La calle, el espacio más democrático |
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Opinión

Toltecáyotl

La calle, el espacio más democrático

 

Siempre que tengo la oportunidad de ir a otras ciudades, fuera de México, observo con mucha atención sus calles. Porque en las calles se puede apreciar la esencia de una nación. Así como se dice que los ojos son parte del cerebro humano, de la misma manera las calles son la parte más viva e íntima de la cultura de una sociedad.

La razón es muy sencilla, la calle es el espacio más democrático de una sociedad. En ellas pasan parte muy importante de su vida los ricos y los pobres, los jóvenes y los adultos mayores, las personas educadas y las personas básicas y elementales. En las calles, se puede analizar, el sistema económico, político, educativo y de justicia de un país.

Existen ciudades, en el extranjero, donde se aprecia el orden y respeto a la ley, la solidaridad y la conciencia social. Lo ve usted en la forma en que transita la gente, desde los peatones, los autos oficiales, los autobuses, los taxis, hasta los potentados. Las calles son espacios limpios y compartidos, los peatones respetan las señales viales, etc.

Por ejemplo, existen lugares, como Inglaterra, en donde para ser chofer de un taxi, tiene usted que certificarse cada año, y en donde, los londinenses pueden mandar a un niño solo, en un viaje con un taxista a un destino donde lo espera un familiar. Tanta confianza tienen en un servicio garantizado por profesionales del volante.

Y este es el punto, amable lector, los choferes del transporte público deben ser, –profesionales-, por la sencilla razón que las personas que utilizan el servicio, sea un autobús, taxi o mototaxi, ponen en las manos y mentes de los conductores…!su vida! Y si un ciudadano pierde la vida en un quirófano, en un sillón dental, en una edificación mal construida, existe un responsable legal y responde ante la ley por sus actos en el ejercicio de su desempeño laboral, quien no haya actuado como un profesional. Todos menos los choferes de servicios comerciales. Por el contrario, tienen todo el apoyo de sus “centrales”, el pulpo camionero y las aseguradoras, en el remoto caso que estén asegurados.

Por qué vivimos los ciudadanos de Oaxaca las desgracias producidas por estos: “transgresores de la vialidad”, simple y sencillamente, por la corrupción. Las autoridades viales lucran de las desgracias. Desde, cómo, a quién, y por qué, se entregan las concesiones, pasando por las licencias de manejo, hasta los dueños de las concesiones de autobuses y de taxis, que explotan a los choferes; y desde luego, los accidentes que son un negocio. No les interesa la seguridad del pasajero o la vialidad, a las autoridades les interesa “sacar dinero”.

Pero recientemente, los mototaxis, han roto toda consideración o “apariencia” de respeto y seguridad. En su mayoría están en manos de jóvenes que no respetan a nadie ni a nada. Con los mototaxis, juegan carreras, se pasan los altos, dan “cerrones”, circulan en sentido contrario, agreden en pandilla a quien les reclama. Gozan de toda la impunidad que ofrece un gobierno laxo, corrupto e irresponsable, que los deja hacer, lo que sea, porque mientras “reciban su mochada”, dejan hacer y dejan pasar, todo y de todo.

Los mototaxis en los municipios conurbados de la ciudad de Oaxaca, son un peligro de muerte, -literalmente-. Hacen lo que quieren y cuentan con la corrupción, indolencia e irresponsabilidad del gobierno del estado y los gobiernos municipales. Si los choferes no respetan la ley, son el mejor ejemplo, en cada esquina, de que existe un gran vacío de autoridad y de vivir en “la ley de la selva”.