas de desarrollo social… Una forma de rebelión social. ¿Hasta cuándo la solución a este problema?